Yo tengo una historia que es triste, en parte, y siniestra además.
Ocurre el año 2012, siendo yo conserje de un edificio frente al Estadio Español en Las Condes.
Eran las 20:50 horas y me faltaban sólo diez minutos para finalizar mi turno que había comenzado a las 15:00 hrs. El edificio tiene tres torres y por ende, tres ingresos que dan a un estacionamiento interior para visitas. Yéndose ya el tiempo de otoño, aun quedaba algo de luz natural afuera pero yo ya tenía todas las luces tanto de conserjería como patios, estacionamiento y jardín encendidas. Había guardado ya mi notebook y ordenaba mi mochila esperando el relevo del turno de noche cuando una nana colombiana pasó por uno de los dos costados de la conserjería, pues ésta tiene forma de mesón de recepción tipo mall con dos opciones de acceso y salida a los ascensores.
Como es costumbre, saludé a la nana aunque ya la había visto varias veces en el transcurso de aquella tarde. Con ella no había feeling. Con otras nanas hasta podías conversar desde cosas triviales como el clima o pelambres con los jefes de ellas. Incluso más de alguna me tomaba buena por ser amable y preocupado cuando ellas necesitaban algún favor o tenían alguna necesidad doméstica o similares.
Pero, siendo buena onda y simpático con esta nana colombiana -que nunca supe su nombre hasta el día posterior a lo que relato ahora- nunca ella sonrió ni se dió a la conversación. Cada quién con sus genios. Y eso que es raro encontrar a un colombiano amargado :v
La mujer en cuestión bajó desde el piso 17, lugar en el que vive la familia del Dr. Tv (ex mujer y sus dos hijos). Venía con una bolsa negra en las manos y por primera vez en meses, ella me saludó antes que yo a ella y con una sonrisa. Su mirada estaba ida y miraba buscando algo lejos -ese lejos-. Miró por la mampara que daba al Estadio Español y me pidió que le abriese la puerta.
Cinco minutos después volvió sin la bolsa negra. Me miró y me preguntó si había visto al Mayordomo -le contesté que no, pero que dejaría anotado que ella lo necesitaba-. Subió nuevamente a su lugar de trabajo, al piso 17.
21:00 hrs, salgo del trabajo y camino hacia Escuela Militar por Apoquindo. Un frío me heló la espalda pero no le hice caso pues sea Invierno o Verano, en ese sector el viento Oeste es bastante fuerte. Llegué a la estación para luego dirijirme a casa.
Entraba yo el día siguiente como "volante"; turno de 11hrs a 18hrs. Un turno hecho para reemplazar conserjes que deseen ir al baño y para sus almuerzos u onces.
Saludo al primer conserje que veo y éste con cara pálida, ojeroso y ojos llorosos me dice: "No sabíh na'a lo que pasó".
-Se murió alguien- respondí por lo que intuí al ver su estado.
-La colombiana, la del 17... se mató.- me dijo.
Y en ese momento pensé mil cosas pero sólo atiné a preguntar cuándo y cómo.
Él -que el día anterior cumplía el mismo turno que yo en la torre 3 pero que debía estar allí hasta las 22hrs- me contó que a las 21:10 o 21:15hrs sintió un estruendo o un ruido seco y un pequeño temblor seguido de un grito desgarrador. Yo a esa hora me cambiaba de ropa en el camarín que se ubica en la Torre 1 pero podríamos decir que casi de forma incomunicada al resto del edificio. Es por ello que no me enteré de nada, ni sentí sonido alguno.
Continuó mi colega contándome sobre lo sucedido y como las espaldas de las tres conserjerías daban al estacionamiento interno pero no tienes vista directa a él, según su relato, salió a mirar qué había pasado. Encontrándose con el cuerpo de una persona reventado contra el asfalto pudiendo reconocer quién era.
Es por ello que me asomé al lugar y ciertamente una mancha de sangre y otros fluídos más restos de grasa y tal vez masa encefálica aun quedaban allí. Toda esa grotesca escena más el olor pesado a carne cruda. El aroma de la muerte.
Su relato, con los días, se hilaría con el de otra gente. El grito desgarrador que se escuchó no fue el de la nana, si no, de una de las propietarias quien al estar en la cocina, vio un bulto caer rápidamente y al asomarse luego de sentir el golpe, gritó espantada por ver lo sucedido.
Personas de los pisos superiores relatarían luego que les llamó la atención que se sintiese un temblor pequeño junto al sonido aquel del cuerpo reventándose en el suelo.
La nana colombiana pasaría a ser un tema recurrente por días. Y se le bajó el pelo al asunto por tratarse de una inmigrante que no tenía ni familia ni amigos acá pero, más precisamente, porque ella contínuamente reclamaba que los dos niños menores de edad, hijos del Dr Tv, se propasaban con ella tanto verbal como físicamente. Eso se lo contó el último día que la vimos viva a una nana y a un conserje en la Torre 1. Pero su vecino de piso, un español(por piso habían dos deptos) confirmaba los gritos de la nana pidiéndole a los niños que la dejasen tranquila y luego él mismo ofrecióse para hacer, en parte, justicia por los malos tratos que recibía la nana y que aguantaba, según boca de ella, porque quería lograr la radicación acá y poder traer a su hijo luego.
Ese último día ella confesó a un colega mío que ella veía sombras que la perseguían los últimos días y que le decían cosas. Es por ello que andaba con una imagen de un Cristo en las manos envuelto en una bolsa negra.
Mas, ella finalizó abruptamente su vida esa misma tarde.
Fuerte era el ver que la mancha, a pesar de los esfuerzos de la gente de limpieza, no se iba y que se llenaba de moscas el lugar pues en el asfalto granuloso aun quedaban restos de sangre y restos de fluídos. Por ende, el olor a carne cruda continuó una semana.
A mi, en unos días me tocaría el turno de noche, de 21 a 07hrs. Para qué estamos con cosas, tenía cierto reparo en ello. El turno nocturno sólo se cubre con dos conserjes con un acceso único por la torre principal para los tres edificios.
El primer día, todo tranquilo, los días lunes siempre eran los más fomes de aquel turno que se extendía por cinco días. Al segundo día, al mi compañero irse a dormir unas horas (generalmente dormíamos tres horas cada uno) se acercaban las 03hrs en el reloj y cerré las dos puertas que daban al estacionamiento interior. Comencé a sentir ruidos por todos lados. Un viento helado sopló en la conserjería totalmente cerrada y en un momento, un pestañar, frente a la puerta de la mampara de ingreso tocan con un golpecito y pude ver a una mujer que me miraba taciturna desde afuera.
Casi se me para el corazón. Era una propietaria de un depto en el tercer piso de la Torre 3 que venía de un carrete de día martes.
Ella media ebria me tocó el tema de la nana porque le daba miedo el tener que pasar por el estacionamiento interno hasta su edificio y me pidió le acompañase hasta el ascensor. Ya expliqué que de noche sólo ingresabas por una torre de las tres que conforman el condominio.
Le acompañé luego hasta el ascensor. La hija de ella fue la que pegó el famoso grito el día del suicidio.
De regreso en mi asiento y viendo una película en el notebook, comencé otra vez a sentir cosas extrañas pero lo atribuí todo a mis pasadas de rollos y aunque todo se hacía más claro minuto a minuto, traté de no pescar, mientras rogaba que mi compañero regresase.
Él volvió pero me dijo que pasó re mal descanso, que puso música para relajarse y sus ejercicios de relajación, pues él es fan del Chi Kung, pero que sentía a cada instante que lo observaban. La noche continuó y yo no fui a dormir. Sí, tenía miedo. A eso de las 5hrs llegaron los diarios. En esta comunidad llevas los diarios tú a las puertas de los deptos, no los dejas en conserjería a que los retiren.
Yo tuve que salir a la Torre 3. Otra vez el olor a carne. Terminé con los diarios y al llegar al primer piso por el ascensor, escuché un sollozo que venía de un lugar al que la luz no llegaba y entonces la vi. Se veía horrible. Ella viva no era muy agraciada. Ahora vi su imagen peor.
En ese momento eterno pensé en nada y en todo. Cuando me despabilé, salí corriendo y durante toda esa semana no volví a salir solo por ese estacionamiento en las noches.
Con el tiempo renuncié por otros motivos de índole personal pero la pregunta siempre me quedó; ¿habrá sido ella, la nana realmente o la impresión del momento de la horrible muerte que quedó plasmada y congelada allí en ese lugar?