Más encima el presupuesto del CONICYT debe ser repartido en varias áreas además de la ciencia, las fondos que llegan a parar a alguna investigación científica casi parecen limosnas.
Es de no creer que un país que pretende ser desarrollado sea tan cagón en los recursos asignados al conocimiento, creo que seríamos el primer país que lograría el desarrollo basando su economía en las materias primas.
Por otra parte la nula existencia de políticas adecuadas junto con la inexistente preocupación de los gobiernos se ven reflejadas en la actitud hacia el área por parte de la sociedad, el área científica en chile (a excepción de la astronomía) no goza de un gran prestigio, lo que crea una especie de bucle. Los gobiernos suelen reaccionar a la presión de la sociedad, pero en una sociedad como la nuestra en que la generación de nuevos conocimientos carece completamente de importancia y no tiene ninguna prioridad es virtualmente imposible que sea esta sociedad la que presione al estado en esta materia.