Admito que: La luna refleja en tus ojos las ansias que se atoran en mi garganta, el grito que urge por soltar el lazo tembloroso que impide que mi voz te traiga a besar mis labios... Hoy, tus labios.
Admito que: De una vez y hasta que el tiempo en nuestro espacio determine lo contrario, romperé la cadena importuna que cela nuestra cada vez mas lejana soledad, haciendo que tu mano alcance la mía incluso desde la distancia, aquella infértil distancia que nos separa, pero que nuestros incansables ánimos, derriten con el beso eterno de nuestro encuentro.