En la primera Copa, en 1930, ganada por Uruguay (foto), un árbitro brasileño protagonizó uno de los primeros papelones de la historia: Gilberto de Almeida Riego terminó el partido Argentina 1 x 0 Francia, por la primera fase, seis minutos antes del tiempo reglamentario.
Alemania derrotó a Hungría por 3-2 en la final de la Copa de 1954 (foto), en uno de los resultados más inesperados de la historia. El astro húngaro Puskas llegó a marcar el gol de empate faltando cuatro minutos para el final, pero la jugada fue invalidada por un fuera de juego inexistente.
En la Copa de 1962, una pareja trapalhada del arbitraje favoreció Brasil en la victoria por 2 la 1 sobre España. El lateral Nilton Santos (foto) derrumbó un español dentro del área, pero después dio un paso para fuera, y el juez marcó falta en vez de penalti. Después del cobro, el naturalizado Puskas marcó de bicicleta, pero el gol fue anulado sin motivo aparente - la única explicación sería juego peligroso del atacante.
Uno de los más famosos errores de todos los tiempos: en la final de la Copa de 1966, el tercer gol de Inglaterra nació de un remate de Hurst que dio en el travesaño, rebotó sobre la línea y no entró completamente. El árbitro validó el gol, y los ingleses superaron a los alemanes por 4-2.
El equipo del Salvador (foto) fue la novedad de la Copa de 1970, y sufrió con el mal arbitraje en la derrota por 4-0 en su debut ante México. El primer gol, marcado por Valdivia, nació de una falta a favor de los salvadoreños, pero el juez mexicano Padilla cobró la infracción a favor de su equipo y dejó seguir el juego.
Brasil debutó en la Copa de 1978 con un empate 1-1 ante de Suecia, en un partido que quedó marcado por la actuación del árbitro galés Clive Thomas: anuló un gol de cabeza de Zico (foto) en la última jugada, alegando que había terminado el partido. Sin embargo, el balón estaba viajando en el aire tras ejecutarse el tiro de esquina.
En la famosa derrota por 3-2 de Brasil frente a Italia, en la Copa de 1982, una jugada podría haber cambiado la historia del partido: Zico recibió un pase dentro del área, y cuando iba a rematar, fue tomado de la camiseta por Gentile. Pero el árbitro Abraham Klein nunca marcó la falta.
Otra decisión polémica sucedió en la semifinal de la Copa de 1982, entre Alemania y Francia. El arquero alemán Schumacher salió de apresurado de su arco y cometió una falta muy violenta contra el francés Battiston, que perdió la conciencia y necesitó salir de camilla. El juez Charles Corver ni marcó falta.
En los octavos de final de la Copa de 1986, Bélgica eliminó a la Unión Soviética en un juego emocionante, que terminó 4-3 en la prórroga. Pero los dos goles belgas en el tiempo reglamentario fueron marcados en posición adelantada. El segundo, de Celeumans, fue clarísimo, con el jugador más de 3 metros por delante de la defensa soviética. El juez: Erik Fredriksson.
Otra clásica del arbitraje en Copas del Mundo: en 1986, en los cuartas de final entre Argentina e Inglaterra, Maradona usó la mano para superar al arquero Peter Shilton y marcar el primer gol de los sudamericanos. El árbitro Alí Bennaceur nunca percibió la falta.
En los cuartos de final de la Copa de 1994, entre España e Italia, el zaguero Tassotti metió un codazo y quebró la nariz de Luis Enrique dentro del área. Pero el árbitro Sándor Puhl no marcó penal, y los italianos eliminaron los españoles por 2 la 1.
Uno de los penaltis más escandalosos no marcados en la historia de las Copas aconteció en 1994, en los octavos de final entre Alemania y Bélgica. El jugador belga Weber fue derrumbado en el área cuando estaba frente a la portería en los minutos del juego, y el árbitro marcó de inmediato, por lo tanto los alemanes triunfaron por 3-2.
En la Copa del 2002, en el juego entre Corea del Sur y España entró en la historia de los malos arbitrajes. El trío de silbantes anuló dos goles legítimos de los españoles . En el golde Morientes, la disculpa fue que el balón habría salido por la línea de fondo antes de ser cruzada, cosa que claramente no fue.
En la Copa de 2002 aconteció en los cuartos de final entre Alemania y Estados Unidos, cuando el alemán Frings salvó el gol por encima de la línea al meter la mano. La selección europea venció 1- 0.
De igual manera, en la Copa del Mundo de 2002, el estreno de Brasil contra Turquía fue difícil y finalmente empató 1-1. Luizao fue derrumbado en el área, y el juez Kim Young-Joo marcó penal y expulsó al turco Alpay. Finalmente, la pena máxima fue convertida por Rivaldo.
Otra situación también se dio en la Copa de 2002 y fue en los octavos de final, en la victoria de 2-0 de Bélgica sobre Brasil. Con el juego empatado, el belga Wilmots saltó más alto que Roque Júnior y cabeceó para mandar la pelota a las redes del portero Marcos, pero el árbitro Peter Prendergast marcó una falta ofensiva que sólo él vio.
El juez inglés Graham Poll consiguió la proeza de dar tres tarjetas amarillas para el mismo jugador en la Copa de 2006. En el empate por 2-2 entre Croacia y Australia, en la primera fase, el croata Simunic fue expulso después de ver la tercera tarjeta amarilla. Después del juego, Poll se jubiló.
En la Copa del 2010, un error en el juego de los octavos de final entre Alemania e Inglaterra motivó a la FIFA a adoptar la tecnología en la línea del gol. El inglés Lampard realizó un tiro y el balón tocó el travesaño y rebotó dentro del gol, pero el árbitro no lo vio.
En los octavos de final de la Copa del 2010, Argentina venció México por 3-1. Pero el primer gol de los argentinos fue claramente irregular, Messi levantó la pelota en el área para Tevez, quien mandó hacia las redes el esférico en claro fuera de lugar.
Otra situación irregular sucedió en la Copa del 2010 sucedió en la victoria de Brasil en la primera fase sobre Costa de Marfil, por 3-1. Luís Fabiano usó el brazo para dominar el balón dos veces en la jugada antes de mandar el balón al fondo de las redes de la selección africana.
