Los tentáculos del crimen organizado cruzaron la línea: presos instruyen desde la cárcel baleo a gendarme y su hijo de 13 años en Puente Alto
A las 1.30 de la madrugada, dos uniformados fueron abordados por delincuentes, identificados como "El Pinky" y "Carlitos", quienes serían el brazo armado de una organización que funciona desde la cárcel. El caso, hasta ahora, ha sido manejado en extremada reserva por las autoridades. Se trata de la primera amenaza que se traduce en un ataque concreto.
Era una luz de alerta que se había encendido, al menos hace siete meses, cuando en marzo el Ministerio Público le entregó al fiscal regional Sur, Héctor Barros, la misión de indagar todas las amenazas del crimen organizado en contra de autoridades públicas. Ese era el foco: amenazas, delito que crecía cada vez más, y que durante las últimas semanas tuvo como centro de preocupación la situación de un juez del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, amedrentado por narcotraficantes.
Hasta ahora ese era el límite. Amenazas, amedrantamientos, hostigamientos e indagatorias de supuestos ataques en contra de jueces, fiscales y policías. Nada concreto. Ese escenario, sin embargo, cambió, cobrando sus primeras víctimas: dos gendarmes y un niño de 13 años.
El hecho ha sido manejado con extrema reserva por las autoridades, tanto de Gendarmería como de Justicia, dada la gravedad del caso, el cual se registró a las 1.30 de la madrugada, en la intersección de las calles Reloj de Sol con Agua Abajo, en Puente Alto.
Fue en esa esquina que dos funcionarios, uno de ellos acompañado por su hijo de 13 años, fueron abordados por dos delincuentes armados, los cuales fueron reconocidos por los uniformados como “El Pinky” y “El Carlitos”. Ambos, de acuerdo a las pesquisas de la PDI y el Ministerio Público, serían miembros de una organización con vínculos en la cárcel, que habrían querido “amedrentar” a los funcionarios penitenciarios.
Pero esta vez los hechos dieron cuenta de algo más que una amenaza, o “apriete”. Según los antecedentes de la investigación, los delincuentes abrieron fuego de inmediato, sin previo aviso, y huyeron del lugar, dejando a los gendarmes y al niño de 13 años gravemente heridos.
Los lesionados fueron derivados al Hospital Sótero del Río, donde el médico de turno le diagnosticó a uno de los gendarme “lesiones por impactos balísticos en piernas y testículos, quedando internado con riesgo vital”. En tanto el otro funcionario y el niño resultaron con heridas, de menor gravedad, en sus piernas.
Impacto en Gendarmería
Consultado Gendarmería, señalaron que “ambos funcionarios inicialmente fueron atendidos en el Hospital Sótero del Río, donde tras ser estabilizados fueron derivados al Hospital de Carabineros, recinto en el que actualmente se encuentran bajo observación médica, fuera de riesgo vital. El hecho, cuyos antecedentes ya fueron entregados al Ministerio Público, se produjo cuando los funcionarios se encontraban fuera de su horario laboral”.
El caso es indagado por la Fiscalía Sur, donde se están llevando a cabo distintas diligencias para dar con los atacantes. La revisión de cámaras y pórticos en las autopistas cercanas son algunas de las tareas que el ente persecutor ya encargó a la policía.
En la Asociación Nacional de Suboficiales de Gendarmería (Ansog) reaccionaron con preocupación. Su presidente, Joe González, indicó que “esto es verdaderamente alarmante, donde los funcionarios fueron atacados vilmente por delincuentes avezados. Es una situación que demuestra que la situación de seguridad pública ha superado todo límite tolerable”.
En esa misma línea, González advirtió que “este tipo de ataque no lo habíamos visto antes. Es evidente que estamos frente una espiral delictual que no es común, ya que involucra poder de fuego por parte de organizaciones que quieren amedrentar y limitar la acción de la autoridad”.
Las indagatorias, ahora, avanzarán en dos direcciones: una interna para establecer cómo evolucionan los funcionarios y qué tipo de información tienen de este grupo criminal, y en el ámbito penal, donde la Fiscalía busca establecer los nexos de los atacantes con otras organizaciones de la cárcel que se están dedicando a ejecutar amenazas que, creen, podrían sentar un precedente, hasta ahora, inédito.
Shuuuu, va a quedar la caga con los fiscales, alcaldes, funcionarios policiales si no hacen algo...
A las 1.30 de la madrugada, dos uniformados fueron abordados por delincuentes, identificados como "El Pinky" y "Carlitos", quienes serían el brazo armado de una organización que funciona desde la cárcel. El caso, hasta ahora, ha sido manejado en extremada reserva por las autoridades. Se trata de la primera amenaza que se traduce en un ataque concreto.
Era una luz de alerta que se había encendido, al menos hace siete meses, cuando en marzo el Ministerio Público le entregó al fiscal regional Sur, Héctor Barros, la misión de indagar todas las amenazas del crimen organizado en contra de autoridades públicas. Ese era el foco: amenazas, delito que crecía cada vez más, y que durante las últimas semanas tuvo como centro de preocupación la situación de un juez del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, amedrentado por narcotraficantes.
Hasta ahora ese era el límite. Amenazas, amedrantamientos, hostigamientos e indagatorias de supuestos ataques en contra de jueces, fiscales y policías. Nada concreto. Ese escenario, sin embargo, cambió, cobrando sus primeras víctimas: dos gendarmes y un niño de 13 años.
El hecho ha sido manejado con extrema reserva por las autoridades, tanto de Gendarmería como de Justicia, dada la gravedad del caso, el cual se registró a las 1.30 de la madrugada, en la intersección de las calles Reloj de Sol con Agua Abajo, en Puente Alto.
Fue en esa esquina que dos funcionarios, uno de ellos acompañado por su hijo de 13 años, fueron abordados por dos delincuentes armados, los cuales fueron reconocidos por los uniformados como “El Pinky” y “El Carlitos”. Ambos, de acuerdo a las pesquisas de la PDI y el Ministerio Público, serían miembros de una organización con vínculos en la cárcel, que habrían querido “amedrentar” a los funcionarios penitenciarios.
Pero esta vez los hechos dieron cuenta de algo más que una amenaza, o “apriete”. Según los antecedentes de la investigación, los delincuentes abrieron fuego de inmediato, sin previo aviso, y huyeron del lugar, dejando a los gendarmes y al niño de 13 años gravemente heridos.
Los lesionados fueron derivados al Hospital Sótero del Río, donde el médico de turno le diagnosticó a uno de los gendarme “lesiones por impactos balísticos en piernas y testículos, quedando internado con riesgo vital”. En tanto el otro funcionario y el niño resultaron con heridas, de menor gravedad, en sus piernas.
Impacto en Gendarmería
Consultado Gendarmería, señalaron que “ambos funcionarios inicialmente fueron atendidos en el Hospital Sótero del Río, donde tras ser estabilizados fueron derivados al Hospital de Carabineros, recinto en el que actualmente se encuentran bajo observación médica, fuera de riesgo vital. El hecho, cuyos antecedentes ya fueron entregados al Ministerio Público, se produjo cuando los funcionarios se encontraban fuera de su horario laboral”.
El caso es indagado por la Fiscalía Sur, donde se están llevando a cabo distintas diligencias para dar con los atacantes. La revisión de cámaras y pórticos en las autopistas cercanas son algunas de las tareas que el ente persecutor ya encargó a la policía.
En la Asociación Nacional de Suboficiales de Gendarmería (Ansog) reaccionaron con preocupación. Su presidente, Joe González, indicó que “esto es verdaderamente alarmante, donde los funcionarios fueron atacados vilmente por delincuentes avezados. Es una situación que demuestra que la situación de seguridad pública ha superado todo límite tolerable”.
En esa misma línea, González advirtió que “este tipo de ataque no lo habíamos visto antes. Es evidente que estamos frente una espiral delictual que no es común, ya que involucra poder de fuego por parte de organizaciones que quieren amedrentar y limitar la acción de la autoridad”.
Las indagatorias, ahora, avanzarán en dos direcciones: una interna para establecer cómo evolucionan los funcionarios y qué tipo de información tienen de este grupo criminal, y en el ámbito penal, donde la Fiscalía busca establecer los nexos de los atacantes con otras organizaciones de la cárcel que se están dedicando a ejecutar amenazas que, creen, podrían sentar un precedente, hasta ahora, inédito.
Shuuuu, va a quedar la caga con los fiscales, alcaldes, funcionarios policiales si no hacen algo...