Es algo prácticamente unánime. Para quienes los vieron jugar o para los que solo lo han hecho a través de filmoteca, la selección brasileña que se alzó con el Mundial de México 1970 es la mejor de la historia. Pelé, Rivelino, Tostão, Gerson, Jairzinho, Carlos Alberto...Una selección de lujo.
Cuando un equipo realiza un juego vistoso y alegre, se ha impuesto como lugar común en el fútbol decir Juegan como Brasil del 70. El Mundial de México, maravilla de organización y colorido, supuso la entronización definitiva de la selección canarinha en la cumbre del balompié, tanto por número de campeonatos ganados como por la calidad de su fútbol. Tras esta copa quedó claro que cuando los brasileños juegan realmente bien, nadie puede hacerles sombra. Quizá sólo la selección de España en estos años aguantaría la comparación con la que presentó el Lobo Zagallo en el torneo azteca.
Pelé, máxima estrella del fútbol, llegó a México con 29 años, en plena madurez como futbolista. A su alrededor, Brasil reunió un ataque de ensueño, con el zurdo Rivelino y sus pases de 40 metros que le valieron el apodo de el Mago; Eduardo Gonçalves Tostao, un prodigio técnico con especial habilidad para aguantar el balón y jugar de espaldas, y Jairzinho, un rematador de primera clase. Gerson, un prodigio de competitividad y clase, movía al conjunto desde el medio centro, con Clodoaldo de complemento, y marcaba la línea una estupenda defensa donde destacaban Carlos Alberto, excepcional lateral derecho clásico brasileño, y el cierre Hércules Brito.
El camino de los transalpinos hasta su tercera final había sido duro. Tras pasar la primera fase como primeros de grupo marcando un solo gol, les esperaba en cuartos el anfitrión México, equipo de fútbol rápido y alegre, con gente de calidad como Padilla o Fragosa. El equipo americano salió mejor, y se adelantó pronto con gol de González; los italianos respondieron pronto por medio de Domenghini. En la segunda parte, y tras el cambio de Mazzola por Rivera (la staffietta) mejoraron los azzurri, desempatando pronto Riva. Los mexicanos se hundieron abrumados por la responsabilidad, e Italia certificó su pase con un doblete de Rivera en los últimos minutos.
EL EQUIPO TITULAR Y SU ESQUEMA
FELIX
C. ALBERTO - BRITO - PIAZZA - EVERALDO
CLODOALDO - GERSON
JAIRZINHO - PELE - TOSTAO - RIVELINO
Estos fueron los equipos que el 21 de Junio de 1970 se presentaron en el grandioso Estadio Azteca, construido para la ocasión, dispuestos a alzarse con su tercera corona. Cuando el árbitro alemán Glöckner da el silbatazo inicial, nadie se decide a tomar la manija del partido, y las ocasiones se hacen esperar. Sin embargo, en el ecuador de la primera, Rivelino pone uno de sus centros teledirigidos en la cabeza de Pelé, quien pica un remate inapelable que se cuela a la izquierda de Albertosi. Sobre este remate Burgnich diría más tarde que él saltó con Pelé, pero que cuando bajó el brasileño todavía seguía colgado del aire.FELIX
C. ALBERTO - BRITO - PIAZZA - EVERALDO
CLODOALDO - GERSON
JAIRZINHO - PELE - TOSTAO - RIVELINO
El tanto no desanima a los italianos, maestros del tempo y también sabios en aprovechar los errores del rival. Así, llega un balón sin demasiado peligro al área de Félix, el arquero duda, y Boninsegna se va de Clodoaldo para hacer el empate, en un gol de delantero puro. El partido sigue siendo muy equilibrado, con juego subterráneo por parte del equipo europeo, que desquicia por momentos a Brasil. Burgnich ata en corto a Pelé, y Facchetti hace lo propio con Jairzinho, con lo que las opciones atacantes de Brasl disminuyen. Así se llega al descanso.
Como había ocurrido anteriormente en casi todos los partidos, el equipo brasileiro sale decidido a resolver en la segunda parte. Jairzinho se lleva a Facchetti al costado y abre huecos para las penetraciones de Gerson, cuyo buen juego en este tramo del partido será clave en la final. El fantástico mediocampista avisa al cuarto de hora con un trallazo al larguero, y desequilibra la final cinco minutos después con un gol de genio: sombrero al defensa, y en la salida un tiro que se cuela como un obús.
Italia acusa el golpe, y tira la toalla definitivamente cuando al poco rato Jairzinho clava el tercero. La final se ha acabado, y como en Suecia doce años antes, los últimos minutos son a mayor gloria del fútbol brasileño. Sale Rivera en el tramo final, pero sólo le alcanza para ver en primera fila una de las más grandes y famosas jugadas de la historia del fútbol: un balón que saca el portero Félix y que llega a Pelé, que sin mirar la pone su derecha: por ahí entra Carlos Alberto como un toro para clavar el 4-1. Entre el arquero y ORei mediaron veinte toques de balón y cinco futbolistas, la apoteosis del juego colectivo.
EL EQUIPO
La magia de esta selección la ponían cinco jugadores por encima del resto. A la cabeza de ellos estaba Edson Arantes do Nascimento, Pelé. El '10' de la canarinha disputaba su último Mundial y tanto él como el resto de compañeros querían redimirse de la decepción que supuso el Mundial de Inglaterra 1966. Acompañando a Pelé en la punta de ataque estaba Tostão, un '9' atípico para la época. Era pequeño y habilidoso, y contaba con una gran capacidad técnica. Su peso en el equipo era vital ya que caía a bandas con extrema facilidad y se desplazaba a la medular a recibir muchos balones.
Los otros dos delanteros del equipo eran Rivelino y Jairzinho. Ambos jugaban como extremos y con un balón en los pies eran imparables. Rivelino, con su bigote característico, se convirtió en uno de los iconos de la verdeamarelha. El '11' de Brasil basaba todo su fútbol en la pierna izquierda, potente y habilidosa y sus cabalgadas por la banda eran una seña de identidad para esta selección. Y por la derecha el indomable regateador Jairzinho. El '7' brasileño era pura velocidad, solventado sus jugadas personales con un excelente disparo cruzado.
Y el hombre más retrasado de estos cinco jugadores era Gerson de Olivera Nunes. Con el '8' a la espalda, Gerson fue el cerebro del equipo. Su nombre y notoriedad a posteriori ha quedado un poco eclipsada por las otras estrellas de la canarinha, pero se trata de una jugador como pocos han existido en el centro del campo. Gerson era zurdo cerrado, lento y no iba nada bien de cabeza. Sin embargo, su elegancia, templanza y contemporización del juego hacían que sus defectos quedaran ausentes. Sin apenas moverse del círculo central comandaba el ataque brasileño con pases largos o cortos, pero siempre milimétricos. Gran rematador de media-larga distancia, nunca se ponía nervioso. Un futbolista por el que vale la pena recuperar algún vídeo de antaño.
Pero si hablamos de Brasil de 1970 sería injusto hacerlo solo de estos cinco magníficos. Cierto que fueron los más mediáticos y aportaron esa diferencia tan exclusiva, aunque un equipo de tal nivel contaba también con otros jugadores de leyenda. Por ejemplo, Carlos Alberto, considerado por muchos el mejor lateral derecho de la historia de Brasil y capitán del equipo. Igual de importante eran Clodoaldo, el mediocentro nexo entre defensa y ataque, y Everaldo, lateral izquierdo de largo recorrido. Brito y Wilson Piazza formaban la pareja de centrales. Y Félix, muy cuestionado al principio del campeonato, el guardameta. Controversia disipada después de su excelente primera fase bajo palos.
Los otros dos delanteros del equipo eran Rivelino y Jairzinho. Ambos jugaban como extremos y con un balón en los pies eran imparables. Rivelino, con su bigote característico, se convirtió en uno de los iconos de la verdeamarelha. El '11' de Brasil basaba todo su fútbol en la pierna izquierda, potente y habilidosa y sus cabalgadas por la banda eran una seña de identidad para esta selección. Y por la derecha el indomable regateador Jairzinho. El '7' brasileño era pura velocidad, solventado sus jugadas personales con un excelente disparo cruzado.
Y el hombre más retrasado de estos cinco jugadores era Gerson de Olivera Nunes. Con el '8' a la espalda, Gerson fue el cerebro del equipo. Su nombre y notoriedad a posteriori ha quedado un poco eclipsada por las otras estrellas de la canarinha, pero se trata de una jugador como pocos han existido en el centro del campo. Gerson era zurdo cerrado, lento y no iba nada bien de cabeza. Sin embargo, su elegancia, templanza y contemporización del juego hacían que sus defectos quedaran ausentes. Sin apenas moverse del círculo central comandaba el ataque brasileño con pases largos o cortos, pero siempre milimétricos. Gran rematador de media-larga distancia, nunca se ponía nervioso. Un futbolista por el que vale la pena recuperar algún vídeo de antaño.
Pero si hablamos de Brasil de 1970 sería injusto hacerlo solo de estos cinco magníficos. Cierto que fueron los más mediáticos y aportaron esa diferencia tan exclusiva, aunque un equipo de tal nivel contaba también con otros jugadores de leyenda. Por ejemplo, Carlos Alberto, considerado por muchos el mejor lateral derecho de la historia de Brasil y capitán del equipo. Igual de importante eran Clodoaldo, el mediocentro nexo entre defensa y ataque, y Everaldo, lateral izquierdo de largo recorrido. Brito y Wilson Piazza formaban la pareja de centrales. Y Félix, muy cuestionado al principio del campeonato, el guardameta. Controversia disipada después de su excelente primera fase bajo palos.
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Última edición por un moderador:
xD me hubiera gustado verlo jugar