La tragedia es de proporciones bíblicas y lo peor de todo es que no parece que tenga visos de solución a corto plazo. La ola de incendios que lleva meses asolando Australia se ha cobrado la vida de casi 500 millones de animales, una cifra que asusta y que solo puede aumentar en las próximas semanas dada la peligrosidad de la situación.
La cifra no es aleatoria, sino que es el producto de una investigación de un equipo de la Universidad de Sídney. Y es tan impresionante que es difícil de asimilar: 480 millones de animales muertos por culpa del fuego, entre ellos canguros, koalas, wombats, demonios de Tasmania y otras especies en peligro de extinción. El caso de los koalas es especialmente preocupante, ya que se calcula que habrían muerto cerca de 8.000, casi un tercio de su población total.
La doctora Kellie Leigh, directora de Science for Wildlife, asegura que estamos aprendiendo muchas lecciones de esto y solo muestra lo poco preparados que estamos. «No hay procedimientos o protocolos establecidos, incluso los cuidadores de vida silvestre no tienen protocolos para saber cuándo pueden entrar después del incendio», dijo.
Otro de los problemas que se presentan es que los marsupiales rescatados de los incendios no pueden ser reubicados en otras áreas. «Será algo difícil reintroducirlos a su hábitat. No puedes tomar un koala que vivió por varias generaciones en un área y moverlo a otra, incluso si solo está a 50 km», explicó John Stanley, locutor de un popular programa de radio local, a sus oyentes. «Necesitan estar en la misma área, con el mismo tipo de árboles, y es realmente algo complicado de lograr, no son criaturas que se adapten fácilmente a las circunstancias».
Como resultado, lo más probable es que los koalas sean mantenidos en cautiverio hasta que su hábitat quemado se regenere.
Todo puede empeorar
Tracy Burgess, voluntaria de un hospital para animales, deja un dato que apunta en la peor dirección posible: es preocupante que no lleguen tantos pacientes animales como esperaban. Eso se debería, lamentablemente, a que esos animales han muerto en los incendios, quemados sin poder escapar.
Mike Letnic, profesor de biología de la conservación en la Universidad de Sídney, explica que «con el clima tan seco que hay y la intensidad de estos incendios, se han quemado incluso áreas de barrancos húmedos que normalmente escapan del fuego. Los animales que generalmente sobreviven en estos oasis que no se queman pueden recolonizarse a partir de estos refugios, pero puede haber muy pocas vías para permitir una recolonización efectiva. Dependerá de cuántos refugios queden».
La cifra no es aleatoria, sino que es el producto de una investigación de un equipo de la Universidad de Sídney. Y es tan impresionante que es difícil de asimilar: 480 millones de animales muertos por culpa del fuego, entre ellos canguros, koalas, wombats, demonios de Tasmania y otras especies en peligro de extinción. El caso de los koalas es especialmente preocupante, ya que se calcula que habrían muerto cerca de 8.000, casi un tercio de su población total.
La doctora Kellie Leigh, directora de Science for Wildlife, asegura que estamos aprendiendo muchas lecciones de esto y solo muestra lo poco preparados que estamos. «No hay procedimientos o protocolos establecidos, incluso los cuidadores de vida silvestre no tienen protocolos para saber cuándo pueden entrar después del incendio», dijo.
El humo que se genera como consecuencia de los incendios ya ha alcanzado el territorio de Nueva Zelanda.
Otro de los problemas que se presentan es que los marsupiales rescatados de los incendios no pueden ser reubicados en otras áreas. «Será algo difícil reintroducirlos a su hábitat. No puedes tomar un koala que vivió por varias generaciones en un área y moverlo a otra, incluso si solo está a 50 km», explicó John Stanley, locutor de un popular programa de radio local, a sus oyentes. «Necesitan estar en la misma área, con el mismo tipo de árboles, y es realmente algo complicado de lograr, no son criaturas que se adapten fácilmente a las circunstancias».
Según datos preliminares, la ola de incendios ya se ha cobrado la vida de al menos 15 personas en Australia y ha destruido más que 4 millones de hectáreas de bosques.
Como resultado, lo más probable es que los koalas sean mantenidos en cautiverio hasta que su hábitat quemado se regenere.
Todo puede empeorar
Tracy Burgess, voluntaria de un hospital para animales, deja un dato que apunta en la peor dirección posible: es preocupante que no lleguen tantos pacientes animales como esperaban. Eso se debería, lamentablemente, a que esos animales han muerto en los incendios, quemados sin poder escapar.
Koalas en el interior de una casa en Cudlee Creek, Australia, después de ser rescatados del fuego en un jardín.
Mike Letnic, profesor de biología de la conservación en la Universidad de Sídney, explica que «con el clima tan seco que hay y la intensidad de estos incendios, se han quemado incluso áreas de barrancos húmedos que normalmente escapan del fuego. Los animales que generalmente sobreviven en estos oasis que no se queman pueden recolonizarse a partir de estos refugios, pero puede haber muy pocas vías para permitir una recolonización efectiva. Dependerá de cuántos refugios queden».
Uno de los koalas rescatados recuperándose de sus quemaduras en el hospital de Port Macquarie.
Todavía es demasiado pronto para predecir la cifra final de animales que perecerán en los terribles incendios que asolan Australia. Y lo peor, según los expertos, está por llegar: el país vive una de las mayores sequías de su historia y acaban de entrar en la estación del verano austral, por lo que no se prevén lluvias a corto plazo. Todo puede empeorar aún más.
Un canguro intenta escapar de los incendios en la zona residencial del pueblo de Nowra, en el estado australiano de New South Wales.
Solo este jueves, más de 130 incendios estuvieron activos en las zonas de New South Wales y Victoria, y han alcanzado más de 9,9 millones de hectáreas a lo largo de cinco estados. Al menos 18 personas han muerto en total y cerca de 1.400 casas han quedado destruidas. Fuente: Daily Mail/El Confidencial.
Todavía es demasiado pronto para predecir la cifra final de animales que perecerán en los terribles incendios que asolan Australia. Y lo peor, según los expertos, está por llegar: el país vive una de las mayores sequías de su historia y acaban de entrar en la estación del verano austral, por lo que no se prevén lluvias a corto plazo. Todo puede empeorar aún más.
Un canguro intenta escapar de los incendios en la zona residencial del pueblo de Nowra, en el estado australiano de New South Wales.
Solo este jueves, más de 130 incendios estuvieron activos en las zonas de New South Wales y Victoria, y han alcanzado más de 9,9 millones de hectáreas a lo largo de cinco estados. Al menos 18 personas han muerto en total y cerca de 1.400 casas han quedado destruidas. Fuente: Daily Mail/El Confidencial.
