Los gestos más provocadores del fútbol
Promediando el partido en el que Real Madrid no podía vencer a Celta de Vigo como local, Carlo Ancelotti decidió retirar del campo al argentino Ángel Di María. Enseguida, la tribuna enfurecida por el resultado silbó al jugador que sin ningún reparo se agarró los testículos haciéndole un gesto obsceno a la hinchada. A pesar de querer defenderse ante los micrófonos, el club abrió un expediente sobre Fideo
y la gente quiere que se vaya.
La historia del fútbol registra otros gestos que quedaron en la retina por ser obscenos, ofensivos, controvertidos o en algún caso pasaron la raya del simple gesto para convertirse en agresión.
Topo Gigio, ¿regalo o reclamo?
Juan Román Riquelme empezaba a esculpir su leyenda en Boca Juniors pero la relación con la dirigencia no era la mejor a mediados de 2001. Entonces, luego de un gol en un superclásico ante River, el ídolo xeneize se llevó las manos a sus orejas haciendo la mímica del famoso títere italiano Topo Gigio. La opinión pública lo entendió como un reclamo al presidente Mauricio Macri para que lo vendiera o le mejorara el contrato, mientras que Román declaró que fue una dedicatoria a su hija.
Madrid cabrón, saluda al campeón
Con esta particular frase Samuel Etoo descargó todo el enojo que sentía ante el club blanco que no le dio muchas oportunidades en su paso por allí. Celebrando la liga obtenida con Barcelona en 2005, el camerunés agarró el micrófono y no se quiso olvidar del clásico rival por lo que desde allí, cada vez que Sammy visita el Santiago Bernabéu es silbado por la grada.
Mayer Candelo y un insulto a la camiseta azul
El club embajador no vivía sus épocas de esplendor pero la esperanza estaba depositada en Mayer Candelo en 2003. Sin embargo, al no salirle las cosas en los cuadrangulares y tras fallar un penal ante Centauros, el volante diez tiró la camiseta azul y pasó por encima de ella lo que para la hinchada fue imperdonable, al menos por un tiempo. Mayer regresó tiempo después y de su mano Millos consiguió la estrella 14.
Por amor a River
River Plate era perseguido por el fantasma del descenso y la parada en La Bombonera era más tensa que nunca. Esa tarde, las cosas no salieron de la mejor manera para el Millonario que comenzaba a asumir su destino. El baluarte en aquel entonces del equipo de La Banda era Matías Almeyda, quien sumido en la impotencia, se fue expulsado al final del partido, pero ante los insultos reaccionó besando la camiseta y haciéndole ademanes a la tribuna local. Escoltado por los policías el Pelado abandonó el campo en medio de un escándalo.
Saludo nazi y exilio
Giorgos Katidis jamás imaginó que esa celebración desaforada, en la que se evidenció un gesto nazi, lo desterrara de su natal Grecia. El jugador le dio el triunfo a AEK frente a Veria en el último minuto ganando así los tres puntos, pero perdiendo todo lo demás. La federación lo suspendió de por vida de la selección helénica, mientras que el repudio generalizado hizo que partiera hasta Italia para jugar con Novara.
Un saludo no se niega, ¿o sí?
Luis Suárez era aclamado en las canchas pero perseguido fuera de ellas. La polémica en la que incurrió por supuestas acusaciones de racismo en contra del francés Patrice Evra hizo que el uruguayo fuese suspendido. A su regreso y de visita a Manchester, el Pistolero rompió el rígido protocolo inglés y le negó el saludo preliminar al galo en un gesto que lo dejó una vez más en el ojo del huracán.
El Diablo practica Kung Fu
El icono de Manchester United y la selección francesa de fútbol en 1995 era Eric Cantona. Sin embargo, todo lo conseguido con su talento natural se desmoronó una noche de noviembre en Selhurst Park, casa del Crystal Palace. Expulsado del encuentro, el Diablo se salió de casillas y atacó con una patada descalificadora a un hincha que lo insultaba. Nueve meses de suspensión y dos de prisión pusieron fin al esplendor de uno de los jugadores más polémicos de la historia.
Algo huele mal
Diego Latorre se hizo futbolísticamente en Boca Juniors. Allí consiguió el estrellato haciendo dupla con Batistuta. Pero con el paso del tiempo la relación entre Gambetita y la hinchada fue poniéndose tensa hasta que, en el verano del 99, por un torneo amistoso, Latorre miró a la hinchada xeneize e hizo un gesto manifestando que ellos olían mal. Todo Boca explotó prohibiéndole la entrada a su templo por mucho tiempo, pero con el paso del tiempo Latorre maduró hasta el punto de convertirse en el mejor comentarista de toda América.
El acto fascista de Paolo Di Canio

En el nuevo milenio cuando Europa es ejemplo de civilización y cultura, todavía se debe combatir las influencias fascistas. El italiano Paolo Di Canio, símbolo de Lazio, celebró con un gesto fascista durante un derbi ante Roma. Las críticas no hicieron más que fortalecer al fan de Il Duce que patrocina al grupo Irriducibili, que se distingue por su ideología racista y antisemita.
Patricio Nazario Yáñez, exponente nacional

Se jugaba contra Brasil en el Maracaná por clasificatorias. Supuestamente el Condor Rojas había recibido un bengalazo en la cara, cayendo al suelo mientras sangraba profusamente. Durante todo el caos generado en el país de Pelé, Patricio Nazario Yáñez inmortalizó su nombre con un gesto que sería repetido por jugadores como Marcelo Díaz muchos años después.
Promediando el partido en el que Real Madrid no podía vencer a Celta de Vigo como local, Carlo Ancelotti decidió retirar del campo al argentino Ángel Di María. Enseguida, la tribuna enfurecida por el resultado silbó al jugador que sin ningún reparo se agarró los testículos haciéndole un gesto obsceno a la hinchada. A pesar de querer defenderse ante los micrófonos, el club abrió un expediente sobre Fideo
y la gente quiere que se vaya.
La historia del fútbol registra otros gestos que quedaron en la retina por ser obscenos, ofensivos, controvertidos o en algún caso pasaron la raya del simple gesto para convertirse en agresión.
Topo Gigio, ¿regalo o reclamo?
Juan Román Riquelme empezaba a esculpir su leyenda en Boca Juniors pero la relación con la dirigencia no era la mejor a mediados de 2001. Entonces, luego de un gol en un superclásico ante River, el ídolo xeneize se llevó las manos a sus orejas haciendo la mímica del famoso títere italiano Topo Gigio. La opinión pública lo entendió como un reclamo al presidente Mauricio Macri para que lo vendiera o le mejorara el contrato, mientras que Román declaró que fue una dedicatoria a su hija.
Madrid cabrón, saluda al campeón
Con esta particular frase Samuel Etoo descargó todo el enojo que sentía ante el club blanco que no le dio muchas oportunidades en su paso por allí. Celebrando la liga obtenida con Barcelona en 2005, el camerunés agarró el micrófono y no se quiso olvidar del clásico rival por lo que desde allí, cada vez que Sammy visita el Santiago Bernabéu es silbado por la grada.
Mayer Candelo y un insulto a la camiseta azul
El club embajador no vivía sus épocas de esplendor pero la esperanza estaba depositada en Mayer Candelo en 2003. Sin embargo, al no salirle las cosas en los cuadrangulares y tras fallar un penal ante Centauros, el volante diez tiró la camiseta azul y pasó por encima de ella lo que para la hinchada fue imperdonable, al menos por un tiempo. Mayer regresó tiempo después y de su mano Millos consiguió la estrella 14.
Por amor a River
River Plate era perseguido por el fantasma del descenso y la parada en La Bombonera era más tensa que nunca. Esa tarde, las cosas no salieron de la mejor manera para el Millonario que comenzaba a asumir su destino. El baluarte en aquel entonces del equipo de La Banda era Matías Almeyda, quien sumido en la impotencia, se fue expulsado al final del partido, pero ante los insultos reaccionó besando la camiseta y haciéndole ademanes a la tribuna local. Escoltado por los policías el Pelado abandonó el campo en medio de un escándalo.
Saludo nazi y exilio
Giorgos Katidis jamás imaginó que esa celebración desaforada, en la que se evidenció un gesto nazi, lo desterrara de su natal Grecia. El jugador le dio el triunfo a AEK frente a Veria en el último minuto ganando así los tres puntos, pero perdiendo todo lo demás. La federación lo suspendió de por vida de la selección helénica, mientras que el repudio generalizado hizo que partiera hasta Italia para jugar con Novara.
Un saludo no se niega, ¿o sí?
Luis Suárez era aclamado en las canchas pero perseguido fuera de ellas. La polémica en la que incurrió por supuestas acusaciones de racismo en contra del francés Patrice Evra hizo que el uruguayo fuese suspendido. A su regreso y de visita a Manchester, el Pistolero rompió el rígido protocolo inglés y le negó el saludo preliminar al galo en un gesto que lo dejó una vez más en el ojo del huracán.
El Diablo practica Kung Fu
El icono de Manchester United y la selección francesa de fútbol en 1995 era Eric Cantona. Sin embargo, todo lo conseguido con su talento natural se desmoronó una noche de noviembre en Selhurst Park, casa del Crystal Palace. Expulsado del encuentro, el Diablo se salió de casillas y atacó con una patada descalificadora a un hincha que lo insultaba. Nueve meses de suspensión y dos de prisión pusieron fin al esplendor de uno de los jugadores más polémicos de la historia.
Algo huele mal
Diego Latorre se hizo futbolísticamente en Boca Juniors. Allí consiguió el estrellato haciendo dupla con Batistuta. Pero con el paso del tiempo la relación entre Gambetita y la hinchada fue poniéndose tensa hasta que, en el verano del 99, por un torneo amistoso, Latorre miró a la hinchada xeneize e hizo un gesto manifestando que ellos olían mal. Todo Boca explotó prohibiéndole la entrada a su templo por mucho tiempo, pero con el paso del tiempo Latorre maduró hasta el punto de convertirse en el mejor comentarista de toda América.
El acto fascista de Paolo Di Canio

En el nuevo milenio cuando Europa es ejemplo de civilización y cultura, todavía se debe combatir las influencias fascistas. El italiano Paolo Di Canio, símbolo de Lazio, celebró con un gesto fascista durante un derbi ante Roma. Las críticas no hicieron más que fortalecer al fan de Il Duce que patrocina al grupo Irriducibili, que se distingue por su ideología racista y antisemita.
Patricio Nazario Yáñez, exponente nacional

Se jugaba contra Brasil en el Maracaná por clasificatorias. Supuestamente el Condor Rojas había recibido un bengalazo en la cara, cayendo al suelo mientras sangraba profusamente. Durante todo el caos generado en el país de Pelé, Patricio Nazario Yáñez inmortalizó su nombre con un gesto que sería repetido por jugadores como Marcelo Díaz muchos años después.
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acá en nuestro fútbol hay un gran numero de historias similares, los gestos fascistas me cargan y para mi son los mas repudiables, mas que un pato yañez.