HUELE A COPETE
Lo primero que se debe hacer en este caso es comer algo que afirme la guata y le diga al destruido cuerpo que no sólo funciona con copete, apurando el proceso de desintoxicación y -por ende- el mal olor.
Las mentitas también ayudan, pero hay que comerlas con cuidado. Si todos ven que comes una tras otra, empezarán las sospechas..
Se recomienda también no acercarse mucho a otra persona para hablar y cuando no haya opción apuntar el aliento sutilmente hacia abajo. Obviamente, evitar a las mujeres (incluso si tu eres mujer), ya que son las primeras en divulgar -con cara de monja que acaba de ver un pecado- que llegaste con los tragos.
HABLAR MUCHO NO DEBES
Siguiendo bajo la consiga de con boca cerrada no sale el tufo, es importante también quedarse callado por otra cosa: te transformas en Yoda de Star Wars.
El sueño y los malestares te dejan pocas neuronas funcionando, las que se centran en el trabajo. Entonces, a penas hables de otro tema, lo más probable es que tu borracho cerebro dispare frases sin sentido o mal redactadas. En tu cabeza se ve todo claro, pero al verbalizarlo sale cualquier cosa.
Como es un día de esfuerzo y penitencia, mejor aguantarse y hablar al otro día con total libertad.
¡QUÉDATE PIOLA!
Durante el suplicio, nunca se debe olvidar que el cerebro está a 1 por hora y que -para más remate- se sigue estando un poco curado, o como dicen los entendidos, con la caña viva.
Algo pasa, no hay explicación científica, pero pasa: uno no puede evitar contarle a alguien que anda con caña.
Esa estúpida necesidad de contar que saliste a carretear y que tomaste más de la cuenta es algo con lo que se debe combatir y nunca bajar la guardia. Es una tarea difícil, pero lo mejor es no dar detalles de nada, porque podrían ser usados en tu contra por algún Espinita mala leche.
UNA CHELA ¿A QUIÉN QUIERES ENGAÑAR?
Finalmente, es importante detenerse en el momento previo a la resaca laboral. Quizás en tu casa, a tu madre, a tu abuela, le puedes ir con el cuento de que ibas a tomar una chela nomás.
A otro curao con ese trago: nunca es una sola pilsen, nunca.
Entonces, ya teniendo eso claro, hay que ser precavido. A penas empiece esa única cerveza, pon la alarma de tu celular para no quedarte dormido, compra las mentitas, deja a mano las gotitas para los ojos y hazte la idea de que mañana será un día en el infierno.
Eso sí, siempre estará el consuelo de que horas antes Dioniso te llevó al paraíso.
Lo primero que se debe hacer en este caso es comer algo que afirme la guata y le diga al destruido cuerpo que no sólo funciona con copete, apurando el proceso de desintoxicación y -por ende- el mal olor.
Las mentitas también ayudan, pero hay que comerlas con cuidado. Si todos ven que comes una tras otra, empezarán las sospechas..
Se recomienda también no acercarse mucho a otra persona para hablar y cuando no haya opción apuntar el aliento sutilmente hacia abajo. Obviamente, evitar a las mujeres (incluso si tu eres mujer), ya que son las primeras en divulgar -con cara de monja que acaba de ver un pecado- que llegaste con los tragos.
HABLAR MUCHO NO DEBES
Siguiendo bajo la consiga de con boca cerrada no sale el tufo, es importante también quedarse callado por otra cosa: te transformas en Yoda de Star Wars.
El sueño y los malestares te dejan pocas neuronas funcionando, las que se centran en el trabajo. Entonces, a penas hables de otro tema, lo más probable es que tu borracho cerebro dispare frases sin sentido o mal redactadas. En tu cabeza se ve todo claro, pero al verbalizarlo sale cualquier cosa.
Como es un día de esfuerzo y penitencia, mejor aguantarse y hablar al otro día con total libertad.
¡QUÉDATE PIOLA!
Durante el suplicio, nunca se debe olvidar que el cerebro está a 1 por hora y que -para más remate- se sigue estando un poco curado, o como dicen los entendidos, con la caña viva.
Algo pasa, no hay explicación científica, pero pasa: uno no puede evitar contarle a alguien que anda con caña.
Esa estúpida necesidad de contar que saliste a carretear y que tomaste más de la cuenta es algo con lo que se debe combatir y nunca bajar la guardia. Es una tarea difícil, pero lo mejor es no dar detalles de nada, porque podrían ser usados en tu contra por algún Espinita mala leche.
UNA CHELA ¿A QUIÉN QUIERES ENGAÑAR?
Finalmente, es importante detenerse en el momento previo a la resaca laboral. Quizás en tu casa, a tu madre, a tu abuela, le puedes ir con el cuento de que ibas a tomar una chela nomás.
A otro curao con ese trago: nunca es una sola pilsen, nunca.
Entonces, ya teniendo eso claro, hay que ser precavido. A penas empiece esa única cerveza, pon la alarma de tu celular para no quedarte dormido, compra las mentitas, deja a mano las gotitas para los ojos y hazte la idea de que mañana será un día en el infierno.
Eso sí, siempre estará el consuelo de que horas antes Dioniso te llevó al paraíso.



