Todas las cosas influyen en tu comportamiento, el dinero también.
Si has sido honesto y bueno en tu trabajo probablemente tendrás mejores oportunidades, ya sea que seas un profesional, un técnico, o un obrero.
Si aumentan tus recursos tendrás una mejor casa, un mejor auto, y mucho más amigos y contactos, lo que te daría mayores posibilidades de perfeccionarte y crecer.
Se presentan nuevos desafíos, nuevas situaciones, nuevas personas, por lo que es natural que cambies. El punto es que cambies para bien y no para mal.
El dinero te da un poder, y lo importante es que ese poder se use para mejorar el nivel de vida en su justa medida y sin perder el rumbo que te hizo mejorar.
El lucro es el mejor incentivo para iniciar cualquier actividad honesta. Sin importar si eres empleado o empresario, da lo mismo, porque ambas son actividades económicas que para ser exitosas requieren disciplina, ambición, y creatividad.
En cuanto a los principios de ética y legalidad, si has hecho las cosas bien, no hay por qué creer que necesariamete cambiará el sentido moral con el que se partió.
Puede ser y no ser.
Ahora, como vivimos en una sociedad donde el lucro es lo que prima, y donde la colaboración es lo que se requiere, la competitividad se hace absolutamente necesaria.
Lucro para ganar dinero, colaboración para ganar más dinero, y competitividad para ganar más dinero aún.
Esos son los principios intransables, a los que nadie puede renunciar si lo que se quiere es cambiar la situación propia, y de la sociedad en la que se desenvuelve.