El cabo segundo Ricardo Cabrera Hernández (26) dejó chico hasta a Karate Kid con los mansos maguachis que le propinó a un pato malo en San Antonio.
El poli, que con esa técnica parece el hijo perdido de Bruce Lee, no dudó en realizar una llave parecida a las de judo para detener a un delincuente que daba jugo luego de ser capturado por un lote de personas que aseguraban que les había choreado sus celus.
Su jugada acción contra el maceteado malandra fue grabada por una persona, quien la subió a YouTube y la transformó en un éxito virtual.
A tanto llegó su fama que ahora la gente de San Antonio le pide fotos. Las personas me reconocen. Me felicitan y me dicen que ahora deben tener cuidado conmigo, aseguró Ricardo a La Cuarta.
El Karateca verde labura hace siete años en la Primera Comisaría de San Antonio. Cabrera revivió cómo fue ese momento: Recuerdo que intentó zafarse y tuve que aplicar la técnica que uno aprende en la escuela de formación, que se llama táctica de reducción, para tirarlo al suelo.
Pero esa no era la primera vez que el cabo segundo utilizaba esa llave. Cuando era un lolo transformaba su casa en un verdadero ring de lucha libre y jugaba con su hermano, además de los amigotes.
Cuando niño uno igual tiene su grupo de amigos que jugaba a las peleas. Con mi hermano, que también es Carabinero, luchábamos juntos, señaló.
La técnica la perfeccionó durante todo el 2008, en la escuela. De ahí, no ha parado de atrapar delincuentes a punta de llaves. He tenido que hacerlo varias veces. Tuve un procedimiento en abril, donde frustré un robo con un compañero. Entre los dos detuvimos a tres delincuentes, contó.
Pero lograr que esa técnica milenaria de oriente le salga a la perfección no es fácil. Ricardo soltó que hay que ejercitarse. Hay que poner atención y saber aplicarla. Si una llave es mal hecha puede causar una lesión peor para la persona que uno está deteniendo y a uno, por ejemplo, con fracturas.
El poli, que vive en Melipilla con su familia y se pega el pique todo los días a San Antonio, señaló que el agradecimiento de la gente lo alegra porque uno al final está cumpliendo el rol del Carabinero, que es la prevención y protección de la ciudadanía.
Por último, sobre algunas críticas que se les hace a sus colegas más rechonchos, es claro: Acá lo que importa es saber hacer las técnicas que se nos enseñan, más que el peso de una persona. Ni siquiera se necesita un cuerpo musculoso, sino saber aplicar las llaves y ayudar a la gente.
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