Los pocos restos de evidencia apuntaron a una persona: Domingo Cofré Ferrada, técnico jurídico de 44 años, quien había ingresado al establecimiento a trabajar como auxiliar.
Según el hombre, el nunca entró al departamento, sin embargo, su ADN resultó compatible con los restos encontrados en el atizador.
El horario que el hombre habría tenido esa noche habría potenciado la teoría que lo situaba en el lugar, desestimando la hipótesis de un “presunto pololo”, del que nadie tenía conocimiento.
WN , Y ASÍ Y TODO QUEDO LIBRETA !!!!
