El bicho que se me metio de cornudo

dracula2025

Usuario Nuevo nvl. 1
9 Jul 2025
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Santiago Chile

El bicho que quedó metido​

Este relato es una historia 100% verídica. De ahí que haya creado este perfil: para compartir mis vivencias y el erotismo de una historia que ocurrió a mediados de 2026.

Estoy casado hace cuatro años. Con mi esposa tenemos una relación intensa y, durante estos años, hemos vivido una vida sexual bastante plena.

Ella ha experimentado con mujeres y también hemos tenido tríos conmigo, incluso con más de una mujer. Se podría decir que es hetero curiosa.

Ella es menor que yo: tiene 30 y yo 37.

Si bien hemos tenido experiencias con otras mujeres, siempre me ha dicho que no le llama la atención hacer un trío con otro hombre. Sin embargo, han existido algunas situaciones que me han hecho pensar lo contrario.

La última ocurrió en nuestra propia casa.

Nos reunimos con un par de amigos. Entre ellos estaba un amigo mío que, conociendo sus gustos, sé que es bastante abierto en estos temas. Siempre hemos hablado de eso.

Carreteamos piola. Ella se tomó un par de tragos y empezó a soltarse. Es coqueta por naturaleza; ha sido así desde que la conozco.

Ya se había ido gran parte de los invitados y quedamos solamente los tres: yo, ella y mi amigo. Para efectos de este relato, simplemente le diré él.

Antes de que se fueran todos, casi al final de la noche, habíamos comenzado a conversar sobre temas más eróticos. Cuando finalmente quedamos los tres, la conversación continuó.

Pero empecé a notar algo.

Ella comenzó a coquetearle.

Miradas a escondidas, jugar con el pelo, cambios de postura mientras estaba sentada. También noté que comenzaba a tomar cierta distancia de mí.

Los tres estábamos con varios tragos encima.

Y ahí se me ocurrió algo.

Pensé que podía darle algunos espacios para estar a solas con él. Ir al baño, por ejemplo. Alejarme unos minutos y ver qué ocurría.

En mi casa tengo cámaras por seguridad. Había una que apuntaba hacia la terraza, pero podía girarla para que enfocara el living, que era justamente donde estábamos.

En un momento en que ella fue al baño y él fue por unos tragos, aproveché de girarla.

El morbo comenzó a apoderarse de mí.

No estaba pensando en hacer un trío. Ni siquiera estaba pensando en participar.

Quería saber hasta dónde podía llegar ella a mis espaldas.

Seguimos conversando un rato.

Después fui al baño, cargué la cámara en mi teléfono y apareció la imagen.

Ella se levantó de su silla y caminó directamente hacia él.

Las cámaras no tienen audio, pero podía ver perfectamente lo que estaba haciendo.

Le quitó el vaso y le preparó un trago más cargado. Cuando se lo devolvió, se lo pasó manteniendo el vaso muy cerca de su pecho, esperando que él se acercara.

Él no era ningún leso.

Se acercó.

Durante unos cinco segundos estuvo a menos de diez centímetros de ella.

Ella le dijo algo al oído.

Él se arremangó y le mostró el brazo, que tenía bastante tonificado. Ella lo recorrió con la mano hasta llegar a su mano y luego llevó esa mano hacia su cadera.

Él, sutilmente, bajó la mano y la acarició por encima.

Yo estaba mirando todo desde el teléfono.

Medio excitado.

Pero también celoso.

Salí del baño y, cuando llegué al living, ya estaban distanciados. Ella se estaba preparando otro trago, como si nada hubiera pasado.

Yo me hice el desentendido.

Pero ahora tenía una certeza.

Ella estaba coqueteando con él.

Y quería saber hasta dónde podía llegar.

Yo estaba experimentando una excitación que no había sentido en mucho tiempo. Era diferente. Tenía el corazón acelerado y una mezcla extraña entre calentura, curiosidad y celos.

Seguimos conversando.

Para continuar el tema, le pregunté a él cómo iba con el gimnasio.

Me dijo que iba de vez en cuando y que prefería hacer natación.

Ella también hace natación, junto conmigo, y comentó que era buena para tonificar el trasero.

Cabe señalar que ella tiene un físico envidiable. Mide 1,55, es rubia, tiene tatuajes y un cuerpo de ensueño. Tiene una mirada muy coqueta y unos ojos color miel.

Yo estoy bien, aunque un poco descuidado últimamente, con mi clásica guatita parrillera.

Él, en cambio, es rubio, de ojos claros y tiene un cuerpo de deportista.

La conversación siguió avanzando hasta que ella me dijo:

—Mi amor, yo, por mí, tengo el trasero duro.

Y entonces le dijo a él que me lo tocara.

Él lo hizo y me dio una nalgada.

Ella entonces dijo:

—Yo también lo tengo durito. Mira.

Se lo mostró.

Él me miró.

Yo le dije:

—Dale, tranquilo.

Él se lo tocó por encima y ella inmediatamente le reclamó:

—¿Y la nalgada?

Él, sin darle demasiadas vueltas, le dio una nalgada.

La reacción de ella me sorprendió.

Le salió un pequeño quejido y su expresión cambió por completo.

Entonces ella le dijo:

—A ver, y tú...

Y se lo tocó, acercándose cada vez más.

Yo estaba completamente descolocado.

Celoso.

Excitado.

Todo al mismo tiempo.

Hasta que decidí cortar el momento.

—Ya, suficiente. Voy al baño.

Miré a mi amigo.

—Me haces una piscola.

—Claro —me respondió.

Se alejó hacia la barra, donde estaban los tragos.

Yo fui al baño.

Y apenas entré, lo primero que hice fue encender nuevamente las cámaras.

La imagen apareció.

Ella estaba sentada en el sillón, tocándose el pelo y hablando con él.

Él dejó de preparar el trago.

Se acercó.

Se sentó a su lado.

Ella levantó la mirada hacia el pasillo, justamente hacia donde estaba el baño.

Y entonces se acercó a él.

La distancia desapareció.

Comenzaron a besarse.

Yo no podía creer lo que estaba viendo.

La situación se volvió completamente pasional. Ella se entregaba al momento y él respondía de la misma manera.

Yo estaba frente a la pantalla, inmóvil.

Tenía una excitación enorme, pero al mismo tiempo sentía que el corazón se me iba a salir del pecho.

Entonces ocurrió algo todavía más inesperado.

Él se levantó y la situación continuó sobre el sillón.

Ella parecía completamente entregada al momento. Se frotaban como desesperados, al mismo, tiempo que se besaban y el le apretaba el trasero con fuerza. Ella lo tocaba por completo, sus brazos y su cabello. El besandola, bajo hasta sus pecho, le subio el top y corrio su sosten. Comenzo a lamerla con locura. Ella bajo sus manos a lo que creo era su pantalon (no se veia bien), el se paro, la puso en 4, ella no miro hacia atras moviendoe su cabeza mientras lo espujaba para que saliera, pero al mismo tiempo se veia como estaba disfrutando, movia su cabeza con placer. Corrio rapidamente su calzon colaless y el bajo su pantalon. Saco su pene, lo vio y....

Y justo cuando parecía que todo iba a pasar a otro nivel...

Ella reaccionó.

Se levantó rápidamente y salió hacia la pieza mientras se acomodaba la ropa.

Él avanzó un par de metros detrás de ella, pero se detuvo.

Se pasó las manos por la cabeza, respiró y se arregló la ropa.

Yo seguía en el baño.

Esperé dos minutos.

Dos minutos eternos.

Salí.

—¿Qué pasó?

Él me respondió que ella había ido al otro baño.

Lo miré.

Estaba nervioso.

Trataba de evitar mi mirada mientras continuaba preparando el trago.

Incluso comenzó a explicarme que se había equivocado de trago y que ahora estaba preparando el que yo le había pedido.

Todo había ocurrido en menos de cuatro minutos.

Lo sé porque cronometré los dos minutos que estuve en el baño.

Le dije que iba a verla.

Mientras caminaba hacia la pieza, escuché la ducha.

Ella me dijo que quería despabilarse un poco porque los tragos se le habían subido demasiado.

Y acá me encantaría decirles que todo siguió.

Pero no.

Ella salió de la ducha y me dijo que se sentía muy mal, que estaba mareada y que prefería acostarse.

Me dijo que me quedara con mi amigo si quería.

Fui a conversar con él.

Le dije que ella se había ido a acostar porque se sentía mal.

Él me respondió que mejor se iba.

Yo le dije que sí, que probablemente era lo mejor.

Y ahí terminó la noche.

Regresé al dormitorio.

Ella estaba acostada, completamente tapada.

Le ofrecí algo.

Me dijo que quería dormir para recuperarse porque al día siguiente teníamos que salir temprano.

Eran aproximadamente la una de la mañana de un jueves.

Pero había un detalle más.

Ella tenía su WhatsApp registrado en mi computador. Lo había dejado así desde hacía algunos meses. Ella no sabía que todavía estaba abierto.

Nunca había visto nada sospechoso.

Al día siguiente la desperté para ir a una reunión familiar.

Me dijo que se sentía mal y que prefería quedarse durmiendo.

Yo la notaba extraña.

Había algo de arrepentimiento en ella.

Pero no le pregunté nada.

Porque, en el fondo, había una parte de mí que había disfrutado lo que había visto.

Y otra parte que tenía miedo de escuchar la verdad.

Sabía que lo primero que probablemente haría sería contactar a él.

La situación había quedado abierta.

Me fui.

Y cuando llegué al estacionamiento encendí el computador.

Efectivamente, le había escrito.

Copio textual:

Ella: Hola, ¿cómo estás? Soy la ..... (saqué tu número de un grupo de amigos).

Después de varios minutos:

Él: ¡Hola! Bien, ¿y tú? ¡Aquí con una caña del terror!

Ella: Sí, yo también. Tomé mucho y se me pasó la mano.

Él: Sí, a mí también. Mucha distorsión.

Ella: No me acuerdo de mucho...

Él: Yo igual estaba medio ebrio, pero sí me acuerdo.

Ella: Lo mejor es a veces no acordarse de las cosas, ¿no crees?

No me siento bien. Aunque lo pasé increíble y créeme que es primera vez que me pasa esto, pero hay que ser leales. ..... es buen esposo y buen amigo.

Él: ¿Por qué me dices esto? ¿Pasó algo?

Ella: Exacto, no pasó nada.

Yo evitaré que nos reunamos en juntas. Para la próxima no estaré. No puedo negarte que te juntes con ...., pero por respeto prefiero no estar.

Y mejor olvidar. Te pido discreción y hacer como que esto no pasó.

Él: No sería bueno repetir, si no pasó nada? =)

Ella: Por ningún motivo, y mejor no hablarlo.

Dame tu palabra, por favor. ..... se muere si sabe lo que pasó.

Jurámelo, por favor, por ..... (tiene una hija separada).

Él: Tranquila, te lo juro. Nunca más y trataré de evitarlo. No me saldré del grupo porque sería sospechoso.

Ella: Tranquilo, te bloquearé y borraré esta conversación.

Gracias.

Igual lo pasé bien =)

Adiós.

Y lo bloqueó.

Después borró el historial.

Pero yo ya había sacado pantallazos prácticamente de todo.

Tengo la conversación.

Y tengo el video.

Ambos son míos.

Después también hubo conversaciones con su mejor amiga.

Ella le decía prácticamente lo mismo: que dejara aquello hasta ahí.

Pero había un consejo que me llamó especialmente la atención.

Mi esposa repetía mucho que había sido la experiencia más excitante de su vida.

Su amiga le decía que, si algún día volvía a ocurrir algo parecido, no era necesariamente el hecho de hacerlo lo que sería complicado, sino que el problema había sido que había ocurrido con un amigo mío.

Y ahí quedó el bicho metido.

Desde entonces han pasado meses.

Yo le he tirado comentarios de manera lúcida, incluso insinuando la posibilidad de hacer un trío.

Pero ella no pesca.

Se limita a decirme que estoy loco y se ríe.

Sin embargo, conociéndola, siento que algo quedó ahí.

Algo que no desapareció.

Creo que por respeto a mí no volvería a hacerlo con un amigo.

Pero entonces me pregunto:

¿Qué pasaría si las condiciones fueran diferentes?

¿Qué pasaría si fuera otra persona?

Un pseudo desconocido.

Una junta de tres.

Una situación donde yo estuviera presente, pero donde existiera la posibilidad de dejar que las cosas avanzaran.

He fantaseado con eso durante meses.

Y no se me quita.

Me excita muchísimo.

Pero al mismo tiempo siento cómo se me acelera el corazón.

Me produce angustia.

Una angustia extraña.

Casi agradable.

Y ahí está mi dilema.

Por un lado, pienso que ella me ha permitido estar con otras mujeres, incluso sabiendo que a ella también le gusta ese tipo de situaciones.

Por otro, ahora sé que existe en ella una parte que quizá yo no conocía.

Y no sé qué pasaría si alguna vez las condiciones fueran distintas.

No sé si me gustaría.

No sé si me arrepentiría.

No sé si después podría mirar la situación de la misma manera.

Pero tampoco puedo dejar de pensar en ello.

Así que esa es mi pregunta para ustedes:

¿Qué hago?

¿Llevo esto hasta el final con otra persona?

¿Creo las condiciones para que vuelva a ocurrir, pero esta vez de manera consciente y estando los tres de acuerdo?

¿O es mejor dejarlo como una experiencia que ocurrió una sola vez?

Porque una cosa tengo clara:

el bicho quedó metido.

Y después de meses, todavía no se va.

Los leo.

Saludos a todos.
 
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Si quieres podemos averiguarlo hablemos por interno y vemos hasta donde podría llegar tu mujer .. feliz me la culeo en frente tuyo