¿Y quién sois vos?, preguntó el soberbio señor
¿Para obligarme a inclinarme?
Tan sólo un gato de distinto pelaje
Ésa es cuanta verdad conozco
En un abrigo de oro o en un abrigo de rojo
Un león tiene las mismas garras
Y las mías son largas y afiladas, mi señor
Tan largas y afiladas como las vuestras
Y así habló, así habló
Quien fuera señor de Castamere
Pero ahora las lluvias lloran sobre su salón
Sin nadie quien le oiga
Sí, ahora las lluvias lloran sobre su salón
Y no se oye ni un alma
Y así habló, así habló
Quien fuera señor de Castamere
Pero ahora las lluvias lloran sobre su salón
Sin nadie quien le oiga
Sí, ahora las lluvias lloran sobre su salón
Y no se oye ni un alma
