En no pocas oportunidades, supuestos hechos históricos que jamás sucedieron fueron transformados por el tiempo y la narrativa popular en mitos mundiales. Sucesos presuntamente verdaderos de acontecimientos o personajes a los que se les atribuyen hazañas, características o desenlaces dramáticos que en realidad jamás sucedieron. Estos son los más conocidos:
1) Napoleón Bonaparte no era de baja estatura:
El estereotipo físico histórico más recurrente del célebre emperador francés lo describe como un hombre ambicioso y de baja estatura. Sin embargo, el gran corso medía en realidad 1,69 metros de altura, una cifra que lo ubicaba en el rango promedio de los hombres franceses del siglo XIX.
Según algunos historiadores, la supuesta baja estatura del francés fue incentivada por la propaganda británica postnapoleónica, como una construcción deliberada para socavar y ridiculizar su figura política, pese a que su estatura era perfectamente estándar para su época. Por lo demás, Napoleón solía rodearse de soldados de la Guardia Imperial, que eran excepcionalmente altos, lo que hacía que él pareciera más bajo en comparación.
2) No fueron sólo 300 griegos los que pelearon en las Termópilas:
El mito histórico cuenta que en la célebre batalla de las Termópilas, el rey Leónidas luchó contra el ejército persa -integrado por entre 70.000 y 300.000 soldados – con únicamente 300 guerreros espartanos.
En realidad, Leónidas no sólo comandaba a sus 300 guerreros sino que estaba al frente de una coalición griega compuesta por hombres de Tebas, Tespias, Corintia y otras ciudades, quienes aportaron, según los relatos de Heródoto y otras fuentes de época, unos 5.000 y 11.000 defensores griegos.
3) Albert Einstein no reprobó Matemáticas:
El mito cuenta que el padre de la Teoría de la Relatividad Albert Einstein, Premio Nobel de Física, era un genio distraído y poco apto para las Matemáticas, pero en realidad si bien Einstein reprobó un examen de admisión a la universidad de Zürich cuando tenía 16 años, a los 15 años ya dominaba el cálculo diferencial e integral, siendo especialmente dotado para la Física y las Matemáticas.
4) La Reina María Antonieta nunca dijo “entonces que coman pasteles”:
Cuenta la leyenda que, en los días previos al inicio de la Revolución francesa, cuando se enteró que los campesinos franceses se morían de hambre porque no tenían pan, la reina de Francia, María Antonieta, dijo tontamente: “entonces, que coman pasteles”.
La cita ha perseguido desde entonces la figura de María Antonieta, haciéndola parecer una gobernante tonta, superficial y desinteresada del bienestar de su pueblo. Hoy, sin embargo, la mayoría de los historiadores modernos coinciden en que esa historia fue simplemente una forma de demonizar a la realeza durante la Revolución Francesa, especialmente porque Antonieta era conocida por su caridad y generosidad hacia los más menesterosos.
5) Las brujas de Salem no fueron quemadas:
El famoso juicio y muerte de las supuestas brujas de Salem es una de los episodios más oscuros y conocidos de la historia de los Estados Unidos y la imagen popular alude de inmediato a mujeres inocentes condenadas a la hoguera en 1692.
Sin embargo, de las aproximadamente 150 personas que fueron acusadas de brujería en Salem y otros pueblos de Massachusetts, en Nueva Inglaterra, sólo 20 fueron sentenciadas a muerte y ninguna fue quemada. De esas 20 personas, 19 fueron ahorcadas y una murió aplastada bajo piedras, pero no existió ninguna ejecución mediante el fuego.
6) “La Guerra de los Mundos” nunca causó pánico masivo:
En 1938, en Estados Unidos, Orson Welles y un grupo de actores interrumpieron un noticiero de radio para informar que extraterrestres estaban invadiendo el país, lo que formaba parte de una adaptación en audio de la novela de ficción de H.G. Wells, “La Guerra de los Mundos”, narrada mediante una serie de boletines informativos.
Durante mucho tiempo, se aseguró que miles de oyentes de todo el país habían creido que la transmisión era real y entraron en pánico, desatando escenas de histeria colectiva en las calles.
No obstante, investigaciones recientes han demostrado que menos del 2% de quienes escuchaban la radio en ese momento escucharon la transmisión, y no existe evidencia de que alguien creyera que fuera real. Al parecer, los periódicos, asustados por el repentino auge de la radio, aprovecharon la oportunidad para vilipendiar públicamente a las radios, asegurando que no se podía confiar en ellas.
7) Nerón no tocó la lira durante el incendio de Roma:
El mito cuenta que durante el Gran Incendio de Roma del año 64, el emperador Nerón, supuesto autor intelectual del siniestro para culpar a los cristianos, “tocó la lira” mientras la ciudad ardía.
Sin embargo, escritores contemporáneos del emperador, como Tácito, afirman que el emperador no estaba en Roma cuando empezaron las llamas, sino en Antium. Otros autores, en tanto, agregan que Nerón no sólo no se encontraba en Roma, sino que regresó a la Ciudad Eterna para coordinar la ayuda.
8) Nadie se suicidó en Wall Street en 1929:
La imagen de empresarios arruinados saltando hacia la muerte desde lo alto de los edificios de Wall Street, en Manhattan, tras el desplome de la Bolsa de Valores en octubre de 1929, ha despertado la imaginación de los estadounidenses durante casi un siglo. Pero en realidad no hubo un sólo caso reportado de alguien que se suicidara en Wall Street durante el llamado “Jueves Negro” de 1929. De hecho, el número de suicidios en Estados Unidos fue menor en octubre de ese año, cuando ocurrió el desplome bursátil, y mucho mayor en los meses de verano previos.
9) Los cascos vikingos no tenían cuernos:
Uno de los tantos símbolos icónicos de la cultura occidental es el casco con cuernos de los vikingos, pero los cascos de los antiguos guerreros escandinavos eran en realidad yelmos sencillos y funcionales, sin elementos decorativos y poco prácticos como los cuernos, que hubieran limitado los movimientos y representado un peligro en combate.
La imagen popular del vikingo con casco con cuernos fue un mito popularizado por el arte y el teatro del siglo XIX, especialmente por las óperas de Wagner.
10) El “vomitorium” romano no era para vomitar:
Uno de los mitos que rodean a la Antigua Roma tiene que ver con el “vomitorium”, supuesto lugar de los banquetes romanos donde los asistentes vomitaban de forma deliberada para seguir comiendo. El término “vomitorio”, en realidad, alude a las amplias salidas de los estadios romanos, lo que fue corroborado por la académica Mary Beard en un libro publicado por Harvard University Press, donde confirmó que el “vomitorium” era un término estrictamente arquitectónico y que jamás se asoció en la antigüedad con prácticas alimentarias.
1) Napoleón Bonaparte no era de baja estatura:
El estereotipo físico histórico más recurrente del célebre emperador francés lo describe como un hombre ambicioso y de baja estatura. Sin embargo, el gran corso medía en realidad 1,69 metros de altura, una cifra que lo ubicaba en el rango promedio de los hombres franceses del siglo XIX.
Según algunos historiadores, la supuesta baja estatura del francés fue incentivada por la propaganda británica postnapoleónica, como una construcción deliberada para socavar y ridiculizar su figura política, pese a que su estatura era perfectamente estándar para su época. Por lo demás, Napoleón solía rodearse de soldados de la Guardia Imperial, que eran excepcionalmente altos, lo que hacía que él pareciera más bajo en comparación.
2) No fueron sólo 300 griegos los que pelearon en las Termópilas:
El mito histórico cuenta que en la célebre batalla de las Termópilas, el rey Leónidas luchó contra el ejército persa -integrado por entre 70.000 y 300.000 soldados – con únicamente 300 guerreros espartanos.
En realidad, Leónidas no sólo comandaba a sus 300 guerreros sino que estaba al frente de una coalición griega compuesta por hombres de Tebas, Tespias, Corintia y otras ciudades, quienes aportaron, según los relatos de Heródoto y otras fuentes de época, unos 5.000 y 11.000 defensores griegos.
3) Albert Einstein no reprobó Matemáticas:
El mito cuenta que el padre de la Teoría de la Relatividad Albert Einstein, Premio Nobel de Física, era un genio distraído y poco apto para las Matemáticas, pero en realidad si bien Einstein reprobó un examen de admisión a la universidad de Zürich cuando tenía 16 años, a los 15 años ya dominaba el cálculo diferencial e integral, siendo especialmente dotado para la Física y las Matemáticas.
4) La Reina María Antonieta nunca dijo “entonces que coman pasteles”:
Cuenta la leyenda que, en los días previos al inicio de la Revolución francesa, cuando se enteró que los campesinos franceses se morían de hambre porque no tenían pan, la reina de Francia, María Antonieta, dijo tontamente: “entonces, que coman pasteles”.
La cita ha perseguido desde entonces la figura de María Antonieta, haciéndola parecer una gobernante tonta, superficial y desinteresada del bienestar de su pueblo. Hoy, sin embargo, la mayoría de los historiadores modernos coinciden en que esa historia fue simplemente una forma de demonizar a la realeza durante la Revolución Francesa, especialmente porque Antonieta era conocida por su caridad y generosidad hacia los más menesterosos.
5) Las brujas de Salem no fueron quemadas:
El famoso juicio y muerte de las supuestas brujas de Salem es una de los episodios más oscuros y conocidos de la historia de los Estados Unidos y la imagen popular alude de inmediato a mujeres inocentes condenadas a la hoguera en 1692.
Sin embargo, de las aproximadamente 150 personas que fueron acusadas de brujería en Salem y otros pueblos de Massachusetts, en Nueva Inglaterra, sólo 20 fueron sentenciadas a muerte y ninguna fue quemada. De esas 20 personas, 19 fueron ahorcadas y una murió aplastada bajo piedras, pero no existió ninguna ejecución mediante el fuego.
6) “La Guerra de los Mundos” nunca causó pánico masivo:
En 1938, en Estados Unidos, Orson Welles y un grupo de actores interrumpieron un noticiero de radio para informar que extraterrestres estaban invadiendo el país, lo que formaba parte de una adaptación en audio de la novela de ficción de H.G. Wells, “La Guerra de los Mundos”, narrada mediante una serie de boletines informativos.
Durante mucho tiempo, se aseguró que miles de oyentes de todo el país habían creido que la transmisión era real y entraron en pánico, desatando escenas de histeria colectiva en las calles.
No obstante, investigaciones recientes han demostrado que menos del 2% de quienes escuchaban la radio en ese momento escucharon la transmisión, y no existe evidencia de que alguien creyera que fuera real. Al parecer, los periódicos, asustados por el repentino auge de la radio, aprovecharon la oportunidad para vilipendiar públicamente a las radios, asegurando que no se podía confiar en ellas.
7) Nerón no tocó la lira durante el incendio de Roma:
El mito cuenta que durante el Gran Incendio de Roma del año 64, el emperador Nerón, supuesto autor intelectual del siniestro para culpar a los cristianos, “tocó la lira” mientras la ciudad ardía.
Sin embargo, escritores contemporáneos del emperador, como Tácito, afirman que el emperador no estaba en Roma cuando empezaron las llamas, sino en Antium. Otros autores, en tanto, agregan que Nerón no sólo no se encontraba en Roma, sino que regresó a la Ciudad Eterna para coordinar la ayuda.
8) Nadie se suicidó en Wall Street en 1929:
La imagen de empresarios arruinados saltando hacia la muerte desde lo alto de los edificios de Wall Street, en Manhattan, tras el desplome de la Bolsa de Valores en octubre de 1929, ha despertado la imaginación de los estadounidenses durante casi un siglo. Pero en realidad no hubo un sólo caso reportado de alguien que se suicidara en Wall Street durante el llamado “Jueves Negro” de 1929. De hecho, el número de suicidios en Estados Unidos fue menor en octubre de ese año, cuando ocurrió el desplome bursátil, y mucho mayor en los meses de verano previos.
9) Los cascos vikingos no tenían cuernos:
Uno de los tantos símbolos icónicos de la cultura occidental es el casco con cuernos de los vikingos, pero los cascos de los antiguos guerreros escandinavos eran en realidad yelmos sencillos y funcionales, sin elementos decorativos y poco prácticos como los cuernos, que hubieran limitado los movimientos y representado un peligro en combate.
La imagen popular del vikingo con casco con cuernos fue un mito popularizado por el arte y el teatro del siglo XIX, especialmente por las óperas de Wagner.
10) El “vomitorium” romano no era para vomitar:
Uno de los mitos que rodean a la Antigua Roma tiene que ver con el “vomitorium”, supuesto lugar de los banquetes romanos donde los asistentes vomitaban de forma deliberada para seguir comiendo. El término “vomitorio”, en realidad, alude a las amplias salidas de los estadios romanos, lo que fue corroborado por la académica Mary Beard en un libro publicado por Harvard University Press, donde confirmó que el “vomitorium” era un término estrictamente arquitectónico y que jamás se asoció en la antigüedad con prácticas alimentarias.







