:: La violencia que se ha generado últimamente en Chile no da para más. Encapuchados contra carabineros y viceversa. Y poco y nada se hace para acabar con la violencia que existe en las poblaciones pobres del país.
El estado chileno durante décadas ha sido incapaz de hacer una revolución social en Chile, en la cual cada ser humano pueda desarrollarse íntegramente y no termine desvirtuando su vida teniendo como ejes la delincuencia y las drogas. Es un tema de causas-consecuencias. Círculo vicioso.
Aunque no saben lo que hacen (porque si supieran no lo harían), es necesario ir a rescatar a todos ésos jóvenes, personas que o terminan muriendo por problemas de drogas en la delincuencia, que no pueden surgir por el hoyo social en el que se encuentran inmersos.
Las causas son conocidas por todos: Desigualdad, discriminación, mala calidad y cobertura en la educación, problemas sociales en general y falta de espacios para que puedan desarrollarse.
Para que hablar de las consecuencias, que finalmente terminan siendo las causas, el motor para que todo siga como siempre. Las consecuencias son las causas.
Es necesario dejar de lado los prejuicios, el ego y el orgullo para avanzar.
¿Cómo lograr un equilibrio social, en el cual cada persona sea parte de una armonía que permita que podamos vivir íntegramente?
¿Qué hay que hacer para que Chile deje de lado la violencia y comprenda que el respeto y la empatía es el camino hacia la unión? Dejando al estado de lado, ¿Qué rol tenemos que hacer nosotros, personas comunes y corrientes para lograr ése cambio?
Es necesario que los Chilenos nos unamos de una vez por todas.
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