Los azules cayeron 0-1 ante Santiago Wanderers y prolongaron su crisis futbolística que no parece encontrar respuestas de la mano de Beccacece.
No importa el mes del año. Tampoco la cantidad de contrataciones ni los millones gastados. La U modelo Beccacece continúa su lastimoso andar por las canchas chilenas sin que dé claras señales de vida. En su estreno en el Apertura, el cuadro azul cayó por la cuenta mínima con Santiago Wanderers y volvió a reflejar que las expectativas siguen estando muy lejos de la realidad futbolística.
Sin crédito alguno, Beccacece volvió a tropezar con los mismos pecados de su primer torneo. Y el equipo, una vez más, quedó sin respuestas en la cancha. De mejoría futbolística, ni hablar. Sólo dudas e interrogantes de cara al futuro. Y la pregunta que surge de manera automática es hasta cuándo se sostendrán los malos resultados. La paciencia de la dirigencia había quedado al límite tras lo sucedido en el primer torneo. Con esto de Valparaíso, seguramente los cuestionamientos irán en aumento.
Lo del primer tiempo de la U fue prácticamente una fotocopia de lo que padeció el primer semestre. Pocas ideas ofensivas, sin cambio de ritmo en los metros finales. Para colmo, problema en el retroceso defensivo, como quedó de manifiesto en el gol del local. Un balón recuperado en mitad de cancha, dejó mano a mano a los arietes wanderinos con los dos zagueros centrales azules. Gran centro de Terans y mejor finiquito de Parraguez, que aprovechó la floja marca de Jara. Gol que se repitió muchas veces en el último Clausura y que aún no tiene solución.
La decisión de Beccacece de incluir a Beausejour desde el arranque no dio resultados. Lejos de su mejor forma física, el mayor precio de la temporada no rompió el molde, limitándose mayormente a labores defensivas. Aquello dejó a la U sin sorpresa por el costado izquierdo, y de paso facilitó la labor defensiva de los caturros. Cerrados los pasillos, la única formula de los azules eran los pelotazos frontales de Jara y Vilches, que eran fácilmente controlados tanto por Parra como por López.
El banquillo azul intentó mover el tablero táctico en el segundo tiempo con los ingresos de Briceño y Lorenzetti. Aunque tuvo más profundidad y se generó más chances de gol, el equipo tenía muchas dificultades para romper el murallón verde. La posición de Gastón Fernández, lejos del área, su hábitat más natural, obligaba a Mora a tener que pelear siempre solo con los defensores de Wanderers, y pocas veces pudo ganar en los duelos mano a mano.
Espinel, el debutante técnico uruguayo, entendió que el negocio estaba en agrupar hombres cerca del área y aprovechar las espaldas de los laterales de la U. A ratos el libreto le salía perfecto. Incluso el propio Parraguez estrelló un remate en el travesaño en el arranque del lapso final. Y cuando no estaban firmes en la marca los zagueros caturros, apareció la figura de Castellón para ahogar el grito de gol.
Así pasó la U por el puerto. Dejando otra pálida imagen de la mano de Beccacece, que se va quedando sin argumentos para sostenerse en el cargo. El equipo sigue sumergido en el pozo y nadie parece capaz de sacarlo de ese incómodo lugar.
Fuente: latercera.com
No importa el mes del año. Tampoco la cantidad de contrataciones ni los millones gastados. La U modelo Beccacece continúa su lastimoso andar por las canchas chilenas sin que dé claras señales de vida. En su estreno en el Apertura, el cuadro azul cayó por la cuenta mínima con Santiago Wanderers y volvió a reflejar que las expectativas siguen estando muy lejos de la realidad futbolística.
Sin crédito alguno, Beccacece volvió a tropezar con los mismos pecados de su primer torneo. Y el equipo, una vez más, quedó sin respuestas en la cancha. De mejoría futbolística, ni hablar. Sólo dudas e interrogantes de cara al futuro. Y la pregunta que surge de manera automática es hasta cuándo se sostendrán los malos resultados. La paciencia de la dirigencia había quedado al límite tras lo sucedido en el primer torneo. Con esto de Valparaíso, seguramente los cuestionamientos irán en aumento.
Lo del primer tiempo de la U fue prácticamente una fotocopia de lo que padeció el primer semestre. Pocas ideas ofensivas, sin cambio de ritmo en los metros finales. Para colmo, problema en el retroceso defensivo, como quedó de manifiesto en el gol del local. Un balón recuperado en mitad de cancha, dejó mano a mano a los arietes wanderinos con los dos zagueros centrales azules. Gran centro de Terans y mejor finiquito de Parraguez, que aprovechó la floja marca de Jara. Gol que se repitió muchas veces en el último Clausura y que aún no tiene solución.
La decisión de Beccacece de incluir a Beausejour desde el arranque no dio resultados. Lejos de su mejor forma física, el mayor precio de la temporada no rompió el molde, limitándose mayormente a labores defensivas. Aquello dejó a la U sin sorpresa por el costado izquierdo, y de paso facilitó la labor defensiva de los caturros. Cerrados los pasillos, la única formula de los azules eran los pelotazos frontales de Jara y Vilches, que eran fácilmente controlados tanto por Parra como por López.
El banquillo azul intentó mover el tablero táctico en el segundo tiempo con los ingresos de Briceño y Lorenzetti. Aunque tuvo más profundidad y se generó más chances de gol, el equipo tenía muchas dificultades para romper el murallón verde. La posición de Gastón Fernández, lejos del área, su hábitat más natural, obligaba a Mora a tener que pelear siempre solo con los defensores de Wanderers, y pocas veces pudo ganar en los duelos mano a mano.
Espinel, el debutante técnico uruguayo, entendió que el negocio estaba en agrupar hombres cerca del área y aprovechar las espaldas de los laterales de la U. A ratos el libreto le salía perfecto. Incluso el propio Parraguez estrelló un remate en el travesaño en el arranque del lapso final. Y cuando no estaban firmes en la marca los zagueros caturros, apareció la figura de Castellón para ahogar el grito de gol.
Así pasó la U por el puerto. Dejando otra pálida imagen de la mano de Beccacece, que se va quedando sin argumentos para sostenerse en el cargo. El equipo sigue sumergido en el pozo y nadie parece capaz de sacarlo de ese incómodo lugar.
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