Aprendiendo a usar mi boca (cuarto relato)

pamelitapola

Usuario Casual nvl. 2
5 Jun 2012
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Hola, soy Pamela, tengo 28 años y soy de Santiago de Chile. Soy morena, alta (1,73) y debido a mi profesión (bailarina y modelo) cuido mucho mi físico. Tengo pechos grandes (98), buena cintura (63) y un cuidado trasero (100). Cabello color chocolate, labios ni tan gruesos ni tan delgados y ojos marrones.

Estaba en el colegio aun y no era la mujer que hoy soy, tenía menos atributos, pero siempre me supe sacar provecho. Mis pechos siempre fueron grandes y notaba como varios compañeros se quedaban pegados mirándolos.

A mí me llamaba la atención un chico de otro curso, (un año más arriba que yo). Habíamos conversado un poco y yo notaba que le atraía. Pasó el tiempo y terminamos siendo pololos, mi primer pololo formal. Yo una chica virgen y sin experiencia y él un chico con muy poca experiencia, pero ambos con ganas de aprender. Mentiría si dijera que no me enamoré de él porque definitivamente así fue, mi primer gran amor.

Él vivía solo con su padre y siempre quedaba su casa sola, lo que aprovechábamos para pasar tiempo juntos, sin embargo a veces su padre pasaba a la casa durante la tarde por lo que no teníamos seguridad de estar 100% solos todo el día. De a poco fuimos experimentando cosas y despertó mi curiosidad en el ámbito sexual al punto que llegué a informarme de cosas básicas en el sexo para que si llegaba el momento no quedara mal y fuera una buena experiencia para ambos.

Un día estaba en su pieza conversando y entre besos y besos empezaron los roces, habíamos tenido varios juegos, pero nada concreto, por lo tanto las ganas eran muchas. Yo notaba su erección cada vez que nos tocábamos un poco, él disfrutaba mi cuerpo por sobre la ropa y yo no se lo prohibía. De a poco levantó mi falda y disfrutaba de mi trasero en un éxtasis total. Yo apretaba su pene por sobre el pantalón y sentía que cada vez estaba más duro.

- Tienes algo ahí – le dije de manera juguetona.

- Si – me dijo riendo – me podrías ayudar con eso.

- ¿Y cómo te ayudo? – yo comencé a bajar el cierre de su pantalón, él estaba un tanto inquieto por si llegaba su padre – tranquilo, no nos desnudaremos, pero quiero probar algo.


Saqué su pene sin bajarle su pantalón (por cualquier cosa) y comencé a masturbarlo, tenía un buen tamaño para su edad y yo había “estudiado” como hacer todo lo que tenía en mente. Mientras lo masturbaba nos besábamos y el tocaba mi trasero y mis pechos. Desabroché un poco mi blusa y antes de que le dijera algo sentí su boca en mi pezón. Estaba ardiendo también, sentía como jugaba con su lengua en mis tetas, como las apretaba y yo sentía como su pene palpitaba con cada paja en mi mano.

Luego me decidí, cambié de posición e hice que se sentara, yo me arrodillé frente a la cama y sin nada que decir pasé la lengua por su pene, mi primera impresión fue muy positiva, imaginaba algo malo, pero no, me encanto sentir ese líquido seminal en mi lengua y nuevamente sin dudar comencé a chupar. Él gemía como loco y yo sabía que lo estaba haciendo bien, metía y sacaba su pene de mi boca y yo lo estaba gozando.

Lo que pasó luego no estaba en mis planes, pero tampoco lo impedí. Me dijo “ya no aguanto más” y yo con una mirada di mi aprobación, sabía lo que venía. Tomó mi cabeza y se adueñó del ritmo y finalmente lo sentí, mucho semen en mi boca y mi garganta, era delicioso, jamás pensé que fuese tan rico. Me lo tomé todo y él se rindió ante mí.

- ¡Wow! ¿Cómo te puedo pagar esto?

- Más adelante habrán oportunidades – dije haciéndome la interesante.

Cuando llegué a mi casa tenía todo mi calzón mojado y aun sentía su rico sabor a semen en mi boca… desde entonces que soy adicta.



Espero les haya gustado, ¡besitos!