estimad@s, les dejo un relato que lei tiempo atras y me gusto bastante, espero tambien lo disfruten, a ver si un dia me hago con una bunny asi xD
Relato original de MrGrey aparacido en la página Erotic Mind Control con el título "You bet your brain". Espero disfruteis de él.
- ¿Alguien sabe qué hora es?
- ¡APUESTA TU CEREBRO! un rugido de aplausos resonó a través del plató de televisión mientras dos focos de luz daban vueltas por el escenario hasta que acabaron centrándose en un hombre, de aspecto petulante, con una enorme sonrisa y el cabello perfectamente acondicionado, que avanzaba hasta el público.
- ¡Eso es! ¡Bienvenidos a Apuesta tu Cerebro! gritó Jeff Jeffery, que así se llamaba el hombre, a la rugiente multitud. ¡El programa concurso donde las participantes pueden convertirse en las afortunadas propietarias de diez millones de dólares o en un juguete sexual sin cerebro! Ahora, presentemos a nuestras tres concursantes de hoy.
La cámara giró centrándose en una mujer morena vestida de rojo.
- Hola, mi nombre es Sara Green y tengo un coeficiente intelectual de 146. dijo alegremente a la cámara. Parecía estar dejando ya la treintena. Soy madre de tres hijos, llevo doce años casada y trabajo como profesora universitaria de psicología.
El público aplaudió y la cámara salto hacia la segunda concursante.
- Soy Dana Richards y mi coeficiente intelectual es de 142. dijo la mujer pelirroja con acento sureño. Esta parecía rondar los veinticinco años. Actualmente soy estudiante de biología y me gustaría ingresar en la facultad de medicina para convertirme en cirujana.
La cámara saltó a la tercera y última participante.
- Me llamo Mia Wong y mi coeficiente intelectual es de 157. declaró con orgullo la pequeña mujer oriental que rondaba la treintena. Soy abogada en Chicago.
- Bueno, ahora que ya hemos conocido a nuestras preciosas concursantes, - dijo Jeff con la cámara de nuevo centrada sobre él recordemos la mecánica de nuestro concurso.
El presentador enseñó sus deslumbrantes dientes blancos mientras se acercaba hasta el público.
- Estas tres damas deberán competir entre sí en una gran variedad de pruebas sexuales. En cada ronda, cada una de ellas ganará un determinado número de puntos. La concursante que saque más puntos tras cada ronda decidirá a cuál de sus compañeras envía a -el presentador hizo un teatral gesto con la mano y una cortina se levantó dejando a la vista una silla parecida a una silla eléctrica. La Silla.
La multitud rugió y aplaudió. La silla era de madera de roble maciza y estaba provista de fuertes correas para sujetar tobillos y muñecas. Un siniestro casco pendía sobre ella.
Las tres concursantes se estremecieron al verla.
- Esta silla es una obra de arte frie-cerebros creada por las brillantes mentes científicas de Fuckbunnies Inc. Está diseñada para convertir la mente de la mujer más inteligente en una inútil balbuceante al tiempo que incrementa su libido a la de una conejita caliente. Cualquiera de nuestras afortunadas chicas que lleguen a sentarse en ella, verán disminuido su coeficiente intelectual tantos puntos como puntos de juego haya conseguido la ganadora de cada ronda.
Jeff se volvió ahora de espaldas al público.
- La primera de las concursantes cuyo coeficiente intelectual baje a menos de sesenta y nueve puntos, pasará a ser considerada una fuckbunny y será cedida a alguna persona afortunada de nuestra audiencia.
El público volvió a aplaudir.
- Luego, las dos concursantes que queden, disputarán un cara a cara. Dejando a una millonaria y a la otra ¡convertida en una fuckbunny descerebrada! dijo el presentador volviéndose hacia las tres mujeres. Entonces ¿Estáis listas para jugar, chicas? ¿Apostáis vuestros cerebros?
- ¡Sí! gritaron las tres mujeres a la vez mientras los focos comenzaban a girar sobre el plató mientras la música comenzaba a sonar. Las tres mujeres parecían nerviosas.
*****
La primera prueba
- Muy bien, la primera prueba será - dijo Jeff haciendo una pausa efectista mientras sonreía mirando a la cámara - ¡Sexo Telefónico Loco!
El público volvió a aplaudir de nuevo. Esta era una prueba muy popular. Jeff explicó las reglas.
- El objetivo de esta prueba es lograr obtener el mayor número de puntos posibles de nuestros jueces, los focos mostraron a tres hombres de mediana edad que estaban situados fuera del escenario. ¡usando vuestra sucia imaginación para excitarlos!
El presentador recalcó con énfasis sus últimas palabras.
- Sara empiezas tú.
La mujer, nerviosa, se acercó al teléfono colocado en un pedestal en el centro del plató. Con mano temblorosa lo descolgó para escuchar una voz profunda y anónima que le preguntaba:
- ¿Qué llevas puesto ahora?
Nerviosa, sus palabras se aturrullaban en su boca.
- Ummm ¿Sólo un tanga? contestó mirando a los jueces tratando de ver sus reacciones.
- Jueces preguntó Jeff. - ¿Cuántos puntos obtiene esta preciosa señora? Recordemos que el máximo es de siete puntos.
El primer juez le dio un cinco, el segundo un tres y el tercero un seis.
- ¡Wow ! Catorce puntos No está nada mal. Ahora, Dana, es tu turno.
Dana se acercó al mismo teléfono y descolgó para escuchar lo que le preguntaba la misma voz.
- ¿En qué piensas en este momento?
Ella se tomo un instante para pensar su respuesta.
- ¡En tomar tu pene con mi boca y chuparlo!
La multitud se sobrecogió ante esta respuesta. Jeff parecía inseguro al pedir la puntuación a los jueces. El primero le dio un dos, el segundo un tres y el tercero ningún punto.
- ¡Ohhhh ! No es muy buena puntuación, Dana. dijo Jeff sin dejar de sonreír. Deberías usar palabras algo más sucias de las que has empleado.
Bajando la cabeza, Dana regresó al fondo del escenario.
- Mia, parece que tú eres la última. dijo Jeff sosteniendo el auricular del teléfono mientras la mujer se acercaba a él. Ella lo cogió de su mano y se preparó a escuchar la pregunta.
- ¿Qué estás haciendo ahora?
Ella se paró a pensar un momento tras el cual dijo con una sonrisa:
- Estoy desnuda en el suelo, con los dedos en mi coñito, ¡corriéndome al escuchar tu voz tan sexy!
La multitud estalló en aplausos.
- ¡Wow ! ¡Gran respuesta! ¿Jueces?
El primer juez le dio un siete, el segundo un seis y el tercero otro siete.
- ¡Wow ! Una puntuación casi perfecta. ¡Veinte puntos! las tres mujeres se encontraban una al lado de la otra, junto a Jeff Por lo tanto, Mia, parece que eres nuestra primera ganadora. Bueno, ¿y a quien eliges?
Mia, muy segura de si misma, contesto.
- Bueno, Sara es la que tiene el coeficiente intelectual más alto, después del mío, naturalmente, Así que la elijo a ella.
A Sara se le cayó el mundo a los pies. Jeff la tomó de la mano y la llevó hasta La Silla.
- No es un buen comienzo, Sara. le dijo.
- No estoy de acuerdo, Jeff. contestó con aplomo. tan solo son veinte puntos. Con un coeficiente de 126 todavía puedo conseguir los diez millones.
La multitud lanzó un sonoro Ooooooo ante la confianza que exhibía la mujer.
- Bueno, parece que aquí tenemos a una excelente competidora. Y eso es lo que nos gusta aquí, en ¡Apuesto mi cerebro!
Más aplausos.
- Ahora, Sara, toma asiento.
Sara tomó su lugar en La Silla. Dos fortachones vinieron desde fuera del escenario y ajustaron el casco sobre su cabeza. A continuación le sujetaron los brazos y las piernas con las correas. Jeff se acercó a la pared donde estaba el interruptor gigante que accionaba la silla y miró a la multitud.
- Ok, vamos todos, a la de tres - dijo y el público se unió a él en el conteo. También lo hicieron dana y Mia. Uno Dos ¡Tres!
Tiró del interruptor hacia abajo y un fuerte zumbido recorrió el estudio. Todas las luces se apagaron a excepción del foco que iluminaba a Sara. Los ojos de la mujer se cerraron y comenzó a agitarse levemente en la silla. Una pantalla LCD situada sobre su cabeza mostraba como su coeficiente intelectual iba disminuyendo desde 146 a 126. Una vez alcanzado ese número, las luces volvieron a encenderse y Sara abrió los ojos. Los dos hombres volvieron y la soltaron.
Jeff la ayudó a incorporarse.
- ¿Cómo te sientes, Sara?
Era evidente que se encontraba algo aturdida.
- Oh ummm bien, supongo Me siento un poco rara y un poquito caliente.
- Bueno, te acabas de hacer un poquito más tonta, Sara. Por supuesto que te sientes extraña. la multitud rió al ver como Jeff sonreía de nuevo.
Sara esbozó una débil sonrisa también y volvió a su sitio al fondo del escenario.
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Relato original de MrGrey aparacido en la página Erotic Mind Control con el título "You bet your brain". Espero disfruteis de él.
- ¿Alguien sabe qué hora es?
- ¡APUESTA TU CEREBRO! un rugido de aplausos resonó a través del plató de televisión mientras dos focos de luz daban vueltas por el escenario hasta que acabaron centrándose en un hombre, de aspecto petulante, con una enorme sonrisa y el cabello perfectamente acondicionado, que avanzaba hasta el público.
- ¡Eso es! ¡Bienvenidos a Apuesta tu Cerebro! gritó Jeff Jeffery, que así se llamaba el hombre, a la rugiente multitud. ¡El programa concurso donde las participantes pueden convertirse en las afortunadas propietarias de diez millones de dólares o en un juguete sexual sin cerebro! Ahora, presentemos a nuestras tres concursantes de hoy.
La cámara giró centrándose en una mujer morena vestida de rojo.
- Hola, mi nombre es Sara Green y tengo un coeficiente intelectual de 146. dijo alegremente a la cámara. Parecía estar dejando ya la treintena. Soy madre de tres hijos, llevo doce años casada y trabajo como profesora universitaria de psicología.
El público aplaudió y la cámara salto hacia la segunda concursante.
- Soy Dana Richards y mi coeficiente intelectual es de 142. dijo la mujer pelirroja con acento sureño. Esta parecía rondar los veinticinco años. Actualmente soy estudiante de biología y me gustaría ingresar en la facultad de medicina para convertirme en cirujana.
La cámara saltó a la tercera y última participante.
- Me llamo Mia Wong y mi coeficiente intelectual es de 157. declaró con orgullo la pequeña mujer oriental que rondaba la treintena. Soy abogada en Chicago.
- Bueno, ahora que ya hemos conocido a nuestras preciosas concursantes, - dijo Jeff con la cámara de nuevo centrada sobre él recordemos la mecánica de nuestro concurso.
El presentador enseñó sus deslumbrantes dientes blancos mientras se acercaba hasta el público.
- Estas tres damas deberán competir entre sí en una gran variedad de pruebas sexuales. En cada ronda, cada una de ellas ganará un determinado número de puntos. La concursante que saque más puntos tras cada ronda decidirá a cuál de sus compañeras envía a -el presentador hizo un teatral gesto con la mano y una cortina se levantó dejando a la vista una silla parecida a una silla eléctrica. La Silla.
La multitud rugió y aplaudió. La silla era de madera de roble maciza y estaba provista de fuertes correas para sujetar tobillos y muñecas. Un siniestro casco pendía sobre ella.
Las tres concursantes se estremecieron al verla.
- Esta silla es una obra de arte frie-cerebros creada por las brillantes mentes científicas de Fuckbunnies Inc. Está diseñada para convertir la mente de la mujer más inteligente en una inútil balbuceante al tiempo que incrementa su libido a la de una conejita caliente. Cualquiera de nuestras afortunadas chicas que lleguen a sentarse en ella, verán disminuido su coeficiente intelectual tantos puntos como puntos de juego haya conseguido la ganadora de cada ronda.
Jeff se volvió ahora de espaldas al público.
- La primera de las concursantes cuyo coeficiente intelectual baje a menos de sesenta y nueve puntos, pasará a ser considerada una fuckbunny y será cedida a alguna persona afortunada de nuestra audiencia.
El público volvió a aplaudir.
- Luego, las dos concursantes que queden, disputarán un cara a cara. Dejando a una millonaria y a la otra ¡convertida en una fuckbunny descerebrada! dijo el presentador volviéndose hacia las tres mujeres. Entonces ¿Estáis listas para jugar, chicas? ¿Apostáis vuestros cerebros?
- ¡Sí! gritaron las tres mujeres a la vez mientras los focos comenzaban a girar sobre el plató mientras la música comenzaba a sonar. Las tres mujeres parecían nerviosas.
*****
La primera prueba
- Muy bien, la primera prueba será - dijo Jeff haciendo una pausa efectista mientras sonreía mirando a la cámara - ¡Sexo Telefónico Loco!
El público volvió a aplaudir de nuevo. Esta era una prueba muy popular. Jeff explicó las reglas.
- El objetivo de esta prueba es lograr obtener el mayor número de puntos posibles de nuestros jueces, los focos mostraron a tres hombres de mediana edad que estaban situados fuera del escenario. ¡usando vuestra sucia imaginación para excitarlos!
El presentador recalcó con énfasis sus últimas palabras.
- Sara empiezas tú.
La mujer, nerviosa, se acercó al teléfono colocado en un pedestal en el centro del plató. Con mano temblorosa lo descolgó para escuchar una voz profunda y anónima que le preguntaba:
- ¿Qué llevas puesto ahora?
Nerviosa, sus palabras se aturrullaban en su boca.
- Ummm ¿Sólo un tanga? contestó mirando a los jueces tratando de ver sus reacciones.
- Jueces preguntó Jeff. - ¿Cuántos puntos obtiene esta preciosa señora? Recordemos que el máximo es de siete puntos.
El primer juez le dio un cinco, el segundo un tres y el tercero un seis.
- ¡Wow ! Catorce puntos No está nada mal. Ahora, Dana, es tu turno.
Dana se acercó al mismo teléfono y descolgó para escuchar lo que le preguntaba la misma voz.
- ¿En qué piensas en este momento?
Ella se tomo un instante para pensar su respuesta.
- ¡En tomar tu pene con mi boca y chuparlo!
La multitud se sobrecogió ante esta respuesta. Jeff parecía inseguro al pedir la puntuación a los jueces. El primero le dio un dos, el segundo un tres y el tercero ningún punto.
- ¡Ohhhh ! No es muy buena puntuación, Dana. dijo Jeff sin dejar de sonreír. Deberías usar palabras algo más sucias de las que has empleado.
Bajando la cabeza, Dana regresó al fondo del escenario.
- Mia, parece que tú eres la última. dijo Jeff sosteniendo el auricular del teléfono mientras la mujer se acercaba a él. Ella lo cogió de su mano y se preparó a escuchar la pregunta.
- ¿Qué estás haciendo ahora?
Ella se paró a pensar un momento tras el cual dijo con una sonrisa:
- Estoy desnuda en el suelo, con los dedos en mi coñito, ¡corriéndome al escuchar tu voz tan sexy!
La multitud estalló en aplausos.
- ¡Wow ! ¡Gran respuesta! ¿Jueces?
El primer juez le dio un siete, el segundo un seis y el tercero otro siete.
- ¡Wow ! Una puntuación casi perfecta. ¡Veinte puntos! las tres mujeres se encontraban una al lado de la otra, junto a Jeff Por lo tanto, Mia, parece que eres nuestra primera ganadora. Bueno, ¿y a quien eliges?
Mia, muy segura de si misma, contesto.
- Bueno, Sara es la que tiene el coeficiente intelectual más alto, después del mío, naturalmente, Así que la elijo a ella.
A Sara se le cayó el mundo a los pies. Jeff la tomó de la mano y la llevó hasta La Silla.
- No es un buen comienzo, Sara. le dijo.
- No estoy de acuerdo, Jeff. contestó con aplomo. tan solo son veinte puntos. Con un coeficiente de 126 todavía puedo conseguir los diez millones.
La multitud lanzó un sonoro Ooooooo ante la confianza que exhibía la mujer.
- Bueno, parece que aquí tenemos a una excelente competidora. Y eso es lo que nos gusta aquí, en ¡Apuesto mi cerebro!
Más aplausos.
- Ahora, Sara, toma asiento.
Sara tomó su lugar en La Silla. Dos fortachones vinieron desde fuera del escenario y ajustaron el casco sobre su cabeza. A continuación le sujetaron los brazos y las piernas con las correas. Jeff se acercó a la pared donde estaba el interruptor gigante que accionaba la silla y miró a la multitud.
- Ok, vamos todos, a la de tres - dijo y el público se unió a él en el conteo. También lo hicieron dana y Mia. Uno Dos ¡Tres!
Tiró del interruptor hacia abajo y un fuerte zumbido recorrió el estudio. Todas las luces se apagaron a excepción del foco que iluminaba a Sara. Los ojos de la mujer se cerraron y comenzó a agitarse levemente en la silla. Una pantalla LCD situada sobre su cabeza mostraba como su coeficiente intelectual iba disminuyendo desde 146 a 126. Una vez alcanzado ese número, las luces volvieron a encenderse y Sara abrió los ojos. Los dos hombres volvieron y la soltaron.
Jeff la ayudó a incorporarse.
- ¿Cómo te sientes, Sara?
Era evidente que se encontraba algo aturdida.
- Oh ummm bien, supongo Me siento un poco rara y un poquito caliente.
- Bueno, te acabas de hacer un poquito más tonta, Sara. Por supuesto que te sientes extraña. la multitud rió al ver como Jeff sonreía de nuevo.
Sara esbozó una débil sonrisa también y volvió a su sitio al fondo del escenario.
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