[h=2]Renato que estás en el cielo[/h]
Escrita por Cristian Arcos :
Escrita por Cristian Arcos :
Hay gente que asegura que el fútbol es un deporte de 22 tipos que corren detrás de una pelota. Hay otros que creen que sus galerías y tribunas están plagadas de personas de mal hablar y mal vivir. Otros tantos subestiman a quienes nos dedicamos al periodismo deportivo, porque es un tema poco importante y serio. A todos ellos les quiero contar la historia de Renato.
Renato Sepúlveda nació hace casi siete años. A los dos se le diagnosticó un severo tumor cerebral. Irreversible. Sin embargo, este niño dio dura pelea contra su propio destino. Cada día era una batalla, una lucha que Renato le ganaba a la muerte. Los médicos estaban sorprendidos de su fortaleza y sus signos de recuperación. Renato no se quejaba. A menudo le sonreía a propios y ajenos, sin importarle nada más.
Sus cercanos aseguran que uno de los motivos que ayudaron a Renato fue su fervor por el fútbol. Se convirtió en fanático de este juego maravilloso y en especial de la Universidad Católica. Más que de su propio tratamiento, Renato estaba pendiente de cada partido de La Franja.
Para sus amigos y famila no era gran dilema comprarle regalos. Sabían que tenía que ser algo relacionado con los colores que amaba. Se llenó de camisetas, polerones, banderas, pantalones, pelotas con la franja azul.
Hace pocas semanas Renato se agravó. Y las últimas sonrisas de su vida se las dio el fútbol. Un grupo de hinchas corearon su nombre afuera de la Clínica Dávila, donde estaba internado. Desde su cama no podía creer como aquellas canciones que él mismo entonaba ahora podía oírlas, pero con su nombre en la estrofa principal. Fue su última fiesta.
Una tarde recibió visitas inesperadas. Milovan Mirosevic y Cristopher Toselli, dos de sus máximos ídolos, fueron a verlo. Y estoy seguro que los dos jugadores aprendieron de la fortaleza de este hincha tan especial. Renato estaba feliz. Ellos también.
Este miércoles Renato cerró el último capítulo de esta historia. Su cuerpo no pudo más. La maldita sentencia se cumplió. Falleció a una semana de cumplir los siete años. Pero Renato no perdió ninguna batalla. Su enseñanza y su amor por una camiseta nos queda como ejemplo imperecedero, en el cofre de los recuerdos perpetuos.
Da lo mismo los colores, el fútbol nos regala casos de amor infinito, imposible de explicar y de entender por aquellos que jamás lo han sentido.
¿Fútbol ciencia? Pamplinas. ¿Los de afuera no tienen importancia? Sin los de afuera no hay fútbol. ¿El fútbol no sirve para nada? Estoy seguro que el fútbol le dio la energía y fuerza para que Renato viviera más allá de sus posibilidades.
El fútbol no sólo es el deporte más lindo del mundo, sino también nos permite cumplir nuestros sueños y los del resto, vencer los peores pronósticos y darnos alegrías de esas que nunca se borran. Renato Sepúlveda fue un ejemplo de esto. Y todos quienes amamos este juego, debemos honrar su memoria.
