Podría catalogarse de una brutal hipocresía de parte del concejal, pero al tratarse de un funcionario público la contradicción es todavía aún más aberrante: el concejal (UDI) Jorge Luis Bórquez Andrade no tuvo pelos en la lengua durante la sesión del Concejo Municipal de Castro celebrada el 22 de agosto a la hora de enaltecer la figura del dictador Augusto Pinochet.
Con respecto al 11 de septiembre, el concejal anunció, entre risas, que “es un día para celebrar y darle las gracias al salvador de este país”.
Negacionistas los hay por montones, pero lo llamativo es que una declaración de este calibre provenga de un funcionario público (elegido en democracia) y beneficiario, para colmo, del programa del Ministerio de Salud que responde al compromiso asumido por el Estado con las víctimas de las violaciones a los derechos humanos, ocurridas entre septiembre de 1973 y marzo de 1990 (PRAIS).
No solo él es beneficiario, sino también sus familiares, una familia dónde todos militan en dicho partido político (UDI).
La junta directiva de la Agrupación PRAIS de Castro no tardó en condenar sus dichos y recordarle que todavía hay en este país miles de madres y padres que se preguntan dónde están los restos de sus familiares.
Además, le exigieron que pida disculpas públicas a las familias castreñas, chilotas y chilenas que vieron vulnerados sus derechos humanos en tiempos de dictadura por haber emitido tales declaraciones en pleno ejercicio de sus funciones durante una sesión plenaria, abierta y transmitida en directo por el Concejo Municipal.
Una medida que la agrupación contempló es la de exigirle la renuncia al beneficio del programa PRAIS y al concejo municipal, ya que como concejal no contribuye en nada al mejoramiento de la comuna, llega atrasado a los concejos o en ocasiones no llega a trabajar.
El concejal Bórquez parece tener dificultades para entender todo.
Radiolaisla.cl
Con respecto al 11 de septiembre, el concejal anunció, entre risas, que “es un día para celebrar y darle las gracias al salvador de este país”.
Negacionistas los hay por montones, pero lo llamativo es que una declaración de este calibre provenga de un funcionario público (elegido en democracia) y beneficiario, para colmo, del programa del Ministerio de Salud que responde al compromiso asumido por el Estado con las víctimas de las violaciones a los derechos humanos, ocurridas entre septiembre de 1973 y marzo de 1990 (PRAIS).
No solo él es beneficiario, sino también sus familiares, una familia dónde todos militan en dicho partido político (UDI).
La junta directiva de la Agrupación PRAIS de Castro no tardó en condenar sus dichos y recordarle que todavía hay en este país miles de madres y padres que se preguntan dónde están los restos de sus familiares.
Además, le exigieron que pida disculpas públicas a las familias castreñas, chilotas y chilenas que vieron vulnerados sus derechos humanos en tiempos de dictadura por haber emitido tales declaraciones en pleno ejercicio de sus funciones durante una sesión plenaria, abierta y transmitida en directo por el Concejo Municipal.
Una medida que la agrupación contempló es la de exigirle la renuncia al beneficio del programa PRAIS y al concejo municipal, ya que como concejal no contribuye en nada al mejoramiento de la comuna, llega atrasado a los concejos o en ocasiones no llega a trabajar.
El concejal Bórquez parece tener dificultades para entender todo.
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