Están muy buenas las historias amigos; se respeta todo lo dicho, sobre todo cuando se trata de hechos tan dolorosos como un suicidio, (historia anterior).
Yo x mi parte doy las gracias a
Sandaq nuestro moderador, por permitirnos este espacio para compartir nuestras historias y relatos de personas conocidas...tiempo atrás hubo un post similar que tuvo mucho éxito y difusión...por los que quieran leerlo, consta de más de casi 200 págs.; les dejo el link: ?
http://www.portalnet.cl/comunidad/cementerio-de-temas.635/79598-cuenta-aqui-tu-sueno-extrano-historia-rara-o-de-terror.html
Por mi parte, paso a relatarles una historia q ha estado en mi familia por años y es primera vez q alguien de nosotros la cuenta a muchas personas...(Es un poco extensa así q anímense); esta espeluznante historia que vivenció mi viejo, (QEPD), y sus compañeros; entre los años 67 y 68... respectivamente, cuando era paco, y quen en cierto modo le hizo replantearse sus creencias y convicciones, pues siendo una persona q se crió con rudeza, siempre lo tangible y lo "real" tenian cabida en su mundo...no lo paranormal... hasta que le pasó lo que le pasó; aquí va el relato:
En el año 66, el gobierno de esa época compró un loteo de terrenos en el sector de vivaceta cerca del actual estado Sta. Laura, pertenecientes a las monjas clarisas; que en esas fechas las monjas ya casi no ocupaban. En esos años, ese lote de terrenos consistía en enormes casonas, potreros y chacras pequeñas en deshuso. El tema que el ministerio del interior le cedió un pequeña propiedad de esos terrenos a carabineros de chile para que instalase una cuartel allí, en apoyo al que ya había en av. la paz.
El terreno donde se instalaba la nueva unidad, era una casona con dos patios interiores y varias habitaciones y salas enormes que circundaban los patios de la propiedad, con largos corredores de piedra o madera. En ese lugar fue donde alojaban las religiosas clarisas-capuchinas de claustro y que funcionó como su convento hasta la década del 60', después de entregar el que poseían en el centro de santiago.
Bueno, el asunto es que una vez q el lugar comenzó a funcionar como cuartel de telecomunicaciones y radiopatrullas; el personal que allí laboraba y pernoctaba en el cuartel por las noches, comenzó a experimentar de a poco tétricas experiencias, que los llevó a aser testigos en varias ocasiones de hechos inexplicables...a los carabineros comenzaron a manifestarseles varias sombras o siluetas de personas deambulando por los pasillos o en el sector donde guardaban los víveres y en las cuadras o dormitorios de los pacos... siluetas a las cuales no se les podía ver el rostro pero que eran más oscuras q la noche u oscuridad q les circundaba...sombras que dejaban ver un ábito o túnica similares a las de religiosas...pero lo que más espanto le producía a las personas en el lugar, eran los contínuos y desgarradores llantos y gritos de bebé, que se escuchaban vien entrada la noche, en horas de la madrugada.
Mi padre nos contaba que muchas veces el personal de guardia del cuartel, siendo hombres adultos, armados y todo; varios entraban en pánico al escuchar estos llantos y gritos y/o al ver pasar estas sombras silenciosas por los intrincados rincones del que fuera el convento...en una ocasión, cuontaba mi viejo; un paco jóven, estando de guardia, disparó su arma al techo, al sentir cómo le tocaban el hombro y le susurraban al oido, ...el hombre quedó en estado de histeria por lo que tuvo q ser hospitalizado...en otras ocasiones, a los polis solteros q dormían toda la semana en el cuartel, se les aparecían de a dos sombras a la vez en sus habitaciones, siempre precedidas de un frío súbito en la habitación.
Además, de acuerdo al relato de los testigos de aquellos hechos, el sector desde dónde siempre se sentían más seguido y más fuertes los chillidos de recién nacido, era en el segundo patio, el cual tenía una especie de placita pequeña en medio y pasillos techados. En ese lugar estaba una dependencia grande junto al rancho (comedor), donde funcionaba una bodega como despensa. Varios pacos se "aniñaban" o se botaban a choros y desafiaban a que no les pasaría o no se asustarían con nada, y muchos de ellos salieron llorando o gritando de los lugares donde veían pasar las sombras o escuchar los gritos de bebé. Incluso algunos de ellos, aseguraba haber sido empujados, cuando estaban recorriendo los pasillos de noche, o haber visto la figura de una mujer con un niño o lactante en brazos.
El asunto es que pasados unos meses, era tanto ya el leseo, que en el submundo de los pacos este tema se hizo un secreto a voces, y varios le hacían el quite a los traslados de unidad para trabajar, pues el "cuartel del convento" de vivaceta, como le apodaban; se había vuelto tristemente famoso por q penaban heavy a las personas q allí estaban.
A mi padre estando de guardia una noche, fue al picadero de los caballos (tenían unos para algunos servicios); pues estos estaban alborotados y relinchando mucho, y el perro ovejero q tenían en el cuartel no paraba de aullar y ladrar, la cosa es q contaba el viejo, q al acercarse a las caballerizas, pudo ver cómo un par de sombras negras salían de allí, -debe ser alguien de la unidad- pensaba mi padre, pero grande fue su sorpresa, al percatarse q eran sólo sombras y estas no tenían pies o como q levitaban del suelo y q a los pocos metros de seguirlas, desaparecieron entre las paredes.
Entrado el año 1968, decía mi papá q uno de los capellanes de la institución fue a bendecir el lugar y se hizo una misa por el descanso de las personas q pudieran haber muerto allí. Dice mi papá q las cosas siguieron ocurriendo...
A fines de ese mismo año, comenzaron las labores de remodelación en el fondo del convento, donde se encontraba el segundo patio y en donde estaba la bodega de despensa de la comisaría. En los trabajos de demolición y excavación q se hicieron en donde antes funcionaba la bodega, hicieron un hallazgo macabro: pudieron encontrar enterrados a dos metros de profundidad y a veces menos, una verdadera fosa común; restos de bebés recién nacidos, muchos huesos pequeños y craneos correspondientes a guaguas, envueltos en paños y arapos viejos; junto con ellos, se encontraba en una mortaja, los restos de un exqueleto adulto, al parecer correspondiente a una mujer, por la ropas. Allí se encontraban sin ataúdes ni tumbas...llegó el alto mando de la zona, gente del arzobispado...por lo q recuerda mi viejo, el hecho se manejó de manera clandestina, por lo que ni la prensa de la época tuvo acceso...y de los restos humanos, que al parecer tenían más de 50 años; estos fueron llevados al cementerio general, a una fosa común. En la comisaría, luego de una segunda misa en el lugar, tipo responso, nunca más se experimentaron los lamentos de bebés ni las sombras de las religiosas.
El cuartel de telecomunicaciones aún está en el barrio de vivaceta...hoy todo está cambiado, pero los pacos que vivieron los sucesos, quedaron para siempre con el recuerdo vívido de los llantos de bebés y las monjas q se aparecían.
Espero les haya agradado la historia, traté de escribirla tal como la recuerdo de mi padre, quien en un par de veces nos la contó muy serio, y la cual un compañero de él, que trabajó en esa misma unidad, nos pudo corroborar.
Un saludo portalianos.