Un día me di cuenta que lo mío eran las chicas rellenitas. Siempre las miraba y siempre me daban ganas de apretar y morder esas carnes abundantes. Culo, tetas, piernas, brazos, en fin…
Entonces, me puse a pensar cómo podría satisfacer esas ganas, y me decidí por poner un aviso en Lo Canto: “Se...