Ya os adelantamos que tendréis respuesta a esta pregunta (aunque quizá no la que os gustaría), pero el verdadero propósito de este artículo es más bien conocer de dónde viene esta rivalidad. Y para ello, tenemos que “bucear” en la historia de ambas marcas y ver cuándo comenzó todo y cómo se ha venido desarrollando a lo largo del tiempo hasta llegar a la situación actual.
1917: Nikon nació antes
Y para eso tenemos que remontarnos, nada menos que un siglo (el año pasado Nikon celebró su centenario). En aquella época se fundó en Tokyo la empresa Nippon Kōgaku Kōgyō Kabushikigaisha que no era sino la fusión de los departamentos de dos firmas japonesas punteras en el sector óptico. La inversión para realizarlo vino de la mano de Koyata Iwasaki, presidente de Mitsubishi. Él fue quien tuvo la idea de crear una única empresa completa e integrada dedicada en la fabricación de componentes ópticos avanzados tales como prismáticos, microscopios e instrumentos de medición.
Así era Tokio en el año 1917. Foto de Nikon Museum
Cuatro años después de fundarse, ya en 1921, se produjeron dos hechos importantes para la historia de la compañía. El primero fue la llegada de varios ingenieros alemanes especializados en óptica que ayudaron a dar un salto de calidad. El segunda, más significativo para lo que nos proponemos contar, es que este año comenzó el desarrollo de ópticas para cámaras fotográficas a las que se denominó Anytar.
sí eran los primeros objetivos Anytar desarrollados por la que más tarde sería Nikon. Foto de Nikon Museum
Pocos años después, ya en 1927, la empresa ya se encontraba produciendo de forma masiva objetivos para cámaras fotográficas con una calidad a la altura de sus competidores europeos, mucho más experimentados. De hecho, cuando Acht regresó a su casa, los ingenieros japoneses no sólo fueron capaces de mantener el nivel sino que incluso empezaron a desarrollar objetivos, como el Anytar 12cm F4.5, que incluso superaban a los Tessar originales.
Publicación sobre el registro de la marca Nikkor en 1932. Foto de Nikon MuseumE
1933: Canon llegó después
Justo un año después de aquello se sitúa la aparición de la marca que acabaría convirtiéndose en la mayor competencia de Nikon. Por supuesto hablamos de Canon que, como la anterior, tampoco tuvo ese nombre desde el principio. En realidad su antecedente se llamó Seiki-Kogaku Kenkyusho(Precision Optical Instruments Laboratory). La empresa se fundó también en Tokyo de la mano de Goro Yoshida y Saburo Uchida y con una intención distinta a la anterior: Fabricar cámaras fotográficas.
Este era el aspecto de la primera Canon que fue bautizada como Kwanon y que no pasó de prototipo. Foto de Wikimedia Commons
Sin embargo, aquella primera Kwanon nunca llegó a comercializarse, ni siquiera está claro que llegara a ser una cámara real en vez de un prototipo de madera. Así que no fue hasta 1936 cuando ya sí que se lanzó al mercado la primera cámara Canon. Aquel modelo se denominó “Hansa Canon” y era similar a la anterior. Curiosamente, tal y como nos contaron en Xataka Foto, como la empresa era muy joven y no tenía capacidad para producir sus propias lentes, pidieron ayuda a Nippon Kougaku (por entonces la principal referencia japonesa del ramo) para ello.Así, en la Hansa Canon tanto el objetivo como la montura, el visor y el telémetro eran piezas realizadas por Nikon (que aún no tenía ese nombre), mientras que ellos se encargaron de realizar el cuerpo de la cámara, el obturador de plano focal, la cubierta del telémetro y de hacer el montaje final. Una colaboración que ahora no podemos sino considerar como anecdótica en una historia que acabaría en la rivalidad irreconciliable que hoy conocemos.
Una imagen de la Hansa Canon, primera "cámara real" de Canon desarrollada en parte con Nikon (como se puede apreciar en el frontal del objetivo). Foto de Wikimedia Commons
Por cierto que, respecto al nombre, Kwanon se cambió por Canon (término que significaba “conjunto de normas para enjuiciar o escrituras bíblicas”) y el prefijo Hansa se añadió tras llegar a un acuerdo exclusivo con un distribuidor japonés de fotografía (que tenía esta palabra registrada como marca) para que comercializara sus productos. Y hablando de nombres, hay que decir que en 1937 lo que acabaría siendo Canon se mudó de sede y pasó de ser Precision Optical Instruments Laboratory a llamarse Precision Optical Industry.
El comienzo de una rivalidad
Al principio no se puede decir que hubiera una rivalidad clara entre ambas: Nikon tenía su mira puesta en el desarrollo de ópticas y Canon se fundó pensando en fabricar cámaras. Y ambas estaban imbuidas en la creciente corriente de nacionalismo japonés que hizo que su industria, especialmente la vinculada a lo militar, se desarrollara de forma fulgurante para no depender de los productos europeos.
De hecho, como hemos contado, la primera cámara Canon fue realizada con partes creadas por Nikon, y no fue hasta 1946 (más de 30 años después de su fundación) cuando se lanzó a la fabricación de cámaras fotográficas utilizando ya el nombre comercial Nikon. Así, dos años después pusieron en el mercado la “Nikon Model I”, desarrollada para satisfacer la ya por entonces fuerte demanda de cámaras producidas en Japón.
Así era la Nikon Model 1, primera cámara de Nikon ya con ese nombre comercial. Foto de MIR
A efectos de producción, aquellos cambios llevaron a comenzar, en 1939, la tarea de diseñar y fabricar sus propios objetivos (que llamaron “Serenar”) para no depender de otros, y la de introducir su primera cámara en el mercado europeo (comenzando con un anuncio publicitario de la “Hansa Canon” en la prestigiosa British Journal of Photography), y de tratar de superar a la "todopoderosa" Leica.
Y justo cuando Nikon se decidía a lanzarse a producir cámaras (1946), y no sin dificultad por la delicada situación en que quedó el país al término de la Segunda Guerra Mundial, comienzan la producción de dos modelos, la “Canon J II” y la “Canon S II”. Modelos que, en buena parte, surgieron por la gran aceptación entre los soldados de ocupación del ejército norteamericano (con un poder adquisitivo mucho mayor que los japoneses). Un año después, en 1947, la empresa decidió mudarse una vez más y adoptar definitivamente el nombre de Canon Camera Company Inc, para unificar todas sus líneas de producción (cámaras, lentes..) y hacerlas más identificables.
Imagen del folleto de ventas de la Canon S II. Capturado del documento disponible en Pacific Rim Camera
Tras esta llegaron la Canon S II B, que ganó un premio en los Estados Unidos, la Canon III, primera cámara capaz de disparar a una velocidad de 1/1000 segundos, y (en 1952) la Canon IV Sb, primer modelo de 35 mm y telémetro del mundo que contaba con sincronización de flash electrónico. A esta le siguió la Canon IV Sb que incluía la posibilidad de disparar a 1/15 seg, lo que supuso que, por primera vez, las velocidades de obturación fuesen en progresión geométrica (cada número implica el doble de luz que el anterior y la mitad que el posterior).
Una página publicitaria de la Nikon S2 de 1954. Foto de Jussi
1959: Se lanza la Nikon F
Uno de los modelos más legendarios de la historia de la fotografía, su primera réflex (Single Lens Reflex) fue presentada en abril de ese año y, aunque muchos de los conceptos que incorporaba ya habían sido presentados (la primera réflex fue la Kine-Exakta de 1936, y la primera japonesa la Asahi Pentax de 1957), la Nikon F fue revolucionaria al integrarlo todo en un único cuerpo como nadie había hecho hasta entonces.
Una imagen de la Nikon F, cámara que sentaría las bases de un sistema aún vigente hoy día. Foto de Wikipedia
Aún así, incluyó por primera vez a nivel mundial cosas como un exposímetro que funcionaba coordinado con la apertura del objetivo, un visor réflex con un campo de visión del 100%, una cortinilla del obturador de titanio y sólo 0,02 mm de grosor, partes intercambiables (como la trasera, la pantalla de enfoque, el visor…) y la posibilidad de incorporar un motor para hacer avanzar la película (que permitía disparar a 3,6 fps). Además, con esta cámara Nikon empezó a destacar por la resistencia de sus productos, algo que la ha acompañado a lo largo del tiempo.
Captura de un folleto publicitario de la Nikon F donde se destacaba su sistema de lentes intercambiables. Captura extraída del documento disponible en Pacific Rim Camera
Claro que aquel modelo pasó bastante desapercibido, prueba de ello es que en poco más de un año fue sustituida por la Canonflex R2000, y en 1962 esta a su vez por la Canonflex RM. Sin embargo, a principios de los sesenta la cámara Canon que sí se hizo notar fue la Canonet, un modelo aún telemétrico de 1961 que estaba dirigido a todo tipo de usuarios y se sucedería, con distintas versiones, hasta los años 80. Y es que, mientras los mayores esfuerzos, tanto de Canon como de Nikon, estaban dirigidos a crear la mejor cámara para fotógrafos profesionales, también se empezaba a mirar a otro tipo de usuarios que se interesaban por unos productos cada vez más populares.
Así era la Canonet de 1956. Foto de Wikimedia Commons
1971: Canon F1 Vs Nikon F2
Así era la Canon F1, la respuesta de la casa al éxito de la Nikon F1. Foto de s58y
Claro que Nikon ya llevaba bastante ventaja de modo que ese mismo año 1971, en que apareció la Canon F1, respondió por partida doble. Primero lo hizo llegando a un acuerdo con la NASA para suministrar las cámaras que la misión Apolo 15 llevaría hasta la Luna (y que fabricaron basándose en la Nikon Photomic FTN de 1968). Esto sería el principio de una fructífera colaboración que ha llegado hasta nuestros días y que Nikon, como era de esperar, ha explotado convenientemente.
Aspecto de la Nikon Photomic FTN. Foto de Wikipedia
Una publicidad de la época de la Nikon F2. Foto de Jussi
Desde el lanzamiento de la F1, la firma había estado dando pasos para conseguir que las cámaras fueran cada vez más autónomas y contaran con modos de exposición automática, algo que hoy nos parece tan básico pero que por entonces era sólo un deseo. Pero la AE-1 (el nombre viene de Automatic Exposition) fue, según Canon, la pionera de la cámara automatizada e informatizada que cambió la dirección del desarrollo de las réflex de 35 mm de toda la industria. La clave fue una reducción de costes en su fabricación que permitió que no fuera una cámara exclusiva para solo unos pocos.
Portada del manual de instrucciones de la Canon AE-1. Capturada del documento disponible en Pacific Rim Camera
Por supuesto Nikon no estaba dormida, aunque durante el resto de los 70 no hubo ninguna novedad importante en el ámbito de la cámaras. Salvo quizá la Nikon F2 Titanium Uemura Special, un modelo edición especial creado para el aventurero Naomi Uemura (primer japonés en llegar a la cima del Everest) para llevársela en su viaje en trineo (acompañado sólo por los perros) al Polo Norte. Aquel modelo se diseño para soportar fuertes golpes y temperaturas sobre 50º bajo cero e incluyó un cuerpo (además de otras piezas) de titanio, algo inusual hasta entonces.
Una imagen de Naomi Uemura en su aventura con la Nikon F2 especialmente preparada para su viaje al Polo Norte. Foto de Bungei Shunju en Nikon History
Así era la Canon AF35M, primera compacta con autofoco activo. Foto de Wikimedia Commons
1980-81: Nikon F3 Vs Canon New F-1
Con la llegada de los ochenta ambos contendientes presentaron nuevos modelos que estaban destinados a hacer aún más grande su rivalidad. Esta vez Nikon empezó primero presentando justo en 1980 su nuevo modelo estrella: La Nikon F3. Aquella cámara reunía lo último en tecnología (fue la primera en incluir exposición automática con prioridad al diafragma, contaba con una pantalla LCD de información y requería de una pila) pero manteniendo la misma montura y con un nuevo diseño que fue obra del italiano Giugiaro, famoso por sus creaciones de superdeportivos.
Aquello no fue baladí ya que él fue quien se inventó el famoso detalle en rojo (en la F3 una sencilla línea vertical) que desde entonces han llevado prácticamente todas las Nikon. Además, aunque la cámara no incluía motor de arrastre para la película, Giugaro se encargó de diseñar uno opcional que conjuntaba perfectamente y permitía disparos de hasta seis fps. Como era de esperar, el modelo cosechó una buena acogida (estuvo comercializándose durante veinte años) y se crearon varios modelos especiales que viajaron al espacio en el transbordador espacial Columbia.
Aspecto de la Nikon F3, cámara que inauguró el detalle en color rojo que desde entonces llevan todas las réflex de la casa. Foto de Wikimedia Commons
El resultado fue una cámara que mantenía la montura de objetivos FD y buscaba ofrecer seguridad y fiabilidad además de alta calidad y precisión. Su diseño mantuvo las líneas de la F-1, con la idea de que sus usuarios se sintieran rápidamente cómodos con el nuevo modelo. Y aunque los accesorios no eran compatibles con los del modelo anterior, se lanzó toda una gama de productos (como cinco visores intercambiables o 32 pantallas de enfoque) que culminó cuando en 1984 se lanzó un modelo especial denominado New F-1 High Speed Motor Drive Camera para fotógrafos de deporte (fue cámara oficial de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles) que incluía el motor de arrastre más rápido hasta la fecha, con disparo continuo de 14 fps.
Este es el aspecto de la Canon New F1. Foto de Wikimedia Commons
La primera, la Canon T50, se presentó aquel año y le siguió la T70, T80 y T90 (una por año) y todas contaban con mecanismos completamente automatizados para permitir un uso muy sencillo tanto a fotógrafos profesionales como aficionados avanzados. Como anécdota, hay que decir que la T80 (1985) fue la primera en la que se utilizaron pictogramas de los modos de disparo para facilitar la toma de imágenes por parte de cualquier usuario, aunque apenas tuviera conocimientos.
Una imagen del folleto de ventas de la Canon T50. Imaggen capturada del documento disponible en Pacific Rim Camera
1985-87: Nace el sistema EOS y las Nikon F-301/ 501
No había acabado la década de los ochenta cuando de nuevo dos cámaras pusieron de manifiesto la rivalidad entre estas dos marcas, por entonces ya claramente antagónicas, en un mercado donde claramente la lucha estaba centrada en ofrecer el mejor sistema AF en una cámara réflex.
El primero movimiento se produjo en 1985 y fue el lanzamiento de la Nikon F-301, la que queda para la historia como primera réflex con un motor incluido en el cuerpo que se encargaba de hacer avanzar la película de forma automática (incluyendo la posibilidad de disparar de forma continua hasta 2,5 fotos por segundo). A esta le siguió al año siguiente la Nikon F-501 que, además de heredar el motor, ostentó el honor de ser la primera con enfoque automático integrado en el cuerpo de la cámara (ofreciendo enfoque de tipo sencillo y continuo) y que realmente fue el primer intento de Nikon de introducir una cámara réflex AF en el mercado masivo.
Este es el aspecto de la Nikon F-501 destinada al gran público. Foto de Wikipedia
Dos años estuvieron trabajando en el proyecto “EOS” (de Electro Optical System, aunque también es el nombre de la diosa del amanecer en la mitología griega) hasta presentar la Canon EOS 650, la que sería primer modelo de un nuevo sistema, que incluía también una nueva montura denominada EF que persiste hasta hoy día.
Una Canon EOS 650, primera representante del nuevo sistema que se mantiene hasta hoy. Foto de Wikimedia Commons
Y eso que el cambio de montura supuso un importante sacrificio porque implicaba que todos los anteriores objetivos de sus cámaras, con montura FD, dejaban de servir para las nuevas. Esto sin duda no tuvo que ser una decisión fácil de tomar, aunque se hizo dando “la máxima prioridad a la satisfacción del usuario” según los nipones.
Una captura del folleto publicitario de la Canon EOS 650. Extraído del documento disponible en Pacific Rim Camera
A pesar de aquella ruptura (que Nikon nunca hizo), aquella primera EOS tuvo una muy buena acogida convirtiéndose en un éxito de ventas tanto en Japón como en Europa, y consiguiendo varios premios. Y, por supuesto, fue el inicio de toda una generación de cámaras que aprovecharon los fundamentos de este sistema diseñado desde cero para una nueva era totalmente computerizada.
El mismo año de su lanzamiento ya apareció una nueva versión, la Canon EOS 620, y poco después se presentó la EOS 630 que antecedió a la Canon EOS 1, primer modelo de gama alta del sistema que apareció en 1989 y cerraría esta década. Aquella cámara profesional incorporó un sensor AF cuatro veces más sensible que el de la EOS 650 y ofrecía una gran variedad de modos de medición (puntual, central y matricial con medición evaluativa de seis zonas).
Así era la Canon EOS 1, primer modelo profesional del nuevo sistema. Foto de Wikipedia
1991: Comienza la revolución digital
Es difícil ponerle fecha, pero en el campo de la fotografía podíamos elegir el año 1991 que es cuando se presenta la Kodak DCS 100, primera DSLR (de Digital Single Lens Reflex) que se comercializó. Aunque aquel modelo era una Nikon F3 conectada a un sistema externo que incluía un respaldo digital y un disco de almacenamiento de 200 Mbytes donde cabían 156 fotos de una resolución que hoy nos parece irrisoria: 1.3 Mpíxeles.
Así era el conjunto que formaba la que fue primera réflex digital de la historia que se llegó a vender comercialmente. Foto de Wikimedia Commons
Los fabricantes japoneses no se tomaron con mucho entusiasmo este cambio, de hecho fue Kodak la que llevó la iniciativa, pero evidentemente no pudieron hacer otra cosa que adaptarse. Así, aunque les costó empezar, diez años después ya abundarían los modelos digitales en los catálogos de Canon y Nikon.
Portada del folleto de la Nikonos RS underwater AF. Foto de Peter Harris
Por su parte, Canon presentó aquel mismo año la EOS 5 Eye AF, un modelo que inauguró un curioso sistema autofoco denominado Eye Controlled Focus. Este permitía seleccionar uno de los cinco puntos de enfoque disponible simplemente mirando al elegido (aunque también se podía hacer manualmente), una característica que la propia Canon caracteriza como un “sueño” y que mejoró en las posteriores Canon EOS 5QD y EOS 55.
Este es el aspecto de la Canon EOS 500/ Rebel XS/ Kiss (según mercados), que sobresalía por su pequeño tamaño y ligereza. Foto de Wikipedia
Además, también es destacable el año 1995 en el que fechamos la primera réflex digital de Canon que fue la EOS DCS 3. Un modelo basado en la EOS 1N, la cámara más pro de la firma en ese momento, y que era más una Kodak que utilizaba un cuerpo Canon, tal y como había hecho con Nikon en la primigenia DCS 100.
Aquel modelo era algo menos antediluviano pero su CCD también era de 1,3 megapíxeles y llevaba un disco duro acoplado a la cámara de 260 Mbytes (capaz de albergar 189 fotografías), aunque es destacable que ya ofreciera una sensibilidad equivalente entre 200 y 1600 ISO.
Este era el aspecto de la Canon EOS DCS 3. Foto de Wikipedia
Sólo un año después, en 1996, Canon dio otro pasito hacia la era digital con la Canon PowerShot 600, primera compacta digital de la casa que usaba una tarjeta Compact Flash como medio de grabación y que, según la firma, “marcó el inicio de Canon en la era de la cámara digital a gran escala”. Al año siguiente fue Nikon la que lanzó su primera compacta digital, la Coolpix 100, que iniciaría una familia que se mantiene hoy día (aunque su aspecto haya cambiado mucho).
El sistema APS permitió crear cámaras tan pequeñas como la primigenia Canon IXUS. Foto de Wikimedia Commons
Aquel sistema era un especie de híbrido entre tecnología analógica y digital y estaba pensado para hacer más ligera la transición hacia la nueva era, pero no tuvo gran repercusión. Entre otras cosas porque la revolución era imparable y muchas de las ventajas del APS iban a ser ampliamente superadas por los modelos digitales.
1999: Nikon D1, la primera Pro digital
Aún no había concluido la década cuando Nikon volvió a dar un golpe sobre la mesa presentando su Nikon D1, a la sazón la primera réflex digital profesional que se desarrolló íntegramente en las factorías Nikon. Y se hizo bajo tres premisas: Excelente calidad de imagen, ultra alta velocidad y facilidad de uso. Gracias a ello, pusieron en el mercado una cámara que, según la firma, fue revolucionaria en todos y cada unos de estos aspectos.
Portada del folleto publicitario de la Nikon D1. Foto de Todocoleccion
El resultado fue una cámara que efectivamente era revolucionaria y cuyo aspecto se asemejaba mucho a las DSLR profesionales de hoy día. Sus características (sensor de 2,7 Mp, disparo en ráfaga de 4,5 imágenes por segundo y montura F) eran notables en aquel momento, y encima también supuso una importante rebaja de precio (unos 5.000 dólares, dos tercios más barata que los modelos de la competencia) que ayudaría a democratizar el segmento de las réflex digitales.
Por supuesto este modelo tendría respuesta de parte de Canon, pero esta no llegaría hasta cinco años después aproximadamente porque esta firma aún siguió compaginando el lanzamiento de modelos basado en fotografía química con el de los digitales.
Por ejemplo, en 1998 presentaba la Canon EOS 3, un modelo analógico con importantes innovaciones (como un sistema AF de alta velocidad y precisión con 45 puntos controlado por el ojo, y un modo de disparo continuo con AF predictivo de siete fps), y en abril de 2000 la EOS-1V, una nueva vuelta de tuerca en prestaciones respecto a la EOS 1 (que la hizo acreedora de varios premios).
Así era la Canon EOS 300/Kiss III/ Rebel 2000. Foto de Wikimedia Commons
Por la parte digital, en 1998 “atacaron” con las EOS D2000 y D6000aunque la novedad más destacada se produjo ya en el 2000 cuando lanzó la Canon EOS D30 (que tenía una hermana analógica denominada EOS 30/ 7). Este modelo (antecesora de las cámaras de gama media actuales de la casa) rompió la percepción general de que una SLR digital tenía que ser grande y pesada e incorporó novedades que hoy día son un estándar.
Para empezar, fue la primera Canon en montar un sensor CMOS con tecnología propia (hasta entonces todas las cámara llevaban CCD) de 3,25 megapíxeles y filtro de color primario RGB, además de la tecnología de procesamiento de señal digital (DSP) única hasta el momento.
La Canon EOS D30, modelo que sentó las bases sobre cómo iban a ser las DSLR de gama media de la casa. Foto de Wikimedia Commons
Por cierto que ese mismo año 2000 también se presentó la versión digital de la exitosa Canon Ixus/ Ixy (la compacta del sistema APS) que se denominó (cómo no) Ixy Digital. Este modelo ofrecía un CCD de de 2.11 Mpíxeles en el mismo cuerpo compacto del modelo analógico y fue, siempre según el fabricante, un éxito inmediato, consiguiendo la mejor cuota de mercado en su segmento.
Y ya en 2001 Canon dio la réplica a la Nikon D1 en la categoría más alta con su Canon EOS 1D, su primera réflex digital estrictamente profesional que inauguró la familia EOS 1 que se mantiene hoy día. Aquel modelo estaba diseñado íntegramente por los ingenieros de Canon (como su competencia, los anteriores habían contado con la ayuda de otras firmas) para cumplir las exigencias de fotoperiodistas y fotógrafos deportivos, como un nuevo sensor CCD de 4.15 megapixeles de gran calidad, un cuerpo sellado y resistente y un obturador que prometía hasta 150 mil disparos.
La EOS 1D, primera DSLR profesional de Canon propiamente dicha, sentó las bases de su dominio actual en el campo del fotoperiodismo. Foto de Wikimedia Commons
2003: La democratización de las DSLR
Pero si los modelos profesionales han tenido su evidente importancia, por aquello de "tirar del carro" en cuanto a tecnología y demás, como ya habéis visto las cámaras más asequibles seguramente han sido más decisivas y han tenido una influencia mayor en hacer que estas dos marcas se instalasen en el mercado como dominadoras.
Y esto se hace especialmente en el caso de algunos modelos como el que marcaría la historia, ya casi totalmente digital, del mercado de cámaras réflex mundial. Hablamos de 2003 y de la Canon EOS 300D/ EOS Kiss Digital/ Digital Rebel (de nuevo en los mercados europeo/japonés/americano). Si la EOS D30 supuso una primera democratización de las réflex digitales, el empujón definitivo llegó con este modelo que se considera unánimamente como la primera DSLR asequiblede la historia.
Esta versión en color plateado de la Canon EOS 300D fue muy popular. Foto de Wikimedia Commons
Si habéis estado atentos, recordaréis que hemos hablado de un modelo que también se llamó Kiss, lanzado en 1993 (diez años antes), y cuya filosofía recogió Canon para esta cámara que se convirtió en un superventas. Claro que incluso más importante que su éxito fue la influencia que ha tenido en todos los modelos posteriores de las gamas baja y media de Canon, que han seguido las líneas marcadas por aquel modelo hasta hoy día. Incluso el objetivo que estrenó la 300D, el pequeño y ligero EF-S 18-55 mm f3.5-5.6 USM, se mantiene sin muchas variaciones en la actualidad.
Portada de una guía de uso de la Nikon D100 junto a un diagrama con la cámara despiezada. Foto de PayLoadz
Así, no fue hasta 2004 cuando lanzaron una cámara más enfocada a todos los públicos, la Nikon D70 (que aún así estaba destinada a usuarios avanzados y era relativamente grande), y hasta 2005 cuando apareció la D50 que ya sí era un modelo de iniciación. Eso sí, aunque era una cámara bastante pequeña, seguía siendo algo más grande que el modelo de la competencia, una característica que se ha mantenido en el tiempo y que siempre se ha relacionado con la fama de durabilidad de las cámaras Nikon.
Así era la Nikon D70, destinada a todos los públicos aunque con características más propias de usuarios avanzados. Foto de Wikipedia
2005: ¿Full Frame para todos?
La llegada en 2003 de la televisión digital terrestre en alta definición supuso otra pequeña revolución tecnológica que hizo crecer la demanda de productos relacionados con el HD. En el campo de la fotografía esto se tradujo en un creciente interés por las cámaras digitales que volvieran al estándar de película de 35 mm incorporando sensores de formato completo, los cuales sólo se habían utilizado hasta ahora en modelos muy profesionales como la Canon EOS EOS-1Ds.
Canon EOS 5D, primera réflex digital con sensor FF "asequible" de la historia. Foto de Wikipedia
Por cierto que un año antes Canon había presentado la EOS 20D de gama media, y ese mismo 2005 hizo lo propio con la EOS 350D, la primera sucesora de la primigenia réflex digital “para todos los bolsillos”, que solo un año después ya tenía sustituta con la Canon EOS 400D. Como habéis podido adivinar, ya hemos entrado de lleno en una época en la que el mercado fotográfico definitivamente dejó de ser un sector aparte y se sumó a la forma de actuar de las empresas tecnológicas.
Una Canon EOS 350D "destripada". Foto de Canon
Nikon incluso ha sido algo más "tranquila" a la hora de renovar sus modelos, pero aún así nos podemos hacer una idea de cómo tuvo que ir cambiando de mentalidad si os contamos que en 2006 presento nada menos que cuatro cámaras nuevas: las Nikon D2Xs, D200, D80 y D40 para usuarios profesionales, semiprofesionales, entusiastas y novatos (respectivamente), líneas del catálogo que más o menos se han mantenido invariables hasta ahora.
Una Nikon D3 rodeada de objetivos. Foto de Bharat Mirchandani
La firma siempre se ha mantenido muy discreta en este sentido pero es sabido que la mayoría de sus cámaras utilizan sensores de Sony, que es el principal fabricante de chips de este tipo del mundo, un dato que también puede haber tenido que ver en su rivalidad con Canon (y que, en principio, parece haberles perjudicado). Sea como fuere, aquella Nikon D3 era un “camarón” cuyo sensor de 12 Mpíxeles era capaz de estirar la sensibilidad hasta los 25,600 ISO, disparar ráfagas de nueve fps y enfocar a través de un sistema con 51 puntos de enfoque.
2008: El vídeo llega a las réflex
Aunque ahora pueda parecer mentira, hace no tanto que las cámaras réflex digitales no tenían la capacidad de grabar vídeo. No fue hasta este 2008 (año en que, por cierto, Canon celebró la fabricación de 50 millones de réflex) cuando la llegada de dos modelos de estas marcas introdujo por fin esta posibilidad.
Una foto de la Nikon D90, primera DSLR de la historia en incorporar la función de grabación de vídeo. Foto de Sean McGrath
Pero, volviendo al pasado, fue Nikon la que se adelantó con la primera DSLR capaz de grabar vídeo. Se trataba de la Nikon D90, un modelo para entusiastas que permitía capturar vídeo HD a 720p y 24 imágenes por segundo. Una resolución algo decepcionante que quedó enseguida superada por la Canon EOS 5D Mark II, que grababa vídeo 1080p a 30 fps (es decir resolución Full HD).
Aquella cámara, actualización de la primera DSLR full frame asequible, tuvo un gran éxito y un importante papel en el hecho de que los videógrafos y cineastas comenzaran a elegir este tipo de cámaras para sus producciones, algo que hoy día está muy generalizado. Y es que, a partir de estos modelos, prácticamente todas las nuevas cámaras réflex han incorporado la opción de grabar vídeo (no digamos las sin espejo de las que vamos a hablar más adelante).
La respuesta de Canon en el campo del vídeo llegó con la EOS 5D Mark II. Foto de Håkan Dahlström
Así, a los segmentos Pro, avanzado, entusiasta y principiante, les empezaron a salir niveles intermedios con cámaras que, en muchas ocasiones aprovechaban componentes (cosas de la producción a gran escala, entendemos) de sus hermanas mayores pero en cuerpos más pequeños y ligeros.
Aún así, las cámaras que “tiraban del resto” eran las de tipo profesional, entre las que hay que destacar la batalla que se produjo en el año 2012, cuando Nikon había anunciado el lanzamiento de dos modelos de gama alta y su oponente se adelantó con la Canon EOS 1DX. Este modelo llegó para hacer sombra a las Nikon D4, nuevo estandarte de la casa para el sector profesional (a pesar de su sensor de “solo” 16 Mp), y en menor medida a la Nikon D800, modelo semiprofesional que ofrecía un impresionante sensor full frame de 36 megapíxeles.
Extracto del manual de la Nikon D600 donde se describen sus partes. Capturado del manual original disponible en Nikon España
Aquel 2012 fue sin duda muy “movidito” porque se juntó la Photokina(la mayor feria de fotografía del mundo que se celebra cada dos años en Colonia) con una razón de peso: Varias novedades previstas para el año anterior tuvieron que retrasarse por culpa de los efectos del terrible terremoto (y posterior tsunami) ocurrido el 11 de marzo de aquel año en el país nipón.
Los distintos tamaños de los sensores más comunes en cámaras digitales comparados. Foto de Wikimedia Commons
2008: La irrupción de las sin espejo
Volvemos atrás, concretamente toda una década, que es cuando se presenta el sistema Micro Cuatro Tercios de la mano de Panasonic y Olympus y se inicia una nueva revolución. La que supuso la creación de un nuevo nicho de mercado, el de las cámaras sin espejo, también conocidas como CSC, evil, híbridas o mediante el equivalente en inglés mirrorless.
Esto al tiempo que mantienen la versatilidad de las réflex, gracias a la posibilidad de intercambiar sus objetivos, y que incorporan la tecnología más avanzada en cuanto a imagen digital (como el estabilizador o la limpieza del sensor que ya hemos mencionado), con características que incluso superan a las “grandotas” DSLR.
La Panasonic Lumix G1 tiene el honor de haber sido la primera cámara sin espejo del sistema Micro 4/3. Foto de Wikimedia Commons
Por su parte, el otro socio principal del proyecto hizo lo propio con la Olympus E-P1, que por el contrario apostaba por un tamaño muy, muy pequeño, sin visor y con una gama de objetivos de tamaño igualmente reducido para crear un conjunto de lo más portable, pero que ofreciera versatilidad y calidad de imagen.
La Olympus E-P1, primer modelo del sistema Micro 4/3 de esta marca y que realmente sí apostaba por una reducción máxima de sus dimensiones. Foto de Lok Cheung
De cualquier manera, la acogida de estas pequeñas cámaras fue muy buena, y rápidamente se empezó a hablar del fin de las réflex; Sin embargo, las ventas no fueron acordes, sobre todo en los mercados europeo y norteamericano (no así en el japonés), donde no ha sido hasta pasada una década cuando han empezado a despuntar. Todo dentro de una evolución en el mercado de la fotografía caracterizada por la irrupción de los smartphones, cuyas cámaras cada vez más capaces han hecho que las ventas de cámaras compactas bajaran muchísimo.
Aunque depende de los modelos en concreto (aquí una Canon EOS 40D vs una Olympus OM-D E-M5), la diferencia de tamaño entre una DSLR y una sin espejo es evidente. Foto de Peter Anderson
Y por supuesto en todo este escenario ha tenido bastante influencia la actitud de Canon y Nikon ante la llegada de las sin espejo. Desde los medios de comunicación siempre se ha dicho que no se tomaron muy en serio este tipo de cámaras, y desde luego sí que podemos decir que no pusieron mucho entusiasmo. Tanto una como la otra, siendo líderes del mercado réflex, se tomaron la competencia de las pequeñas cámaras con cierto escepticismo y se resistieron bastante a sumarse a la nueva moda, algo que finalmente parece haberles pasado factura.
Dos Nikon J1 de distinto color expuestas en una feria fotográfica. Foto de Wikimedia Commons
Por su parte, Canon esperó un año (2012) más para presentar su apuesta materializada en la Canon EOS M, primer modelo de un nuevo sistema que mantenía la compatibilidad con los objetivos Canon EF y EF-S de la casa a través de un adaptador. Pero, sin duda, la principal novedad fue la elección de un sensor de tamaño APS-C, el más grande de los que hasta la fecha se había usado en este tipo de cámaras, y mucho mayor que sus equivalentes de Nikon.
Una pequeña sin espejo Canon EOS M comparada con la "gigante" EOS 5D. Foto de Wikimedia Commons
Pero todas ellas seguían la misma filosofía, con el mismo tipo de sensor, y unas características que difícilmente competían con los modelos réflex que ambas siguieron lanzando, en una clara señal de que no querían quitar ventas a las cámaras que les reportaban más beneficios. Además, las características de sus CSC difícilmente superaban a los modelos de la competencia, mucho más volcados en este tipo de cámaras y centrados en mejorarlas poco a poco y en “seducir al público”.
Esta es la Canon EOS M50, último modelo de sin espejo presentado por la empresa y, por lo visto, un éxito de ventas. Foto de Xataka Foto
La razón muy probablemente esté en la lenta pero segura implantación de las sin espejo y en la irrupción de un tipo de modelos en concreto que cambió el panorama allá por 2013. Hablamos de la presentación de las Sony A7 y A7R, primeros modelos sin espejo con sensor de formato completo. Este tipo de cámaras suponían la apertura de una nueva línea de cámaras diseñadas para los fotógrafos profesionales que, por fin, tenían en su mano la posibilidad de optar por unos equipos más compactos pero con sensores de altísima resolución.
Las nuevas Sony Alpha 7 y 9, sin espejo de formato completo, han amenazado el tradicional trono de Canon y Nikon en el ámbito de las cámaras para profesionales. Foto de Alexander Kustov
En la actualidad…
Y así llegamos al día de hoy, cuando (como hemos dicho) las réflex siguen siendo una parte importante del mercado fotográfico pero en claro descenso de ventas ante el auge de las sin espejo, sector en el que hay competidores (Fujifilm, Olympus, Panasonic y Sony, básicamente) que ya tienen un sólido bagaje. Así las cosas, el año 2019 tiene pinta de ser muy interesante, con un mercado fotográfico renovado por la irrupción de las nuevas propuestas de Canon y Nikon en el ámbito de las sin espejo de formato completo (y quién sabe si alguien más).
Porque no cabe duda que la presentación de estos nuevos sistemas supone un punto y aparte en esta historia que os hemos contado, el inicio de un nuevo e interesante episodio, similar (en principio) al que se abrió con la presentación de la Nikon F1 o el sistema Canon EOS. Un nuevo capítulo en el que las recién presentadas Canon EOS R y Nikon Z6/ Z7 deben demostrar que sus responsables han sabido ponerse al día.
Una Canon EOS R y una Nikon Z, las cámaras sin espejo con sensor FF que acaban de abrir un nuevo capítulo en esta guerra.
Es evidente que la aparición de las sin espejo, y el conservadurismo del que han hecho gala estos últimos años ambas marcas, ha influido en este cambio de tendencia. Sin embargo, su prestigio sigue siendo muy grandey tienen un bagaje de sobra como para volver a enamorar a los amantes de la fotografía que gustan de estar a la última.
Por otro lado, la enorme base de usuarios de sus cámaras es un respaldo con el que no cuentan la mayoría de marcas de la competencia. De modo que al ofrecer facilidades a los que ya tienen alguna Canon o Nikon (como la compatibilidad con objetivos antiguos) seguro que puede influir para que decidan no cambiar de marca, y sigan con ellas aunque acaben dejando de lado sus queridas réflex. Porque el futuro es bastante incierto, pero parece que las sin espejo acabarán imponiéndose.
Una publicidad de la línea de cámaras Nikon de los años ochenta. Foto de Jussi
Luego ¿cuál es mejor?
Por supuesto no podíamos acabar sin responder a esa cuestión que nos ronda desde el comienzo. Esa pregunta tan habitual en futuros compradores que quieren asegurarse un equipo de confianza. Y la respuesta, aunque quizá no sea lo que esperabais, es sencilla: Ninguna de las dos.
Commo hemos podido ver, durante años ambas se han disputado el tronode la fotografía pero ¿es posible decir que una sea mejor que la otra? En la era analógica Nikon, que llegó antes, parece que iba un poco por delante, pero desde 1987 (con el cambio de montura que les permitió avanzar tecnológicamente) y a partir de la transición al digital, Canon fue poco a poco poniéndose por delante y comenzó a liderar el mercado, sobre todo destacando en la parte baja (con las cámaras para iniciados) y también en el ámbito de la fotografía profesional.
Una publicidad de Canon sobre sus modelos réflex de los años setenta. Foto de Jussi
Además, no se puede decir que una cámara cualquiera de una de ellas sea mejor que la otra. Como hemos visto, a lo largo de su historia y con los distintos lanzamientos, han ido poniendo en el mercado cámaras con mayor o menor acierto, de modo que en un momento concreto se podría decir que la "Canon X" era mejor o peor que la "Nikon Y" pero, en general, no podríamos decir tal cosa.
Foto de Rosalind Chang
En cuestión de gustos estéticos no nos vamos a meter, pero sí te recomendaríamos ir a una tienda donde puedas coger con tus manos los modelos que estés valorando para ver qué sensaciones te transmiten. Por tradición (tal y como os hemos contado), las Nikon siempre han sido más grandes y pesadas, aportando una sensación de robustez mayor que las Canon, que normalmente han optado por presumir de ligereza (especialmente hablando de cámaras de entrada).
Foto de Máximo López
XATAKA