Cuanta verdad en todo.
Recuerdo ese típico cumpleaños de niñez que empezaba tipín 6, cuando llegábamos todos los invitados recién bañados con la mejor pinta y pasados a colonia de guagua. Con una sonrisa media tímida entregabas el regalo, te sentabas en una mesa tipo té club junto al platito que te correspondía, ese plato de cartón lleno de dulces, entre ellos un helado de invierno, un 303, un kilate, una sustancia, galletas surtidas y una sorpresa donde te salía un chupete si eras niña o un autito si eras niño, el trompito servía para ambos.
En medio de la mesa sus hallullas con paté de jamón o ternera, sus suflés (suflitos) de papa y de queso, y bebidas varias, pero lo mejor era la leche con chocolate caliente, te la servían en esos vasitos con monitos (payasos creo que eran) ultra delgados que te quemabas toda la mano y no faltaba el que se mandaba la cagá y botaba el vaso, ahí llegaba alguien con un estropajo a limpiar y quedaba todo pegoteado el mantel de plástico también con monos xD. Te ponías el gorrito y no faltaba a quien se le salía el elástico y algún adulto te ayudaba y te lo colocaba.
La torta era un queque tipo torta que te hacía la tía, la mamá o la abuela con merengue, mostacillas y escribían "Feliz Cumpleaños" con manjar, cuando habían más lucas la mandaban a hacer a la vecina. Recuerdo una clásica, una cancha de fútbol y las velas eran los jugadores (super deformes jjajaja) y a la de las niñas le chantaban una Barbie en medio y le hacían como un vestido de crema... Ponían un cassette de Cachureos y cantábamos piola mientras comíamos de todo un poco.
Llegaba el momento de la piñata y asegurabas bien tu plato o como vivías cerca lo llevabas a la casa pa estar tranquilo, (la mamá casi siempre te cagaba con la torta). Por ahí te conseguías una bolsa y agarrabas la mayor cantidad de dulces posibles, no faltaba el pendejo que quedaba llorando porque le pegaban o no agarraba ni uno... Al final te daban una bolsa extra de dulces, que se sumaban a los del platito y los que agarrabas en la piñata, pero ni ahí con el azúcar jugando al tombo y a la escondía pelota la botabas toda. Te dormías agotado pero feliz, al otro día sacabas los dulces de la bolsa y las galletas se ponían blanditas, algunas se teñían con las challas igual q los panes con paté pero igual te los comías...
Lindos recuerdos!