El caso Puebla (solo interesados)

  • Iniciador del tema Iniciador del tema silroid
  • Fecha de inicio Fecha de inicio

silroid

Usuario Casual nvl. 2
15 Sep 2009
1.734
10
37
viña del mar Habilidad: ser SanSano
"El caso Puebla"​

ovni_c.jpg

El Caso Puebla ha sido el mas importante de los ocurridos en México y en el mundo por varia razones: que fue visto por miles de testigos, filmado en películas profesionales de 35 mm por camarógrafos profesionales, seguido por los medios de difusión, analizado por destacados ufologos, seguido por algunos de ellos hasta su culminación incluyendo el análisis de la muestra metálica hallada en la sierra poblana.

La historia comienza asi "El 29 de julio de 1977 a las 06:00 horas, un visitante cósmico pasó por nuestros cielos. Venía del espacio exterior, envuelto en llamas como un buen heraldo del espacio y después de ser detectado por el radar de Zihuatanejo, pasó sobre la ciudad de México en dirección al estado de Puebla, ante la mirada sorprendida de miles de testigos."

Un cálculo muy conservador -de acuerdo únicamente a reportes telefónicos- establecía más de 500 testigos presenciales. Un número que posiblemente habría que multiplicar por 100 o más.

Como la cola de un cometa, surgieron otros reportes de objetos avistados en distintas partes de país, de comunicaciones de pilotos con "extraterrestres" y todo el "ruido de fondo" que suele acompañar a estos casos. Pero faltaba la parte más sensacional de todo el asunto, El ovni no sólo habla sobrevolado la ciudad, sino que ¡había caído en un sitio cercano a la capital.


Pero.. ¿Donde esta el ovni? info un poco larga para parasitos :P

Empezó como un simple rumor en la sierra norte de Puebla, un rumor que confirmaba el avistamiento en la capital y que agregaba la versión de la caída de "algo" en la sierra. Igualmente se hablaba de la presencia de elementos del Ejército Mexicano, vuelo de helicópteros sobre el lugar. Hasta ahí, al principio...

Luego, los medios masivos se hicieron cargo y agregaron lo que les vino en gana, en ocasiones lo más descabellado.

Aquí fue donde se inició la investigación de campo por parte de los reporteros y ufólogos de la ya desaparecida revista Contactos extraterrestres: Fernando J. Téllez, Fausto Rosales, Pablo Latapí Ortega y un servidor. Desde el principio se viajó a la sierra, primero hasta donde era posible llegar en automóvil y luego a pie -gracias a la experiencia previa en montañismo- sólo Pablo Latapí O. y quien esto escribe.
La aventura se inició en el mes de agosto de 1977.

De ella básicamente recordamos los incidentes chuscos y a veces peligrosos, de las etapas "profundas" esto es, de las expediciones de Pablo y mías a las regiones casi inaccesibles de la sierra de Puebla en las cuales se examinaron a lo largo de seis meses y 13 expediciones lugares de dos zonas que llamamos A y B así como varios sitios alternos a los cuales nos condujeron los rumores.

La zona A comprendía sitios visitados originalmente por curiosos, reporteros y buscadores de ovnis como Tateno, Libres, Texocuizpan, La Caldera, San Andrés Tepexoxuca, Huixcolotla, Xonacatlán y Zaragoza. La zona B comprendía sólo dos lugares: Filomeno Mata, Veracruz y Jopala, Puebla, el sitio donde se halló la evidencia física del ovni. Las zonas alternas abarcaron sitios de la sierra como Ahuacatlán, Camotepec, Zacatlán, Chignahuapan así como diversos lugares en el estado de Tlaxcala, incluyendo la montaña Matiacueye (Malinche) y varios puntos intermedios. La zona A era la que en principio parecía más prometedora, la B fue la que finalmente aportó resultados y la que no había sido visitada por aquellos que obviamente investigaron al inicio de todo y que dio origen a los rumores más descabellados. Las zonas alternas fueron cubiertas unicamente por "no dejar algo sin ver" y abarcaron la parte intermedia de la investigación, a la vez que se juntaban todos los retazos de información en la ciudad de México.

De todas las expediciones a la zona A, la primera "de fondo" fue la más rica en información (falsa) y en emociones... también fue de las más largas pues duró una semana, previa a ella se habían llevado a cabo dos salidas de "tanteo" en automóvil.

Latapí y yo penetramos a la sierra por Tateno y no salimos de ella hasta una semana después y cada, quien solo y por distinto lugar para cubrir más terreno. En el curso de aquella expedición fuimos rodeados por los habitantes de Zarágoza, machete en mano, quienes deseaban saber -exigían sería más correcto- quiénes éramos, qué queríamos y si éramos católicos, la última interrogante fue la primera pregunta hecha con acento y mirada de habitantes de Canoa. Hasta la fecha creo que nos salvó el hecho de haber preguntado antes tes el nombre del cura de la aldea más próxima, haber oído ostensiblemente la misa dominical y el traer lo bastante visibles sendos escapularios guadalupanos como escudo contra el conocido fanatismo serrano. De cualquier manera tuvimos que soportar los altavoces del pueblo que advertían de nuestra llegada -como si no lo supieran- a los habitantes y, los cuales, sólo pudimos acallar después de ir a la cantina e invitar dos rondas -y aguantar otras más- de Refíno, el aguardiente de la sierra que parece ser explosivo plástico líquido y que hace ver extraterrestres a la tercera o cuarta copa: se bebe solo, como si fuera tequila y es el equivalente mexica del fuego liquido griego...

Seguramente un exceso de Refino originó las declaraciones de los serranos respecto a que los extraterrestres (provenientes del ovni caído) habían jugado con ellos un partido de fútbol; que se habían comido a varias vacas y al compadre de alguien; que habían secuestrado a una *****póloga gringa que después no quiso abandonar la "nave" convencida de la ventajas del sexo extraterrestre; que los helicópteros de la Nacional de Aceros, S.A. (NASA) eran vistos todos los días -nosotros no vimos ninguno- y que sus pilotos chinos (sic) eran competentes bebedores de Refino del cual se habían llevado grandes cantidades para vender en Japón (sic) y a los que también les gustaba el fútbol.

Relatos obviamente muy divertidos y también obviamente ficticios aunque el periódico La Prensa diera por buenos algunos de ellos... pero los machetes en Zaragoza nos hicieron recordar que estábamos en la sierra, lejos de cualquier ciudad o autoridad y que, fácilmente podíamos "desaparecer" no precisamente secuestrados por un ovni, Esas cosas ocurren. Remember Canoa...

Pero como todos podemos deducir, de haber existido tal objeto, sus restos deberian estar en alguna parte (lease partes de metal, objetos grabados, etc)
la investigación parecía haber llegado a un punto ciego, agotadas todas las posibilidades en la sierra pero la llegada de una carta habría de cambiar todo.

Llegó del estado de Veracruz, del poblado de Filomeno Mata y estaba firmada por tres personas, los profesores Wenceslao González Castelán, José Cortés Cortés y el señor Mateo Lechuga todos originarios del poblado, la evidencia fisica constaba de un metal semi duro que no coincidía con los aceros conocidos en occidente la aleación más parecida era de origen español y conocida como Acero 401-75 al cromo silicio, luego fue catalogado como "un acero muy raro, para un uso no menos raro"


Acá una cronica de la revista acerca del metal: de nuevo no para pajeros :p

EL ACERO QUE LLEGO DEL CIELO

Pero nosotros si sabíamos de donde provenía o por lo menos suponíamos: del espacio, era algo que había llegado "de arriba" Los metalurgistas nos daban datos interesantes para sustentar esta tesis. la pieza había estado sometida a temperaturas de por lo menos míl grados centígrados. También teníamos las declaraciones del testigo, Miguel Cruz, en cuya casa había caído el pedazo de metal, ahí en Jopala.

La mañana del 29 de julio de 1977 Miguel Cruz había escuchado un ruido muy fuerte proveniente del cielo y en el asoleadero de café de su casa, a muy corta distancia de donde él se encontraba, había caído aquel fragmento de metal al rojo vivo. Cuando la pieza estuvo lo bastante fria, Cruz la envolvió en unos sacos y la llevó a la iglesia de Jopala. El sacerdote no quiso guardarla y la entregó a su vez al presidente municipal don Antonio Hernández García, quien la guardó. Ahí permaneció, quietecita y oculta mientras nosotros hacíamos bilis en otras partes de la sierra. Los otros investigadores -hay que aclarar que nosotros fuimos los únicos que entraron realmente a la sierra-, ni siquiera tuvieron noticias de Jopala, hasta que leyeron los reportajes en Contactos Extraterrestres.

La siguiente expedición a Jopala tuvo como fin conseguir un pedazo más grande de la muestra de metal a fin de realizar otros análisis. El asunto tuvo sus peligros, aparte del vuelo riesgoso sobre la sierra.

Los maestros que enviaron la carta, nos ayudaron gentilmente a Pablo y a mí para entrevistar al testigo principal, hablar con el sacerdote de Jopala y en otras cosas. Pero los contactos logrados por Pablo en su primera visita no estaban en el pueblo, y el delicado asunto de obtener la muestra tuvo que ser tratado con desconocidos y con desconfianza mutua. Por principio de cuentas nos encerraron en la presidencia municipal y nos sometieron a un estrecho interrogatorio sobre nuestros propósitos. No tenían machetes pero si escopetas cargadas y la poco tranquilizadora costumbre de acariciar los gatillos mientras hablaban.

Por labia o sinceridad, los convencimos de nuestras intenciones científicas, periodísticas y para nada de depredación y consintieron en darnos una muestra mayor "si podíamos cortarla".

Usamos un cincel y martillo llevados exprofeso sin muchas ceremonias partimos la lámina por la mitad, no se había especificado el tamaño de la muestra, y abandonamos el pueblo a la mayor brevedad.

El resto del metal seguramente sigue en Jopala hasta hoy, abandonado en el fondo de algún arcón, a menos que alguien con iniciativa haya pensado que tenía algún valor más allá de la investigación, y se lo haya llevado.

Pero aquella tarde, a principios de marzo de 1978, Pablo y yo teníamos nuestra muestra, la mitad del acero que cayó del cielo, y sin saberlo aún, estábamos poniendo punto final a la investigación de campo con la treceava expedición, ya no volveríamos a la sierra, por lo menos, no en busca de un ovní.

Teníamos la muestra, conocíamos su composición, sabíamos que posiblemente venia de "arriba", que era un ovni ¿y?

Un ovni no es una "nave extraterrestre", es simplemente un objeto volador no identificado. Algo que hay que identificar u olvidar.

Durante trece años guardé -y todavía guardo- la pieza de Jopala. En todos esos años tuve en mi poder un "cacho de ovni". Tuve que esperar todo ese tiempo para tener la solución.

La revista que patrocinó la investigación desapareció, mis compañeros de entonces tomaron diversos caminos, la gente olvidó, algunos pocos llamaron a Puebla "el caso perfecto", como muchas veces se llamó a otros casos. Algunos que jamás estuvieron en la sierra, como Freixedo, trataron de apropiarse la "gloria" del caso. Nadie pudo aportar nada nuevo, porque ninguno de ellos había investigado realmente... curioso, todos los ufólogos mexicanos clamaban -antes de Puebla- por la oportunidad de investigar un caso aquí, Cuando la ocasión se presentó, ninguno buscó en la sierra más allá de donde los automóviles podían llegar. Una cosa es decir que se quiere hacer investigación y otra hacerla. Los ufólogos de café se quedaron ahí, los periodistas encontraron la pieza, los escépticos resolvieron el caso.

Pero.. ¿Era este objeto reamente un OVNI?

Tercer Milenio la Ultima Frontera (1992)

"En 1978 y 1979, nuestras preguntas en las embajadas de E.U. y la U.R.S.S. sobre la posibilidad -una fuerte sospecha nuestra- de que el fragmento de metal fuera parte de chatarra espacial, no habían tenido resultado alguno. En los años que siguieron, en E.U. por lo menos, se logró abolir la prohibición de acceso a datos hasta entonces considerados secretos.

En 1990 bastó una carta del Comando de Defensa Espacial de E.U., proporcionando los datos sobre el avistamiento y demás secuelas del Caso Puebla, para que en octubre Héctor Escobar, mi colega de SOMIE (Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica) recibiera como contestación la respuesta a una interrogante de 13 años."

carta.jpg

"El único objeto que había entrado en la atmósfera siguiendo la trayectoria indicada, a la hora precisa, aquel 29 de julio de 1977, fue la tercera etapa del cohete soviético que puso en órbita el satélite Cosmos 929 el 17 de julio de 1977 partiendo del cosmódromo de Baikonur, El fragmento de Puebla ¡es un pedazo de ferretería espacial soviética!"

La distancia de no identificado a identificado es muy corta. Pero para consuelo de los creyentes: si era un fragmento cósmico, de la serie Cosmos; sí llegó del espacio sí formaba parte de una nave espacial.

Que fuera una nave espacial terrícola es un simple detalle :(.

¿O no? Eso no disminuye el encanto del caso, por lo menos para los investigadores de verdad, tampoco demerita la investigación, simplemente elimina lo "extraterrestre", como creencia indispensable en la ufología. Por otra parte, un caso así es altamente recompensante: uno investiga en busca de respuestas, cuando las encuentra puede decir con toda sinceridad que ha triunfado, pero especialmente que a ha aprendido."

¿Les gusto? me costo ver que poner y que no porque es verdad que da paja leer un post muy extenso; pero esta historia deben conocerla si o si, y por favor User's que no se den a paja de leer NO COMENTEN :@