Diputada Constanza Hube (UDI): “Chile Vamos es una cuestión que ya no existe; fue una muerte natural”
En entrevista con EL DÍNAMO, la diputada gremialista da por terminada la coalición que se armó “pensando en el gobierno del presidente Piñera” y afirma que bajo el liderazgo de Kast existe una alianza “en los hechos” que debiera formalizarse.
La diputada Constanza Hube (UDI) atiende a EL DÍNAMO con el viaje todavía encima: aterrizó de madrugada del jueves tras tres días acompañando al presidente José Antonio Kast en su gira por Paraguay y Uruguay, la primera del mandatario por países latinoamericanos. Pero la conversación aterriza rápido en Chile con el rechazo de la acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau como telón de fondo. El fallido libelo dejó al descubierto los roces entre Republicanos, RN y la UDI. En ese sentido, Hube pide dejar atrás esas “dinámicas identitarias”. Pero no sólo eso. La diputada certifica que “Chile Vamos es una cuestión que ya no existe” y que hoy existe —en los hechos— una coalición que hoy sostiene al gobierno, aunque no tenga nombre ni hito fundacional.
—Usted integró la comitiva que acompañó al presidente José Antonio Kast en su gira por Paraguay y Uruguay, en el marco de la cumbre del Mercosur. ¿Qué balance hace del viaje?
—Fue una gira muy importante: la primera que el presidente de la República decidió hacer a países latinoamericanos. Se enfocó en dos elementos centrales, que de hecho se reflejaron en la firma de convenios de colaboración. Uno tiene que ver con seguridad —el hecho de que el crimen organizado no reconoce fronteras, prospera entre los países— y reforzar en ese sentido la colaboración en términos de inteligencia. Y por otro lado, el tema del crecimiento: las oportunidades que se pueden abrir en términos de cooperación tanto
—Llevándolo al plano local, ¿qué saca en limpio?
—Creo que es interesante el caso paraguayo, cómo han simplificado todo lo que significa el tema tributario: tienen un impuesto corporativo muy bajo y muy simple, lo que ha traído inversión, incluyendo inversión chilena. Y Uruguay también, con un sistema tributario bastante simple y atractivo para que distintos inversionistas latinoamericanos vayan para allá. Por eso es importante sacar adelante un proyecto de reconstrucción y reactivación económica: no nos podemos quedar abajo de ese barco con lo que están avanzando precisamente nuestros países vecinos. El Presidente marcó esos dos ejes. Fue una gira muy productiva, muy provechosa, y donde el liderazgo del presidente Kast es muy reconocido en ambos países.
—Uno de esos ejes es la seguridad. Se firmaron acuerdos para avanzar en una arquitectura de seguridad regional contra el crimen organizado. ¿En qué aspectos concretos vio avances, considerando el crimen transnacional y el impacto migratorio de la situación de Venezuela?
—Lo concreto fueron estos tres acuerdos bilaterales que se suscribieron en materia económica y de combate a los crímenes internacionales. Eso, evidentemente, es una acción muy concreta. Y, por otro lado, la cooperación que te permita controlar la migración ilegal e irregular, que también fue parte de la conversación. De hecho, parte de los acuerdos que se firmaron tiene que ver, por ejemplo, con el fortalecimiento de las respuestas contra la trata de personas. Un trabajo conjunto que, evidentemente, va a ayudar a tener mejor control de los crímenes.
—En la veta política y diplomática, había atención sobre cómo se relacionaría el presidente con mandatarios de otro signo, como Yamandú Orsi o Lula. ¿Cree que esta gira ayuda a derribar la imagen de un mandatario que tendería a encapsularse con liderazgos afines?
—Sí, sin duda. Estuvimos en distintas instancias con el presidente Kast junto a su comitiva, y creo que el balance es que sí; yo diría que esta gira ayuda a derribar ese mito que se podría haber instalado, pero era mito. Y por otro lado, yo creo que hay una visión de que el presidente Kast también puede tomar un rol importante hacia la región.
—Entre los invitados estaba el senador Manuel José Ossandón, que terminó retirando su permiso constitucional para quedarse a votar la acusación constitucional contra Nicolás Grau. ¿Cómo se vio desde allá?
—Las responsabilidades son individuales. Nosotros tomamos una decisión respecto a esto, que se votaba la acusación constitucional. Le han preguntado harto a él por esto y corresponde que yo evite emitir opiniones.
—Visto el resultado en el Senado, ¿fue un desacierto sumarse a una acusación que no se socializó antes y que hace rato se sabía que no tenía piso en la Cámara Alta?
—Hay que distinguir las cosas, y nosotros hemos sido súper claros en esto desde el principio. La falta de coordinación por parte de los partidos del oficialismo —el Partido Nacional Libertario no es parte del Gobierno, pero particularmente en el caso republicano—, esa falta de coordinación que normalmente hay para las acusaciones constitucionales, yo creo que es un desacierto, y así lo dijimos en su momento. La UDI no firmó la acusación constitucional: una cosa es colaborar con la firma, hacerse parte de lo que significa ese escrito, y otra cosa distinta tiene que ver con votar.
—¿Hay alguna responsabilidad de la UDI?
—Nosotros en la UDI tomamos una decisión después de revisar la acusación: que tenía mérito jurídico para declararla admisible, y eso es básicamente lo que hace la Cámara de Diputados, dar lugar a la acusación si tiene mérito. Es el Senado el que finalmente termina resolviendo si absuelve o declara culpable a la autoridad, que en este caso era el exministro de Hacienda. Yo creo que en esto uno tiene que ser súper responsable y distinguir los planos: una cosa es la votación de un proyecto de ley y otra distinta es acusar constitucionalmente a una exautoridad, porque la sanción es seria. Nosotros revisamos eso, yo personalmente lo vi en la bancada, y por eso la bancada de la UDI votó en bloque.
En nuestro caso, sí hicimos los puntos respecto a la falta de coordinación, que yo creo que es importante en una lógica en que actualmente somos Gobierno.
—En la Cámara, la bancada de la UDI votó a favor. ¿Por qué ese convencimiento no llegó al Senado?
—Lo que pasa es que son dos cosas distintas, porque el rol que cumple la Cámara de Diputados es diferente al que cumple el Senado. Lo que nosotros estábamos llamados a votar, y así lo dije, no era si declarábamos culpable o no a Nicolás Grau: era si tenía mérito o no para pasar al Senado, y eso fue lo que hicimos. De hecho, los capítulos no se ven en la Cámara de Diputados; tú no vas revisando capítulo por capítulo, votas la acusación constitucional como un todo.
Es en el Senado donde se vota por capítulo, y obviamente había algunos capítulos que eran más débiles que otros. Esa es la razón por la cual hubo abstenciones por parte de algunos senadores de la UDI, y entiendo que también de Republicanos, que sí firmaron y redactaron el libelo. La UDI al menos no tiene que ver con eso.
—La reflexión que uno podría recoger es que la acusación terminó siendo contraproducente: generó roces en el oficialismo y, al mismo tiempo, unió a la oposición en torno a la defensa del exministro Grau. ¿Qué reflexión final hace de este proceso?
— La división en las votaciones siempre va a generar ciertas tensiones y es normal que así sea. Pero yo distingo los proyectos de ley, donde sí veo un actuar cohesionado, una coalición —si lo quieres llamar así— que no está formalizada, pero donde para los momentos importantes, como la aprobación del proyecto de reconstrucción y reactivación económica, los votos están. Yo me concentraría en eso, más que en discusiones que no son provechosas y en las que no tiene ningún sentido seguir ahondando.
—Esas discusiones “no provechosas” se dieron en términos bastante duros: la “derecha valiente” versus la “derechita cobarde”, RN acusando “matonaje político” y la propia bancada UDI calificando de “impropio y prepotente” el emplazamiento republicano. ¿Qué efectos tiene ese entramado y en qué estado quedaron las confianzas en el oficialismo?
—Esas son las cosas que tenemos que dejar atrás. Acá el objetivo, el norte político, debiera ser que al Gobierno le vaya bien, de tal manera que el presidente Kast le entregue la banda presidencial a alguien de nuestro sector]. Y todos debiéramos estar trabajando pensando en eso.
Estas dinámicas identitarias no son el foco en el cual uno debiera trabajar. No se lo atribuyo todo al Partido Republicano, pero hay ciertos diputados que tienen esta dinámica identitaria que venía de una derecha de oposición, y todavía les falta darse cuenta de que son Gobierno.
—¿La UDI en qué posición está’
—La UDI está igual que desde el principio: nos pusimos la camiseta desde el primer día para que José Antonio Kast fuera presidente de Chile, y ya estamos trabajando para que al gobierno le vaya bien. Por eso creemos que el espíritu debería ser ese, buscar los puntos que nos unen y no los que nos dividen, especialmente siendo gobierno.
—¿No cree que esta dinámica en el oficialismo pone cuesta arriba esos objetivos que menciona?
—No creo que esto afecte el futuro. Hay un período de ajuste —llevamos pocos meses de Gobierno—, pero es importante que sea rápido, porque este tipo de cosas no ayuda al presidente. Y hay que mirar el pasado reciente: en la elección de gobernadores, alcaldes y parlamentarios, si hubiéramos ido en una lista única tendríamos al menos 10 parlamentarios más. Hay una lección aprendida: la derecha no puede tropezar dos veces con la piedra identitaria.
—Usted habló de una coalición, ¿existe como tal una alianza entre los partidos de Gobierno?
—Si tú me preguntas si debe formalizarse eventualmente una coalición, creo que uno tiene que trabajar para eso, pensando en que en el pasado perdimos representación donde no era necesario. Hoy no estaríamos buscando los votos al frente para abordar proyectos tan importantes como el de reconstrucción y reactivación económica.
—¿Pero es un objetivo en sí la coalición?
—Pensando en el futuro, la convicción que tengo, y que tiene mi partido, es que podamos retener la banda presidencial, porque cuatro años no son suficientes para levantar a Chile como se tiene que levantar después de lo que han sido los gobiernos de izquierda, desde Michelle Bachelet hasta el de Gabriel Boric.
—En esa discusión de la coalición, ¿qué pasa con Chile Vamos?
—Yo no hablo por Chile vamos, yo voy a hablar por la UDI. Chile vamos es una cuestión que ya no existe; fue una muerte natural. Hay algunos parlamentarios que no son de la UDI, que les interesa hablar de Chile Vamos. Ellos tienen que responder por su partido y no por una coalición que ya no existe.
—¿Por qué dice que no existe Chile Vamos?
—Porque Chile Vamos fue una coalición que se armó pensando en el gobierno del presidente Piñera. Ya no hay instancias de coordinación con Renovación Nacional y con Evópoli. Y la UDI tiene su propia identidad, bastante distinta a la de Renovación Nacional y muy distinta a la de Evópoli; cada uno negocia o conversa con distintos partidos sin preguntarle a nadie. Es una muerte bastante natural la de Chile Vamos.
—¿Cuál es la diferencia en la identidad?
—La UDI tiene claramente su identidad: es un partido sobrio en la forma y sobrio en el fondo, un partido granítico, más predecible, que se mueve en bloque. Distinto a Renovación Nacional, donde hay una dinámica de facciones y de liderazgos internos bien difícil, y a Evópoli, que es un partido que tiene dos parlamentarios y que, teniendo dos parlamentarios, votaron distinto en la acusación.
—Entonces si Chile Vamos no existe, ¿el Gobierno funciona sin coalición?
—Chile Vamos no existe, pero bajo el liderazgo de José Antonio Kast sí existe una coalición que no tiene nombre. No hay un hito fundacional, ni se ha firmado un papel, pero funciona en relación a la agenda legislativa, desde los libertarios hasta Evópoli, y a los Demócratas también podríamos incluirlo. Hay una coalición en los hechos, con un objetivo político, que es el de José Antonio Kast. Lo que no entiendo es por qué todavía algunos personeros de Renovación Nacional y Evópoli hablan de Chile Vamos. Muchas veces la UDI se ha tenido que comer, en la práctica, los costos de ser parte de Chile Vamos. Este período terminó hace rato, y si es necesario declararlo, bueno, se declarará, pero es una cuestión que está bastante constatada.
Diputada Constanza Hube (UDI): “Chile Vamos es una cuestión que ya no existe; fue una muerte natural”
En entrevista con EL DÍNAMO, la diputada gremialista da por terminada la coalición que se armó “pensando en el gobierno del presidente Piñera” y afirma que bajo el liderazgo de Kast existe una alianza “en los hechos” que debiera formalizarse.