El cagazo más piola que me he mandado fue cuando hace unos 8 años atrás fuimos al cumpleaños de un amigo a otra comuna lejos de donde vivía, por lo cual tenía que alojar en la casa de mi amigo. Entre parrilla y copete, y copete, y más copete fuimos a una disco y ahí todo bien, todo happy hasta que de un rato pa otro de la nada apago tele. Al día siguiente despierto en la casa de mi socio, en una pieza abrazado de un peluche de estos gigantes, en pelota sobre una cama la cual dejé toda witreada además del piso alfombrado, y claro, el peluche también pagó las consecuencias. Miro por la ventana y veo que mis boxers extrañamente estaban colgando de un árbol ¿Por qué? No sé. Otro amigo me va a ver a la pieza y me dice que cuando llegué a la casa en piloto automático, me puse a comer lo que sobró del asado, y que luego fui a cagar al baño pero como no pillaba el confort me limpié la raja con la cortina de la ducha.
Una historía que definitivamente le contaré a mis nietos.