En Portada Cable chino: The New York Times revela que funcionarios de Boric conocían amenaza de sanciones de EE.UU.

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8 Nov 2019
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SANTIAGO

Cable chino: The New York Times revela que funcionarios de Boric conocían amenaza de sanciones de EE.UU.​

Cable chino bajo sospecha: por qué EE.UU. advierte riesgo de espionaje y qué gana Beijing

Nuevos antecedentes conocidos a partir de un reportaje de The New York Times ponen en duda la versión que entregó el entonces Presidente Gabriel Boric sobre la decisión de Estados Unidos de revocar las visas de tres altos funcionarios de su administración por su participación en el proyecto de cable de fibra óptica submarino impulsado por China Mobile.

El episodio se remonta al 20 de febrero, cuando el entonces mandatario calificó de “sorpresiva” la medida adoptada por el Departamento de Estado estadounidense. Desde Rapa Nui, Boric afirmó que el canciller Alberto van Klaveren había citado al embajador de Estados Unidos para solicitar explicaciones por una decisión que calificó de “arbitraria, unilateral y sorpresiva”.

Sin embargo, las declaraciones entregadas ahora por dos de los funcionarios afectados —el exsubsecretario de Telecomunicaciones Claudio Araya y su entonces jefe de gabinete Guillermo Petersen, ambos militantes del Partido Comunista (PC)— apuntan a que el gobierno chileno conocía desde enero las advertencias de Washington y la posibilidad de que se aplicaran sanciones migratorias.

Las advertencias de Estados Unidos por el cable chino

El caso se relaciona con el proyecto de cable submarino que buscaba conectar Hong Kong con Concón, iniciativa que involucraba a China Mobile y que generó preocupación en Estados Unidos por sus eventuales implicancias para la seguridad y la infraestructura digital.

Según el reportaje de The New York Times, en enero un alto funcionario de la embajada estadounidense en Santiago sostuvo una reunión con Guillermo Petersen, después de que Chile suscribiera el acuerdo con la compañía china.

Petersen relató al periódico que el representante estadounidense advirtió que continuar con el proyecto podía incrementar el riesgo de ciberataques provenientes de China. Además, aseguró que se le comunicó que Estados Unidos podía imponer prohibiciones de viaje no solo a los funcionarios involucrados, sino también a sus familiares directos.

De acuerdo con su versión, la reunión se extendió apenas por seis minutos. Claudio Araya, en tanto, calificó el episodio como una “amenaza”.

El embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd, confirmó al medio norteamericano que las sanciones no debieron resultar inesperadas, debido a que el tema había sido discutido durante años entre ambos países.

Judd también sostuvo que las restricciones de visas buscaban modificar la conducta de los funcionarios y no simplemente castigarlos. “No tienen como objetivo castigar, sino cambiar el comportamiento (…) En este caso, hicieron exactamente eso”, afirmó.

El decreto que aprobaba el cable submarino

Los nuevos antecedentes se suman a información que ya había trascendido durante febrero, cuando se conoció que el entonces ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, había firmado el 27 de enero un decreto que autorizaba la concesión del cable submarino.

El documento establecía una vigencia de 30 años para instalar, operar y explotar la red de transmisión, con una extensión proyectada de 19.873 kilómetros.

Dos días después, el decreto fue dejado sin efecto. La explicación entregada en ese momento apuntó a un “error técnico o en su tipeo”.

La decisión también fue explicada posteriormente por Boric. El 5 de marzo, pocos días antes del cambio de mando, el exmandatario sostuvo que había optado por suspender el avance del proyecto para discutirlo con el entonces Presidente electo José Antonio Kast, quien asumiría la responsabilidad de su implementación.

En declaraciones a 24 Horas, Boric afirmó: “Dado lo delicado del asunto, la decisión que tomé es justamente no avanzar a matacaballo, conversar con el presidente electo, tomar una decisión en conjunto, porque el grueso de la tramitación le iba a tocar a él”.

La presión de Washington y el cambio de postura

La versión recogida por The New York Times plantea una explicación diferente. Según el reportaje, la administración Boric habría reaccionado a la presión ejercida por Estados Unidos mediante la amenaza de revocar las visas de los funcionarios relacionados con el proyecto.

El actual embajador estadounidense en Chile sostuvo que la estrategia utilizada por la administración de Donald Trump busca proteger los intereses de seguridad de su país y modificar determinadas decisiones de gobiernos extranjeros.

Los antecedentes conocidos ahora también coinciden con declaraciones realizadas anteriormente por Juan Carlos Muñoz. Según consignó 24 Horas, el exministro relató que hacia fines de enero recibió un mensaje desde la embajada estadounidense acompañado de antecedentes sobre eventuales riesgos para la seguridad nacional vinculados al proyecto.

“Mira, estos son antecedentes que mostrarían que hay una deficiencia o que una amenaza va contra la seguridad nacional de este proyecto, tanto en Estados Unidos como para Chile”, habría señalado el mensaje recibido por Muñoz.

Tras conocer esos antecedentes, el entonces ministro aseguró que decidió revertir la autorización.

El nuevo escenario para el proyecto

Con el cambio de gobierno, la tramitación del proyecto de China Mobile quedó congelada y la nueva administración solicitó al Estado Mayor Conjunto un informe sobre las posibles implicancias de la iniciativa para la seguridad nacional.

Paralelamente, el gobierno ha continuado avanzando en el proyecto de cable submarino impulsado por Google, iniciativa que cuenta con respaldo de Estados Unidos.

El caso de las visas tuvo además un nuevo giro este mes, luego de que se conociera el levantamiento de la sanción que afectaba al exministro Juan Carlos Muñoz. Las medidas contra Claudio Araya y Guillermo Petersen, en cambio, permanecieron en el centro de la controversia.

Así, las declaraciones de los dos funcionarios comunistas ante The New York Times vuelven a poner bajo cuestionamiento la explicación inicial entregada por Gabriel Boric, particularmente respecto de cuánto sabía su administración sobre las advertencias de Estados Unidos antes de la revocación de las visas el 20 de febrero.