El equipo de Medellín venció por 1-0 a Independiente del Valle y obtiene, por segunda vez en su historia, el máximo cetro continental de clubes.
En Medellín, la fiesta estaba armada para Atlético Nacional. Luego del empate 1-1 en Quito, por la final de ida de la Copa Libertadores, la serie contra Independiente del Valle estaba abierta, no obstante la localía en el estadio Atanasio Girardot era un factor que tenían que aprovechar los colombianos. Y así fue. El conjunto verdolaga venció por 1-0 a los ecuatorianos y son los campeones del certamen más importante de clubes a nivel continental.
A la larga, se hizo justicia con el equipo de Reinaldo Rueda, que en el desarrollo de toda la copa fue el que mostró mejor juego y catapultó a la vanguardia de América a varias figuras, desde el arquero Franco Armani, pasando por el volante Sebastián Pérez (ausente anoche por acumulación de tarjetas amarillas), el venezolano Alejandro Guerra, hasta los arietes Marlos Moreno y Miguel Borja.
A estadio lleno, el comienzo de Nacional fue potente. Ya a los 20 segundos de juego Borja se perdió el primero. Era un aviso de lo que vendría más adelante. Tratando de imponerse de inmediato, asumiendo su cartel de favorito, el local presionaba arriba, y con buen toque de balón generaba daño a la zaga rival. En los 9, el mismo Borja abre la cuenta. Luego de un tiro libre de Macnelly Torres, el defensa Arturo Mina (futuro jugador de River Plate) trata de rechazar y la pelota da en un poste; y el rebote le quedó al delantero colombiano para batir a Azcona.
Con el paso de los minutos, ese poder del anfitrión se fue diluyendo, aunque Independiente del Valle no le sacaba provecho. En el complemento, el libreto de Atlético Nacional se modificó. Prefirieron cuidar el resultado y bajar la presión, apostando por esa ventaja mínima, sabiendo que el trofeo estaba a un paso de engalanar sus vitrinas.
Se crearon ocasiones como para estirar el marcador, pero la intervención de Azcona y la poca fineza en los metros finales lo impidieron. El partido acabó apenas 1-0, pero eso poco importaba. El título se quedaba en Colombia.
La consagración de los verdolagas fue distinta a la de 1989, porque fue en Medellín, en su casa. Para la primera Libertadores que ganaron, en la que derrotaron a Olimpia en definición a penales, tuvieron que jugar en El Campin de Bogotá, porque el Atanasio Girardot no tenía el aforo suficiente para recibir una final de Copa. Además, la seguridad para la visita no estaba en un 100 por ciento asegurada, por la violencia existente en la ciudad en aquella época, bajo el halo del narcotráfico y la figura de Pablo Escobar.
El flamante monarca, de paso, asegura también su presencia en el Mundial de Clubes, que se disputa en diciembre en Japón, en el que ya están clasificados el Real Madrid, el América de México y el Auckland City de Nueva Zelanda.
Fuente
En Medellín, la fiesta estaba armada para Atlético Nacional. Luego del empate 1-1 en Quito, por la final de ida de la Copa Libertadores, la serie contra Independiente del Valle estaba abierta, no obstante la localía en el estadio Atanasio Girardot era un factor que tenían que aprovechar los colombianos. Y así fue. El conjunto verdolaga venció por 1-0 a los ecuatorianos y son los campeones del certamen más importante de clubes a nivel continental.
A la larga, se hizo justicia con el equipo de Reinaldo Rueda, que en el desarrollo de toda la copa fue el que mostró mejor juego y catapultó a la vanguardia de América a varias figuras, desde el arquero Franco Armani, pasando por el volante Sebastián Pérez (ausente anoche por acumulación de tarjetas amarillas), el venezolano Alejandro Guerra, hasta los arietes Marlos Moreno y Miguel Borja.
A estadio lleno, el comienzo de Nacional fue potente. Ya a los 20 segundos de juego Borja se perdió el primero. Era un aviso de lo que vendría más adelante. Tratando de imponerse de inmediato, asumiendo su cartel de favorito, el local presionaba arriba, y con buen toque de balón generaba daño a la zaga rival. En los 9, el mismo Borja abre la cuenta. Luego de un tiro libre de Macnelly Torres, el defensa Arturo Mina (futuro jugador de River Plate) trata de rechazar y la pelota da en un poste; y el rebote le quedó al delantero colombiano para batir a Azcona.
Con el paso de los minutos, ese poder del anfitrión se fue diluyendo, aunque Independiente del Valle no le sacaba provecho. En el complemento, el libreto de Atlético Nacional se modificó. Prefirieron cuidar el resultado y bajar la presión, apostando por esa ventaja mínima, sabiendo que el trofeo estaba a un paso de engalanar sus vitrinas.
Se crearon ocasiones como para estirar el marcador, pero la intervención de Azcona y la poca fineza en los metros finales lo impidieron. El partido acabó apenas 1-0, pero eso poco importaba. El título se quedaba en Colombia.
La consagración de los verdolagas fue distinta a la de 1989, porque fue en Medellín, en su casa. Para la primera Libertadores que ganaron, en la que derrotaron a Olimpia en definición a penales, tuvieron que jugar en El Campin de Bogotá, porque el Atanasio Girardot no tenía el aforo suficiente para recibir una final de Copa. Además, la seguridad para la visita no estaba en un 100 por ciento asegurada, por la violencia existente en la ciudad en aquella época, bajo el halo del narcotráfico y la figura de Pablo Escobar.
El flamante monarca, de paso, asegura también su presencia en el Mundial de Clubes, que se disputa en diciembre en Japón, en el que ya están clasificados el Real Madrid, el América de México y el Auckland City de Nueva Zelanda.
Fuente
Última edición por un moderador:
