Se acercan las Semifinales del Mundial Sub 17 y nuevamente las selecciones africanas se destacan por su presencia: Nigeria y Mali.
Desde siempre los mundiales Sub 17 han sido dominados por clubes africanos (los primeros tres fueron ganados por Ghana en dos ocasiones y Nigeria, derrotando a los ghaneses). Fue hasta la irrupción brasileña y posteriormente mexicana que cedieron un poco el control, para que nuevamente, las Águilas Verdes parezcan querer reclamar su sitio.
Campeones en 2007 y 2013, además de una Final perdida en 2009, los nigerianos parecen estar convirtiéndose en el némesis del Tri en los últimos años; sin embargo, algo que siempre ha rodeado de un aura de escepticismo a los logros de los africanos son sus constantes escándalos referentes a la edad de los jugadores, mismos que han sido probados con anterioridad.
En 1989, la FIFA prohibió a los nigerianos entrar a competiciones oficiales por dos años tras confirmarse que habían utilizado elementos con documentos falsificados mayores de edad (justo después del tema de los Cachirules en México); esto no solo les costó perder la credibilidad que hasta el día de hoy siguen sin restablecer, sino que también les despojaron el derecho de ser sede del Mundial juvenil de 1991, que finalmente se realizó en Portugal.
La verdadera bomba sobre el fraude que hacían los nigerianos se dio en 2000, cuando ya tenían dos títulos mundiales de la categoría. El entonces presidente de la Federación Nigeriana de Futbol, Anthony Kojo Williams, afirmó: Hemos usado jugadores que no dan la edad para campeonatos juveniles. Lo sé, ¿por qué no decirlo? Es la verdad. Siempre hacemos trampa, es una realidad, según recuerda el portal All Africa.
Ciertamente, las declaraciones anteriores le costaron su puesto tras pocos meses en el cargo, y los malos manejos de sus combinados juveniles siguieron: en 2009, 15 jugadores del plantel Sub 17 tuvieron que ser reemplazados, año en que resonaban las alegaciones de Adokie Amiesimaka, exjugador y administrador del balompié nigeriano.
Stanley Okoro, por ejemplo, no tiene nada qué hacer en ese equipo, lo cual todo mundo sabe, no puede tener menos de 33 ó 34. Abdul Ajagun era uno de los mejores anotadores de la liga. Estaba en la Escuela Secundaria de Kaduna o algo así, la cual dejó a finales de los 90, así que no puede ser Sub 20, denunció.
Okoro, quien según registros del portal oficial de la FIFA es nacido en 1992, finalmente jugó aquel campeonato en el que los Águilas Verdes fueron subcampeones, así como Ajagun, quien ahora es un elemento regular del Panathinaikos de Grecia a sus (supuestamente) 22 años de edad.
La controversia continuó hace un par de años, en el campeonato que los nigerianos consiguieron atropellando a cuanto rival se les pusiera en frente (incluyendo a México en dos ocasiones). Tras la eliminación de Uruguay a manos de los africanos, el capitán Fabrizio Buschiazzo, señaló que pese a la tristeza de la derrota, sentía que el rival no era de la edad apropiada.
Somos una selección Sub 17 y somos mejor que cualquier otra de la categoría, pero no ante jugadores de 35-40 años, que es lo que aparentan los nigerianos para mí, señaló.
Incluso fuera de las propias selecciones y en Europa, los casos de africanos puestos en tela de juicio son noticia. El mundo aún recuerda lo sucedido con Joseph Minala, el camerunés propiedad de la Lazio que luce de ser casi de 40 años, cuyos registros lo tienen como nacido en 1996.
Quizá sea la facilidad de conseguir falsificar la edad con el deseo de triunfar, pretendiendo ser una perla juvenil, lo que impulsa a los países africanos a buscar vías alternas al éxito.
Puedes entrar fácilmente a la oficina de inmigración de Nigeria, tomar los documentos en el centro de negocios, cambiar tu nombre, lugar y fecha de nacimiento, pagar entre 7 mil y 10 mil naira (35-50 dólares) y en unas cuantas horas completas el proceso, escribió el periodista nigeriano George Onmonya sobre el tema.
Así, México volverá a verse las caras con un rival al que no pudo derrotar en 2013, lleno de un sombrío pasado en categorías inferiores, que no puede ser excusa para no pelear por llegar a una final más del Mundial Sub-17.

siempre ha sido asi, esa sospecha de que las selecciones africanas meten cuchufleta en las series menores.