-

marcelo_1_12

Usuario Nuevo nvl. 1
27 Dic 2022
36
72
17
30
Santiago
.
 
Última edición:
Genial . Dele no mas. Siempre hay a quien le guste lo detallado y extenso....para mejorar la imagen en nuestro visor jejejjee. Jugada y complaciente , que mejor mujer....siga contándonos como le va. Graciaelas!!!!
 
  • Like
Reacciones: marcelo_1_12
Genial . Dele no mas. Siempre hay a quien le guste lo detallado y extenso....para mejorar la imagen en nuestro visor jejejjee. Jugada y complaciente , que mejor mujer....siga contándonos como le va. Graciaelas!!!!
Que bueno que le haya gustado el relato, compa. Ya estamos coordinando un próximo encuentro, así que puede que se venga otro pronto jajajaj
 
Buenísimo relato, siempre he tenido la fantasía de compartir a mi polola. Leer tu relato me hecho a correr la imaginación.

Saludos!
 
  • Like
Reacciones: marcelo_1_12
Hace algún tiempo escribí por estos lados una experiencia con mi novia. A ella le fascinan los BBC y mi deseo era compartirla con otro hombre. Así, conocimos en una app de citas a un haitiano dotado con el que nos juntamos a hacer un trío en un motel. Luego repitieron a solas en su departamento y volvimos a hacer otro trío, esta vez en nuestra casa, donde se la tiró en nuestra cama matrimonial.

Esto fue hace algunos años, y si bien seguimos en contacto con él, mi mujer decidió retirarse de ese mundo argumentando que ya había probado lo que quería y que no era necesario seguir. Yo, por el contrario, opinaba diferente. Estos encuentros despertaron en mí un deseo que nunca antes había experimentado. Me calentaba mucho verla con otro y me gustaba la idea de seguir compartiéndola, incluso con más hombres, pero ella se negó.

Cada cierto tiempo le sacaba el tema y ella seguía igual. De tanto insistir, me dijo que podía hacerlo una vez más, pero solo con la misma persona (ya que ella solo ha tenido sexo conmigo y con él), que no le gustaría buscar ni conocer a alguien más.

Hace algunos días, nuestro amigo haitiano le escribió para invitarnos a su nueva casa, ya que se había cambiado hace poco. Ella al principio no estaba muy convencida de ir, pero decidió hacerlo por mi insistencia y para no ser descortés con la invitación. Coordinamos todo y finalmente llegó el día. Según nuestro amigo, la idea era compartir algo para comer y tomar, y ponernos al día, ya que por más que hablábamos por redes sociales, no nos habíamos visto hace poco más de dos años.

Antes de irnos mi mujer se arregló mucho, se depiló meticulosamente y puso un colales negro muy pequeño de tiras y un sostén transparente que dejaba ver sus pezones. “Lleva condones en caso que él no tenga. No creo que me lleves solo a conversar”, me dijo.

Llegamos al departamento alrededor de las 4 de la tarde. Conversamos, nos reímos, compartimos algunos tragos y así se pasó casi toda la tarde. Fue un momento agradable, pero hasta ahí no pasaba nada. Ya era casi la hora de irnos cuando la conversación comenzó a subir de tono. Preguntó si habíamos tenido más experiencias y se sorprendió cuando le dijimos que no, que ella solamente se había entregado a él. Finalmente él, sin rodeos, preguntó: “¿Hacemos algo antes que se vayan?”. Mi mujer me miró y respondió: “Bueno, pero tiene que ser ahora porque ya se hace tarde”.

Dijo eso y se paró a un costado nuestro. Yo estaba de pie y nuestro amigo sentado en la cama. Ella se sacó la ropa y se quedó solo en colales y sostén, se acercó a mí, me dio un beso cómplice y nos acercamos a él. Nuestro amigo reaccionó de inmediato. Comenzó a comerle la boca y recorrer todo su cuerpo con sus manos. Yo me alejé y senté en una silla a observar la escena. A diferencia de las veces anteriores, solo quería mirar.

Él, que parecía gustarle que yo me mantuviera al margen, le quitó el sostén y comenzó a chupar sus tetas. Lo hizo durante mucho rato hasta que ella lo empujó a la cama y lo dejó solo en boxers para seguir besándose. Luego de unos minutos, le quitó la ropa interior y dejó libre su enorme pene. Ella, que parecía extrañarlo, se abalanzó a chuparlo mientras lo masturbaba a dos manos.

Él, para devolverle el favor, le quitó el colales y la recostó en la cama para comenzar a darle sexo oral. Ella, que dice que el mejor sexo oral que ha recibido ha sido el de él, lo disfrutó a concho. Ahí me acerqué para verla gozar de cerca. La besé, acaricié sus tetas y también se las chupé. Mientras veía cómo le comían la vagina noté como llegó al primer orgasmo mientras sujetaba fuerte la mano de nuestro amigo en un acto de compenetración total.

Luego de eso, me fui nuevamente a la silla, él se puso el condón y comenzó a darle. Si bien partió suave, esto fue así solo unos minutos, porque pasó rápidamente a darle duro, haciendo que sus gemidos se escucharan fuerte en toda la pieza. Estuvieron así unos 10 minutos mientras yo veía todo masturbándome. Pronto ella le pidió que se saliera para tomar el control de la situación. Se subió y comenzó a cabalgar. Él no paraba de decirle lo deliciosa que estaba y lo rico que se movía. Esto parecía motivarla aún más, porque sus sentones eran cada vez más rápidos y profundos, mientras él los acompañaba con fuertes nalgadas que la hacían gemir y que rápidamente le dejaron los cachetes rojos. Así, llegó al segundo orgasmo.

Pidió un pequeño respiro para ir al baño y volvió a subirse, esta vez sentada, donde él aprovechó de comerle las tetas. Después cambiaron y la puso en cuatro. Allí, ella me llamó y comenzó a chupármela mientras él le daba cada vez más fuerte. “Te gusta así?”, le pregunté mientras ella dejaba de chupármela por el placer que sentía con las embestidas que estaba recibiendo. “Sí, me gusta. Me gusta mucho”, respondió con voz excitada. “Dale así, más fuerte”, le dije a nuestro amigo, que le comenzó a dar más duro mientras con una mano le jalaba el pelo y con la otra le seguía dando nalgadas.

Luego él se sentó en la silla en la que yo estaba y mi mujer se sentó encima, pero dándole la espalda y mirándome a mí, que me recosté en la cama para seguir admirándola mientras me tocaba. Ella, sabiendo que me gustaba lo que veía, se agarraba y apretaba las tetas mientras saltaba sobre el pene de él.

Volvieron a la cama, él la puso de cucharita y mientras se lo metía, acariciaba su vagina, masturbándola suavemente. Esto la volvía loca. No paraba de decir que siguiera así. Cuando estaba cerca del tercer orgasmo, él avisó que se vendría, lo que provocó que acabaran juntos.

Se quedaron así unos instantes para recuperar el aliento de un round que duró cerca de una hora. Mi mujer fue al baño, volvió y se quedó desnuda unos instantes antes de vestirse. Finalmente se puso su ropa y nos fuimos a nuestra casa. Llegamos, pedimos algo de comer y luego me tocó darle a mí, recordando la maravillosa tarde que me hizo vivir.

PD: Me disculpo por la extensión del texto, pero quise hacerlo lo más detallado posible. Espero les guste. Todo es 100% real y este último encuentro ocurrió hace solo algunos días. Ahora estoy convenciéndola para que haya otro jajaja.
Muy buen relato , me dejó duro para la próxima cuenta con más detalles como es tu mujer . y que otras cosas te gustaría ver qué le hagan a ti minita