La imagen que deja el fútbol y la sociedad Chilena es pésima, porque los líderes que tienen un micrófono entregan un mensaje errado, cobarde, de choreza mal entendida, un mensaje de qué si yo pierdo, saboteo, rompo todo, cuando el mensaje debería ser que cuando mi rival es mejor que yo, al final del partido voy y estrecho su mano, lo felicito, así se comportan los choros y los cracks, esos valores se deberían inculcar a los niños.