Este va a ser mi primer aporte a la sección. Hace exactamente un año, estábamos un grupo de amigos hueviando en una plaza en Ñuñoa. Es una plaza circular y bastante chica, que está cubierta de sombra por varios árboles que la cubren. Ya se hacia bastante tarde, cuando entre los rones nos dimos cuenta que estábamos frente a una casa abandonada. Mi ex, que estaba ahí con nosotros en ese momento, me contó que ella ya había entrado una vez, y que sus amigos también lo habían hecho. Decían que apenas entraron, se "forraban" literalmente en una humareda negra que los seguía a lo largo de todo el viaje hacia dentro de la casa. La casa -en mi opinión- tenía unos treinta años, aproximadamente; y por eso atrás tenía una leñera. Los amigos de ella contaban que ahí era donde toda la "actividad" se concentraba. Volaron cosas mientras estuvieron dentro, y sonaba un chirrido putisimo, como el de uñas sobre pizarrón.
En fin, mi ex no quiso entrar, y yo decidí entrar de todas maneras. Una amiga decidió acompañarme. Saltamos la reja de mierda que tenía la casa, y lo primero que pasa al caer hacia la casa, es que nos suena… una alarma de cuca jaja. Pasaron despacio, mientras nosotros nos escondimos detrás del portal mismo de la casa. Cuando ya enfrentamos la casa, teníamos un paisaje bastante ameno jaja. La pared principal que da hacia la calle estaba tirada en el suelo, hecha pedazos. Por lo mismo pedazos de ladrillo, ropa tirada, revistas, y hasta un mueble de madera, nos hicieron pensar que la gente que salió de aquí, salió apurada; obligada quizás. Dentro de la casa no se alcanzaba a ver tu mano estirada, en todo el sector living-comedor, pero adentrándote hacia la izquierda, por la cocina, había un pasillo largo y angosto. A ojo limpio lo calculé aproximadamente en dos metros de ancho, por diez metros de largo. Todo el camino previo a ese pasillo estuvimos alumbrando con mi celular, lo que ya era bastante poco. Pero cuando llegamos al pasillo, un ventanal del lado izquierdo del pasillo mandaba un poco de luz de luna. Hacia el costado derecho, estaban las puertas. Mi amiga es una mujer bastante perceptiva, y ve cosas que no necesariamente están ahí. Ella estaba bastante nerviosa, y me dijo que veía la famosa nube oscura de la que los demás habían hablado. Yo no veía nada, y en ningún momento tuve miedo, incluso después de lo que pasó. La primera puerta que abrimos, la que estaba más hacia la entrada del pasillo, era una pieza cuadrada y pequeña, semivacía a excepción de una silla de niño, hecha de madera, mirando hacia la esquina. No había nada más ahí. Salí de esa pieza -porque mi amiga estaba demasiado angustiada como para entrar- y decidí saltarme la que venía a continuación porque al fondo, la pieza principal parecía tener algo en la pared. Me interesé y empecé a caminar despacio con el celular iluminándome lo poco que podía. Apenas llegamos, mi amiga pega un salto, y yo “¿qué onda?”. Un Baphomet perfectamente dibujado en toda la extensión de la pared. Es posible que hubiera algo más en la pieza, pero no podía dejar de mirarlo. Según mi noción, el origen del Baphomet no es precisamente satánico. A pesar de existir una nebulosa por su realidad en el caso de los templarios, el Baphomet nace como un ícono representativo de la dualidad hombre-dios, y por lo mismo está más allá de una iconografía satánica. En fin, creo que Mauricio puede darle orden a esa baraja. El tema es que apenas lo vemos, se desata el puto escándalo. Todas las puertas de la casa, o por lo menos las que estaban junto a nosotros entran en un trance epiléptico, que suenan como golpes -o patadas, a esa altura era un sonido ensordecedor- y que chirría como las uñas en el puto pizarrón. Yo no logro entender una mierda, pero escucho sí los gritos de una mujer, que no era mi amiga. La Cora -mi amiga- estaba aterrorizada, agarrada de mi brazo. Yo estaba tratando de sacar a la Cora de ahí, -y sorprendido de lo calmado que estaba, para ese putisimo escándalo- y trataba de iluminar con el celular. No se por qué, pero me puse el celular en la espalda, apuntando hacia la oscuridad de atrás. Por alguna estúpida razón se me ocurrió que podía servir. Las pelotas hermano, el sonido me estaba rompiendo los tímpanos. Cuando logramos salir de ahí, la Cora estaba pálida jaja -cada vez que puedo la hueveo, porque la muy mina estaba toda bronceada de verano-, y quedó claro que no había que volver otra vez a ese lugar. Lo más triste de todo, es que Hollywood se haya encargado de tergiversar a un ícono complejo como lo es el Baphomet, hasta convertirlo en una figura satánica solo porque es horrendo. Es patético, porque es evidente que en esa casa, se abrieron cosas que no podían entender. Choreza chilena, o la enfermedad más grave desde el mismísimo SIDA. Eso es cabros. Gracias