Hola a todos. Al fin, luego de tres semanas, pude terminar de leer todas las historias y comentarios de este thread (o libro ya).
Hay historias muy poco creibles como otras realmente aterrorizantes. No puedo mas que sentirme muy abrumado y apenado por todos aquellos que han tenido que pasar ese tipo de experiencias, siendo tan pequeños algunos, y durante tanto tiempo otros. Debe ser un calvario que, ademas de todos los problemas del diario vivir, algunos deban enfrentarse a este tipo de situaciones que no hacen mas que minar la mente y el espiritu tal vez. Claro esta, para mi, que no es Satanas el responsable directo de estos actos ya que su manera de actuar es por medio de engaños y tentaciones; recordemos que es un angel caído que nos odia con todo su ser y además nos ve como seres inferiores a el. Como alguien puso por ahí, no se va a molestar con nosotros.
Quiero contarles dos experiencias que tuve hace unos 15 años aproximadamente, antes de comprender que basta con creer ciegamente en el amor y poder de Dios para contar con un escudo invencible contra todo tipo de apariciones, maldiciones, duendes, espiritus erroneos, hombres de negro, sombras gigantes, etc.
La primera ocurrió el verano del año 94, cuando fui a acampar al campo de mi polola de ese entonces. Ella era además hermana de un muy buen amigo y con el armamos dos carpas alejados de la casa, una para cada uno. Este campo queda camino a los altos del Bio-Bio y el río pasa por un lado del predio.
Una tarde fui con mi polola a dormir una siesta en mi carpa mientras su hermano dormia en la otra carpa con una prima suya. Las carpas estaban frente a frente con una separacion de unos 6 metros.
Estabamos durmiendo cuando despertamos con los gritos de mi amigo que me llamaba por mi nombre. Nos miramos, no pescamos y seguimos durmiendo. Al rato lo mismo, asi que le contesté que qué quería. Un momento después llega mi amigo con la prima a mi carpa preguntando que qué le habia dicho. Yo le dije: "no se po wn, tu me llamaste y te preguntaba que qué querias". Gran fue nuestra sorpresa cuando me dice que el no me habia llamado. Ahi se armo la discusión que "no seai mentiroso", "si te escuchamos las dos veces", "pero si yo estaba durmiendo", "preguntale a mi prima", etc. La cosa es que lo dejamos ahi y nos pusimos a conversar de cualquier otra tontera cuando sentimos unos pasos acercandose a la carpa. Pensamos que era el papá de mi amigo que venia a controlar que no estuviera haciendo algo con su hija asi que cambiamos posiciones, etc. Y esperamos y esperamos... y los pasos empezaban a rodear la carpa. Iban para un lado, para el otro. Nosotros 4 calladitos nos mirabamos con cara de "que onda". Habran pasado unos 10 minutos hasta que con mi amigo dijimos "salgamos a mirar". Respiramos hondo y abrimos el cierre dirigiendo la vista a ambos lados de la carpa y nada!! Caminamos al rededor verificando con las niñas si el sonido de nuestros pasos se escuchaba igual y todo. Volvimos a entrar y seguimos tratando de encontrarle una explicación a los pasos cuando de repente empiezan de nuevo los pasos a rodear la carpa por fuera. No se si han sentido esa sensacion como que cosquillea la cara y los brazos. Nos quedamos mirando y de nuevo nos armamos de valor con mi amigo y salimos a mirar. ZIP! nada! Entramos de nuevo a la carpa ya vencidos al miedo y alguno de nosotros recordó que habiamos escuchado en la radio que unos gringos que hacian rafting se habian dado vuelta rio arriba y todavia no encontraban los cuerpos.
Con eso salimos todos y partimos a la casa mejor.
La segunda experiencia sucedio quizas un año después y para mi significó salir de la duda acerca de la existencia de espiritus. Mi polola (la misma anterior) habia estado jugando ouija en su colegio con una tabla de una compañera. Me estuvo contando de sus experiencias y de los espiritus "malos" que les habrian aparecido como "natas" (leer al reves) o un tal "vox". El asunto es que se consiguio la tablita prestada.
Nos juntamos varios en la casa de una de sus amigas temprano en la tarde y empezamos a organizarnos. Conseguimos un vaso, hechamos talco en la "tabla" y leimos las reglas del juego (si, traia las reglas escritas por detras). Luego nos tomamos de las manos, todos concentrados y mi polola empezo con el llamado. Luego de varios minutos concentrados, preguntabamos si habia alguien pero el vaso no se movia. Cambiamos el vaso por una tapa de una botella de pisco pero tampoco. A los 45 minutos aproximadamente sugerí ser yo quien hiciera el llamado. Los tuve a todos concentrados y en silencio hasta que pude sentir energia pasando por mis manos; ahi comence con el llamado y la tapita se fue al esperado "SI". Ahi deje que mi polola dirigiera el show. Cuando pregunta el nombre un sudor frio recorrio nuestras espaldas: "VOX". Ya mi polola nos habia contado a todos sobre él, asi que al toque le pidio que se fuera. Y empieza la fiesta! La tapa empieza a dibujar un ocho por toda la tabla, una y otra vez, y nosotros nos mirabamos sin saber que hacer. Mi polola nos decia, "no dejen que se salga de la tabla, ponganle la mano" y nosotros congelados siguiendo la tapa por toda la tabla. Luego mi polola empieza a hacerle preguntas y vox empezo a contestar. Poco a poco se fue calmando y nos conto (o cuenteo) que era un niñito que lo mato su abuelo y nos dejo preguntarle de todo. Las preguntas mentales son impresionantes, es decir, que el espiritu te responda una pregunta que alguien piense. Las preguntas del futuro ya sabiamos que responden cualquier cosa (lo leimos en las reglas del juego). El asunto es que terminamos despidiendonos con tristeza de este "niñito", con un leve dolor de cabeza y unas ganas terribles de volver a jugar ouija. Por eso mismo nunca volvería a hacerlo.
No son grandes historias pero, es lo que hay.
Recen con fé, chicos. Saludos