1. Comenzando por la historia
Los primeros hombres no sabían escribir, cuando tenían una idea (igual que nosotros cuando somos chiquitos y tampoco sabemos escribir) hacían dibujos. Como tampoco existía el papel sus dibujos los hacían en las cavernas donde vivían. Allí encontramos muchos años después que pintaban también las cosas que veían en el cielo: la Luna, las estrellas y los planetas. Muchos pueblos estudiaron el cielo, acá te cuento algunas historias sobre ellos.
Los chinos fueron los primeros en catalogar a los cometas. Antes creían que los cometas nos anunciaban hechos importantes, buenos o no. Astrónomos chinos dibujaron cerca de 30 tipos distintos de cometas con diferentes colas y tamaños.
También observaron eclipses de Luna y de Sol. Cuando ocurría un eclipse de Sol los chinos creían que era un dragón que se lo comía, ellos rezaban para que el dragón lo escupiera y todo volviera a la normalidad. Ellos no tenían telescopios pero pudieron ver cosas interesantes mucho antes que los grandes astrónomos europeos como por ejemplo manchas en el Sol.
Estos señores conocían muy bien el cielo y le dieron nombre a innumerable cantidad de estrellas. Las Tres Marías, por ejemplo, aún conservan nombres dados por los árabes. Son Alnitak, Alnilán y Mintaka. Los árabes dieron mucha importancia a la Luna y usaron el mes para fijar un calendario que les permitía medir el tiempo.
Muchos creen que las pirámides de Egipto son, además de tumbas para los faraones, una especie de observatorios astronómicos. La base de las pirámides son cuadradas y sus puntas están perfectamente orientadas a los cuatro puntos cardinales. También la rampa de acceso a la habitación donde está la tumba del faraón apunta a una estrella importante en el cielo que coincide con el eje de rotación de la Tierra.