La UC de la ilusión va por el título
Los cruzados hicieron la tarea y vencieron 1-0 a Cobresal. El equipo de Mario Salas depende de sí mismo para quedarse con la corona.
Castillo celebra el gol del triunfo en San Carlos de Apoquindo. Foto: Agencia Uno.
Era una oportunidad única. Universidad Católica tenía que vencer a Cobresal para convertirse en el nuevo líder del Torneo de Clausura. El triunfo tenía que ser a cualquier precio y los de Mario Salas lo entendieron bien. Al frente tenían a Cobresal, un equipo que, aunque con muchas lagunas y ripios tanto tácticos como técnicos, se identifica por su coraje y valentía para hacer frente a cualquier rival. Y la Católica comenzó con dudas. Ansiedad o nervios, quizás, de que se repitiera una historia que, como una pesadilla, ha sido parte de la vida de los cruzados durante los últimos torneos. Y es que, con Mario Salas en la banca, cada vez que los franjeados tuvieron la opción de alcanzar la cima del campeonato, la desaprovecharon y terminaron quedándose a un costado del camino.
La actitud cruzada, dejó en claro que nadie estaba dispuesto a que dicha historia se repitiera. La punta estaba al alcance de la mano y esta vez no podía desaprovecharse. Y pese a las dudas del iniciales, el empuje rindió frutos cuando recién su jugaban nueve minutos de partido: buena recuperación de Benjamín Kuscevic sobre la mitad de la cancha, que tocó para Castillo, quien se juntó en pared con Carlos Espinosa. Castillo entró al área sin marca y definió entre las piernas de Sebastián Cuerdo. Gol y algarabía de los 10 mil hinchas que llegaron a San Carlos de Apoquindo.
Tras la apertura de la cuenta la UC se propuso mantener la ventaja. El equipo no presionó de manera asfixiante como en otras ocasiones. El segundo gol parecía más bien una opción secundaria. Lo importante era que, con ese tanto de Castillo, alcanzaba para llegar a lo más alto del campeonato. Por lo mismo, no extrañó el retroceso del equipo. Sobre todo porque Cobresal tomó la pelota y, pese a no generar mucho peligro, se posicionó en campo contrario. Mientras, los cruzados fueron un equipo solidario, que no tuvo inconvenientes en retroceder para mantener seguro el arco custodiado por Cristopher Toselli. No importaba nada más que los tres puntos.
El segundo tiempo se inició con una UC presionante y con un Jeisson Vargas muy movedizo, con mucho sentido del juego colectivo y como el verdadero conductor cruzado. No obstante, bastó que Johan Fuentes, que ingresó en el entretiempo en la visita, se hiciera con el control de la pelota para que la UC volviera a retroceder.
Los minutos finales del encuentro sirvieron para que la UC defendiera con el corazón y un poco más la ventaja. Con una hinchada que entendió que, a partir de ahora, su equipo depende únicamente de sí mismo para quedarse con el título, ese mismo que han visto cómo se les escapa de las manos de manera traumática durante los úlitmos seis años.
La UC ahora es pura ilusión. La corona está en sus manos a cuatro fechas del final. Mantenerla o dejarla escapar será de su exclusiva responsabilidad.
Fuente latercera
Los cruzados hicieron la tarea y vencieron 1-0 a Cobresal. El equipo de Mario Salas depende de sí mismo para quedarse con la corona.
Era una oportunidad única. Universidad Católica tenía que vencer a Cobresal para convertirse en el nuevo líder del Torneo de Clausura. El triunfo tenía que ser a cualquier precio y los de Mario Salas lo entendieron bien. Al frente tenían a Cobresal, un equipo que, aunque con muchas lagunas y ripios tanto tácticos como técnicos, se identifica por su coraje y valentía para hacer frente a cualquier rival. Y la Católica comenzó con dudas. Ansiedad o nervios, quizás, de que se repitiera una historia que, como una pesadilla, ha sido parte de la vida de los cruzados durante los últimos torneos. Y es que, con Mario Salas en la banca, cada vez que los franjeados tuvieron la opción de alcanzar la cima del campeonato, la desaprovecharon y terminaron quedándose a un costado del camino.
La actitud cruzada, dejó en claro que nadie estaba dispuesto a que dicha historia se repitiera. La punta estaba al alcance de la mano y esta vez no podía desaprovecharse. Y pese a las dudas del iniciales, el empuje rindió frutos cuando recién su jugaban nueve minutos de partido: buena recuperación de Benjamín Kuscevic sobre la mitad de la cancha, que tocó para Castillo, quien se juntó en pared con Carlos Espinosa. Castillo entró al área sin marca y definió entre las piernas de Sebastián Cuerdo. Gol y algarabía de los 10 mil hinchas que llegaron a San Carlos de Apoquindo.
Tras la apertura de la cuenta la UC se propuso mantener la ventaja. El equipo no presionó de manera asfixiante como en otras ocasiones. El segundo gol parecía más bien una opción secundaria. Lo importante era que, con ese tanto de Castillo, alcanzaba para llegar a lo más alto del campeonato. Por lo mismo, no extrañó el retroceso del equipo. Sobre todo porque Cobresal tomó la pelota y, pese a no generar mucho peligro, se posicionó en campo contrario. Mientras, los cruzados fueron un equipo solidario, que no tuvo inconvenientes en retroceder para mantener seguro el arco custodiado por Cristopher Toselli. No importaba nada más que los tres puntos.
El segundo tiempo se inició con una UC presionante y con un Jeisson Vargas muy movedizo, con mucho sentido del juego colectivo y como el verdadero conductor cruzado. No obstante, bastó que Johan Fuentes, que ingresó en el entretiempo en la visita, se hiciera con el control de la pelota para que la UC volviera a retroceder.
Los minutos finales del encuentro sirvieron para que la UC defendiera con el corazón y un poco más la ventaja. Con una hinchada que entendió que, a partir de ahora, su equipo depende únicamente de sí mismo para quedarse con el título, ese mismo que han visto cómo se les escapa de las manos de manera traumática durante los úlitmos seis años.
La UC ahora es pura ilusión. La corona está en sus manos a cuatro fechas del final. Mantenerla o dejarla escapar será de su exclusiva responsabilidad.
Fuente latercera
