Los celestes se impusieron por 1-0 en el partido de vuelta de la final de la postemporada. Albert Acevedo fue el encargado de desatar la alegría en Rancagua.
Albert Acevedo celebra el gol que le dio la clasificación a O'Higgins a la copa internacional.
OHiggins se convirtió en el cuarto equipo chileno que disputará la próxima Copa Sudamericana, sumándose a Universidad Católica, Palestino y Universidad de Concepción. Lo logró con una eficiencia absoluta, porque pocos argumentos le sobraron en el éxito logrado en esta postemporada, luego de haber dejado escapar la corona del Clausura en la última fecha de la fase regular.
Para lograrlo, superó con algún grado de angustia a Deportes Iquique y hoy venció a Wanderers, en un choque de equipos con muy contrastante presente institucional; mientras los rancagüinos gozan de una sana administración, en Valparaíso sufren con un club que lucha peso a peso para pagar sus deudas.
El único tanto en El Teniente llegó gracias a la aparición de Albert Acevedo, quien anotó luego de que el balón diera en un vertical tras cabezazo de Pablo Calandria. Se trató de una desventaja inmerecida hasta ese instante, pues había sido 10 minutos de dominio claro de los porteños, aunque, como siempre, con escasa eficiencia. Nada sorprendente, considerando que el de hoy fue el cuarto partido en el que no logran anotar, además de ser el noveno encuentro consecutivo sin victorias.
Se trató, también, del reflejo de un equipo que ha debido estructurarse casi por obligación con sus divisiones menores y con un entrenador que ha debido recurrir a todas las armas posibles para motivar a un plantel que cuenta apenas con comodidades básicas de trabajo y que cobra su sueldo de modo tan tardío como irregular.
El discurso heroico, sin embargo, no siempre es suficiente para transformar las carencias materiales en riqueza espiritual y resultados. Desde esa perspectiva, a Wanderers nadie puede pedirle demasiado, pese a que hace algunas semanas parecía posible que alcanzara el título del torneo.
El premio de consuelo quedó así en el cuadro con mayores recursos financieros, técnicos y, sobre todo, con mucho más experiencia. Varios de los actuales jugadores celestes participaron del único campeonato celebrado en Rancagua, mientras que otros saben qué significa celebrar hasta coronas internacionales, como es el caso del propio Acevedo. Incluso hombres como Alejandro Márquez, que encontró en OHiggins su mejor versión, parecen tener algo del fuego y la intención que se echa de menos en los jóvenes caturros.
De cualquier modo, el logro de OHiggins no debe ocultar la necesidad de reforzamiento por parte del cuadro regentado por Ricardo Abumohor. Con lo que tiene, le alcanzó para pelear hasta el final en la fase regular y, ahora, para quedarse con un cupo en la Sudamericana, pero eso no es garantía de un éxito en el ámbito continental, como lo ha comprobado el fútbol chileno de modo consistentemente doloroso durante las temporadas recientes.
Albert Acevedo celebra el gol que le dio la clasificación a O'Higgins a la copa internacional.
OHiggins se convirtió en el cuarto equipo chileno que disputará la próxima Copa Sudamericana, sumándose a Universidad Católica, Palestino y Universidad de Concepción. Lo logró con una eficiencia absoluta, porque pocos argumentos le sobraron en el éxito logrado en esta postemporada, luego de haber dejado escapar la corona del Clausura en la última fecha de la fase regular.
Para lograrlo, superó con algún grado de angustia a Deportes Iquique y hoy venció a Wanderers, en un choque de equipos con muy contrastante presente institucional; mientras los rancagüinos gozan de una sana administración, en Valparaíso sufren con un club que lucha peso a peso para pagar sus deudas.
El único tanto en El Teniente llegó gracias a la aparición de Albert Acevedo, quien anotó luego de que el balón diera en un vertical tras cabezazo de Pablo Calandria. Se trató de una desventaja inmerecida hasta ese instante, pues había sido 10 minutos de dominio claro de los porteños, aunque, como siempre, con escasa eficiencia. Nada sorprendente, considerando que el de hoy fue el cuarto partido en el que no logran anotar, además de ser el noveno encuentro consecutivo sin victorias.
Se trató, también, del reflejo de un equipo que ha debido estructurarse casi por obligación con sus divisiones menores y con un entrenador que ha debido recurrir a todas las armas posibles para motivar a un plantel que cuenta apenas con comodidades básicas de trabajo y que cobra su sueldo de modo tan tardío como irregular.
El discurso heroico, sin embargo, no siempre es suficiente para transformar las carencias materiales en riqueza espiritual y resultados. Desde esa perspectiva, a Wanderers nadie puede pedirle demasiado, pese a que hace algunas semanas parecía posible que alcanzara el título del torneo.
El premio de consuelo quedó así en el cuadro con mayores recursos financieros, técnicos y, sobre todo, con mucho más experiencia. Varios de los actuales jugadores celestes participaron del único campeonato celebrado en Rancagua, mientras que otros saben qué significa celebrar hasta coronas internacionales, como es el caso del propio Acevedo. Incluso hombres como Alejandro Márquez, que encontró en OHiggins su mejor versión, parecen tener algo del fuego y la intención que se echa de menos en los jóvenes caturros.
De cualquier modo, el logro de OHiggins no debe ocultar la necesidad de reforzamiento por parte del cuadro regentado por Ricardo Abumohor. Con lo que tiene, le alcanzó para pelear hasta el final en la fase regular y, ahora, para quedarse con un cupo en la Sudamericana, pero eso no es garantía de un éxito en el ámbito continental, como lo ha comprobado el fútbol chileno de modo consistentemente doloroso durante las temporadas recientes.
Latercera
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