A mis casi 30 años, aún no me sale ni una sola muela del juicio (y espero que no me salgan nuncaaaaaaaaaaaaa)
 
quizá no se note mucho, pero rayo harto la papa con mikael akerfeldt, tengo su cara pegá hasta en la parte de adentro de la puerta del ropero como lo hace la gente con los casilleros :nekis:, lo tengo en la pared, poleras, en mis cuadernos, fondo de pantalla del pc, celu, si fuera por mi lo tendría hasta estampado en la almohada y toda la cama. también tengo en todos lados escrito pequeños fragmentos de canciones de Opeth y Bloodbath. Siempre escucho al menos una canción al día de Opeth y si algún día me llegara a hacer un tatuaje lo doy por hecho que al menos el primero será con relación a ellos.-
 
  • Like
Reacciones: -ZeUs
Jamás me haría un tatuaje. Ni en esta vida ni en otra, ni aunque me droguen o me hipnotizen para hacerlo. Y si me llegan a hacer uno a la fuerza, me lo eliminaré con láser. Me gusta tener la piel pura.
 
Han pasado 7 generaciones de pokémon, pero mi pokémon favorito siempre ha sido el mismo:
350
 
la primera vez que noté la existencia del bajo fue con cuando era pendejo y escuché el tema Torn que cantaba Natalia Imbruglia y fue la primera vez que trate de ''poner oido'' si escuchaba otros sonidos en una canción.
 
estoy convencido que en el universo pokemon los pokemones que pueden hablar tienen derechos y los que no, son los que esclavizan para pelear para nuestro entretenimiento :xD:
 
Me aburren y siento mucho desprecio por las "attention whores" que siempre andan aproblemadas, y salen siempre con frases como "estoy mal", "quiero irme a mi casa, odio ese lugar", "odio ésto", "odio esto otro", etc.
Llego al punto de disfrutar de su llanterío patético, agradezcan que no viven en Siria, Yemen o en medio de Chernobyl.
 
me carga volver a unas partidas guardadas de hace meses y no recordar que cresta hacia, prefiero empezar de 0 xD

me gustan los corn flakes a pesar de que me digan siempre que no tienen gusto a nada
 
Aunque se como terminaran las cosas lo hago igual, quizas quiero que terminen de forma diferente, entre esperanza y masoquismo