La enseñanza presenta graves problemas de comunicación entre texto/cátedra del profesor y alumno, desde el profe que no entiende la pregunta del alumno y responde la primera weá que se la pasa por la mente, hasta la sensación de que la explicación fue perfecta, perfectamente entendible y exenta de dobles interpretaciones, cuando en realidad el alumno entiende, desde una de las posibles interpretaciones, justamente la incorrecta.
Yo mismo escribo cosas que me dan la sensación que tienen una única interpretación posible, que es la que quiero dar a conocer, y luego me doy cuenta que en realidad tenía más interpretaciones, entonces así imposible pretender que el mensaje llegue como yo realmente quiero que llegue.
La comunicación siempre es fallida, pero a nadie le importa.
Solución paliativa: Preocuparse por que el discurso implique lo que quiero dar a entender, dejando de lado suposiciones y las tan amadas por la educación tradicional, inferencias.