La Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) realiza un monitoreo al discurso de odio en redes sociales contra minorías raciales, religiosas y sexuales, además de ataques por la condición de género, concentrándose en las opiniones en contra de pueblos originarios y migrantes.
El seguimiento comenzó en mayo, con la creación dentro de la ANI —que dirige Luis Masferrer— del Centro de Protección de Derechos Humanos y Grupos Vulnerables.
En su monitoreo, la agencia elabora una matriz de riesgo para evaluar el nivel y reiteración de amenazas en redes sociales, con lo que pueden recabar datos sobre tenencia de armas o prontuario policial.
Y en casos graves, cuando hay amenazas y riesgos de atentados, estudia incluso pedir medidas a los tribunales, como la identificación del IP o rastreo de correos electrónicos
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