En primer lugar, como advertencia, esta columna no está escrita para los "cabeza de tablón", que creen que el árbitro es bueno o malo según cobre a favor o en contra de su equipo.
Vamos al grano y empiezo por el final. Por un lado, el entrenador de Universidad de Concepción Pablo "Vitamina" Sánchez. El ex Rosario Central analizó el triunfo sobre Colo Colo con una honestidad que podrían aplicar, al menos a la hora de hablar de los partidos, sus colegas chilenos. Señaló: "No jugamos como siempre, tuvimos que cambiar por el rival que teníamos. Si nos apegábamos al libreto habitual, seguro perdíamos". Es decir, estudió a su contrincante, vio sus puntos débiles y apretó las clavijas.
Héctor Tapia, al contrario (o contrariado) hizo una larga lista de razones, muy dispersas todas, para explicar la derrota. Comenzando, puso énfasis en ello, con Enrique Osses y los dos penales que no cobró, luego el estado de la cancha (eso que el local era Colo Colo), luego problemas de funcionamiento y, finalmente casi cuando se paraba de la conferencia de prensa, señaló los méritos de la Universidad de Concepción.
Un error frecuente es analizar todo lo que ocurrió en la cancha en virtud o defecto de los propios jugadores, como si enfrentaran a nadie. Y el rival también juega. Una vieja anécdota de Garrincha lo ilustra con claridad: cierto entrenador de Botafogo hizo una larga charla técnica de cómo iba a ser determinado partido y cómo el primer tiempo deberían terminar ganándolo por 2-0 al menos. Garrincha, el jugador más ingenuo de la historia, hizo la pregunta clave "¿Entrenador, los rivales están de acuerdo con esto?".
Tapia puede quedarse amarrado a los cobros de Osses pero no lo dejará ver el resto del partido lúcidamente. Merece un párrafo el árbitro. Lo conversamos con el Pato Yáñez en la caseta ¿Fue penal de Díaz a Paredes? Yo no lo cobro. Me carga que el fútbol se haya transformado en un juego como la pinta. Que si "hay roce", que si "hay desplazamiento", que si hay "contacto". Lamentablemente para Osses, había cobrado una jugada similar en el primer tiempo, pero al revés: falta de Vecchio sobre Díaz, cuando el argentino quedaba en posición de gol. Es decir, el árbitro tiene un criterio para las faltas en ataque y otro para señalar penales.
OK. Superemos lo de Osses. Si cobraba penal y Colo Colo empataba ¿El análisis del partido es otro? ¿Si Sebastián Toro enchufa el zapatazo que remeció el travesaño los albos hubieran jugado mejor? Esa jugada es bien ilustrativa de lo que fue el puntero ayer: Toro recibe en tres cuartos de cancha y dispara porque nadie se muestra, nadie la pide, nadie se desplaza por los laterales y todos se quedan en el área esperando el ollazo.
El tema de fondo es que a Colo Colo ya le encontraron la mano. No era tan difícil. Le pasó frente a Cobreloa, donde pudo perder, contra O'Higgins, donde el 3-0 es demasiado mentiroso y ahora frente a la Universidad de Concepción, el resultado me parece indiscutible. Los rivales saben que a Jaime Valdés hay que encimarlo, no dejar que arranque ni que descargue. Con eso los albos ya tienen un cortocircuito desde el armado de la jugada. Entre Navarrete y Manríquez, también Peralta por momentos, Valdés no tuvo aire, perdiendo muchas pelotas y contando con sólo un par de ocasiones para meter pelotazos.
Con el Pájaro enjaulado, Emiliano Vecchio se ve huérfano. No tiene diálogo. Juega de espaldas y aparece esporádicamente. La U de Conce metió dos líneas de cinco muy flexibles, que cerraban los espacios cuando perdían la pelota y salía con gran velocidad tras la recuperación.
Con su motor neutralizado Colo Colo debió apelar a la única salida posible: el pelotazo cruzado de Gonzalo Fierro. Resultó mientras Felipe Flores jugó por la izquierda. En dos diagonales dejó a Díaz pagando y no definió bien porque le falta pierna derecha. Cuando Delgado se instaló en la posición, ya no hubo salida. Sucumbió ante la marca del "Pescadito" sin remedio.
El Campanil aprovechó la "parálisis" del líder y usó a sus tres delanteros picadores y hábiles. Muñoz fue imparable ganándole la espalda a Luis Pávez (ya le pasó con Berdegaray hace algunas fechas), Leo Monje metió la diagonal cuando quiso y aprovechó el adelantamiento de Fierro para aparecer siempre libre. Casi anotó en dos ocasiones. Cabral deambulaba por todo el frente del ataque apoyado por Peralta.
Luego Vitamina Sánchez sacó las conclusiones adecuadas del partido entre los albos y O'Higgins: en vez de tirar centros como los celestes, jugó a ras de piso, aprovechando la lentitud del fondo albo, y buscando directamente la meta de Justo Villar. Toque, gambeta, remate. Sencillo y efectivo. Aquí un palo para Flores y Delgado. Cero retroceso, siempre los laterales albos quedan mano a mano. Al contrario, tanto Cabral como Muñoz bajaban a colaborar con Berríos y Flores.
Con el 2-1 en contra la lectura de Tapia fue equivocada: sacó a Delgado, buena decisión, y puso a Baeza, mala decisión. Adelantó a Valdés para que se juntara con Vecchio y eso trajo como consecuencia amontonamiento en el semicírculo del área para mayor gloria de los centrales visitantes.
Los albos terminaron tirando centros frontales. Globos de cumpleaños. Escasamente abrieron hacia los costados y sólo una vez Valdés pudo meter la pared. Ni siquiera hubo el ímpetu de buscar con todo. A los ponchazos, con el fuego y la rebeldía que un partido así, que los dejaba a tres puntos del título, obligaba. De la banca vino Vidangossy y dejó una duda ¿Lo de la semana pasada fue una casualidad? Se vio apagado, escondido, hasta impreciso.
Claro, se puede alegar toda la semana por el penal no cobrado. Pero si el análisis muere ahí, Tapia sacará pocas conclusiones útiles para el duelo contra Universidad de Chile. El rival también juega. Y el domingo la Universidad de Concepción jugó mejor y ganó bien. No hay otra.
Fuente:
http://www.elgraficochile.cl/hablemos-de-futbol/prontus_elgrafico/2014-03-31/120528.html

puta el pendejo jugoso.....