Esta historia transcurre en un época en la que siendo universitaria, vivía enganchada como una buena estudiante, tenía muy buenas notas, me la pasaba estudiando y como ya he mencionado antes, es un tiempo en el que una joven cree que puede comerse al mundo entero. Ya había pasado un buen tiempo desde que conocí a un chico y pololeamos con intensidad. Nos amábamos tanto, yo lo quería en realidad a ese niñito hasta que decidió cambiarme por otra chica de la universidad. Yo me sentí tan dolida en aquel semestre, donde me encerré a estudiar simplemente, pasaba metida entre las clases y mi depa para estudiar por mí sola.
Llegó una noche en la que estaba revisando mi celular y me dio por instalar Tinder. Me creé un perfil todo normal y me dio mucha risa que por ser mujer, me ofrecían un plan premium de la app, así que aproveché no más... de esa forma podía ver quiénes me daban like y tenía likes ilimitados haha. En fin, haciéndole mala publicidad a Tinder...
A la media hora ya tenía más de 100 likes y mi mente colapsó, o sea... me sentí hiper deseada igual, pero había tantos chicos medio feitos que no me agradaban para nada. Pillé muchos perfiles de chiquillos ultra guapos, pero se cancelaban solos porque fumaban, bebían y se la pasaban en carretes, algo que a mí me enferma absolutamente. El tema fue que apareció un hombre al que llamaremos Martin, este hombre era ya adulto, me tincó bastante por su perfil, se veía ordenado, de trabajo y todo eso. Empezamos a charlar esa misma noche, me comentó que tenía 43 años y que estaba separado de su esposa porque lo tenía muy controlado y todas esas cosas.
Seguimos conversando y me comentó que tenía 2 hijos, uno que estaba en el colegio y otro en la universidad donde yo estudiaba, mi mente se pasó montón de películas: ¿será el padre de mi ex? ahhaa habría sido muy loco todo eso. Pero por suerte no, no tenía ninguna familiaridad con esa rata. Me invitó a salir a los dos días de conversar y me llevó a un café, me encantó tanto la manera en cómo se expresaba, era tan amable, tan tierno, tan caballero conmigo. Me trataba como una princesa realmente.
Como a la semana de estar saliendo, me sentía plenamente feliz con él, me sentía llena, muy tranquila y sobretodo, amada por alguien. Esa tarde en la que salimos otra vez a pasear, lo invité a que pasáramos a mi depa para tomar un tecito y seguir charlando sobre nosotros. En eso que ponía a hervir el agua, me abrazó por la espalda y empezó a darme besitos en el hombro. Me mata completamente cuando el hombre hace eso jiji, me puse un poco nerviosa, empecé a recibir una inmensidad de piropos por parte de Martín, hasta que me giró hasta tenerme de frente y lentamente acercó su boca a la mía. Me gustó mucho que sus labios eran suaves y gruesos, su aroma era como de madera y sus manos eran tan grandes también, podía acariciarme la espalda mientras nos besábamos. Me sentía como toda una enamorada otra vez, porque Martín me estaba devolviendo ese gustito de sentirme mujer.
Lentamente nos fuimos moviendo, bueno, él me iba moviendo por el departamento hasta que choqué con la muralla, sentía que los besos se estaban volviendo un poco más apasionados y yo solo reaccionaba a corresponderlos. De pronto nuestras lenguas empezaron a tener una batalla tan exquisita, tan salvaje, que acabamos por llegar al sillón. Yo estando debajo de él solo reaccionaba a abrir las piernas mientras que en cosa de segundos estábamos haciendo un quemarropa. Estaba sintiéndose tan rico el beso, yo gemía entre besos del puro calor que me provocaba la situación, hasta que siento que algo estaba vibrando muy fuerte junto a mi pierna, su celular.
Lo estaba llamando su hijo, si lo podía ir a buscar a la u porque tenía taller.... tuvimos que despedirnos y yo me quedé ahí, con las ganas y con el agua ya hervida hahaa re absurdo todo, justo cuando lo dejé en la puerta, sonó el pitito de que el agua ya estaba lista. En fin...
Más tarde, siendo ya de noche: "Calentaste el agua y no te la tomaste" le dije indirectamente... él me respondió que sentía muy avergonzado por lo que había pasado, que no quería faltarme el respeto ni cosas así...
Al principio no me la creí mucho, pensaba que era puro chamullo nada más por parte de él, pero no le insistí en juntarnos otra vez. Dejé pasar el tiempo nada más hasta que llegado el viernes me escribió para invitarme a pasar un fin de semana en la playa.
Me pasó a buscar en su auto y nos fuimos lejos a un hotel costero super lujoso, me llamó mucho la atención el lugar que era realmente como de millonarios hahaa en fin, llegamos a la pieza que tenía un solo dormitorio, una cama king tan grande, de sabanas blancas en las que Martín dejó nuestros bolsos. Me asomé por el balcón para disfrutar de la vista (nos había tocado un día soleadísimo, muy exquisito). En eso, se repitió la escena de aquella tarde en mi depa. Martín me abrazó por la espalda y nuevamente besó mi cuello, pero ahora diciendo: "Ahora si puedo arreglar tu mal rato". En esa ocasión fue un poco más osado, pues se había puesto a jugar con sus manos en mi pechos, yo reaccioné a besar su boca en un nuevo juego de lenguas, donde ambos parecíamos pelear para decidir cuál lengua tenía mayor ferocidad. Cuando una de sus manos llegó a mi pantalón, la ubicó mi entrepierna para masajear con delicadeza. Podía sentir sus dedos, me excitaba demasiado aquello y no me aguantaba las ganas de estar más tiempo con ropa.
Parecía que él lo había notado, así que me llevó al interior, quitándome una prenda tras otra en cada beso que nos dábamos. Me recostó en la cama mientras me quitaba el pantalón junto con los calzones. Me dejó desnuda toda la parte de abajo, él se arrodilló junto a la cama y me empezó a lamer tan sensualmente, tan exquisito y mojado. Era capaz de sentir su lengua en mi interior, mi vagina se estaba abriendo exclusivamente para él, para Martín, el hombre del Tinder. Estuvo tanto rato lamiéndome, provocándome, que yo lo único que quería era llegar a sentirlo dentro de mí. En un momento empecé a gemir más de lo normal, me estaba excitando tanto, que llegué a temblar, los dedos de mis pies sentían un cosquilleo tan rico, había llegado a tener un orgasmo sin una sola penetración por su parte, su lengua era poderosa. Pero tras haberme oído gemir así, parece que comprendió que ya era el momento. Sacó una tira larga de varios condones (se tenía mucha fe el hombre), tomó uno y se lo puso en el pene mientras yo seguía acostada, viendo todo.
Su pene era realmente grueso, no era taaaan largo como muchos hombres buscan presumir, sin embargo, tenía un grosor deseable haha. Se ubicó encima de mí, comenzó a besarme un ratito y ambos vimos cómo su pene iba entrando por mi vagina. Lentamente fui sintiendo un calor extremo, mis mejillas enrojecidas por la situación, y en mis piernas sentía la vellosidad de las suyas. Poco a poco fue entrando hasta que ya fue regresándose para meterlo de nuevo. Me lo empezó a hacer tan rico, nos besábamos y yo solo trataba de gemir para liberar el aire tan rápidamente. Necesitaba renovar el oxígeno de mis pulmones, que por causa de la excitación no podían permanecer tanto tiempo dentro de mí.
Martín parecía disfrutarlo tanto también, pero no así hasta que yo me puse encima de él. Estuve cabalgándole durante un buen rato, yo miraba su rostro todo encantado con mi cuerpo de chica universitaria, imagino que es como la fantasía de cualquier hombre, tirarse a una chica de esa edad. Movía mi cadera de una forma tan sensual, como si estuviera bailando lentito sobre su pene.
Después quiso volver a tomar el control, pues me puso en 4 sobre la cama y ahí fue que se volvió una verdadera bestia. Comenzó a embestirme con todas las ganas que le quedaban, porque fue tan duro, tan excitante, tan loco todo, llegó a cargarse encima de mi mientras me lo metía. Yo trataba de acomodarme con una almohada bajo la panza para no irme todo el rato contra la cama, pues él seguía dándome con tantas ganas.
Finalmente, ambos llegamos al orgasmo, yo antes que él, pero cuando acabó, se quitó el condón para dejarlo en el baño y ya luego volvió a acostarse conmigo un ratito, nos quedamos desnudos sobre la cama que había quedado con el cubrecama bastante desordenado haha. Esa había sido solo la primera ronda de una larga fila de folladas que íbamos a tener con Martín.
En fin, gracias a Tinder por haberme permitido conocer a Martín, al hombre que me liberó de la depre post ex y me llevó a gozar un buen finde...
Será que hay parte 2 de esto? :O :O
Llegó una noche en la que estaba revisando mi celular y me dio por instalar Tinder. Me creé un perfil todo normal y me dio mucha risa que por ser mujer, me ofrecían un plan premium de la app, así que aproveché no más... de esa forma podía ver quiénes me daban like y tenía likes ilimitados haha. En fin, haciéndole mala publicidad a Tinder...
A la media hora ya tenía más de 100 likes y mi mente colapsó, o sea... me sentí hiper deseada igual, pero había tantos chicos medio feitos que no me agradaban para nada. Pillé muchos perfiles de chiquillos ultra guapos, pero se cancelaban solos porque fumaban, bebían y se la pasaban en carretes, algo que a mí me enferma absolutamente. El tema fue que apareció un hombre al que llamaremos Martin, este hombre era ya adulto, me tincó bastante por su perfil, se veía ordenado, de trabajo y todo eso. Empezamos a charlar esa misma noche, me comentó que tenía 43 años y que estaba separado de su esposa porque lo tenía muy controlado y todas esas cosas.
Seguimos conversando y me comentó que tenía 2 hijos, uno que estaba en el colegio y otro en la universidad donde yo estudiaba, mi mente se pasó montón de películas: ¿será el padre de mi ex? ahhaa habría sido muy loco todo eso. Pero por suerte no, no tenía ninguna familiaridad con esa rata. Me invitó a salir a los dos días de conversar y me llevó a un café, me encantó tanto la manera en cómo se expresaba, era tan amable, tan tierno, tan caballero conmigo. Me trataba como una princesa realmente.
Como a la semana de estar saliendo, me sentía plenamente feliz con él, me sentía llena, muy tranquila y sobretodo, amada por alguien. Esa tarde en la que salimos otra vez a pasear, lo invité a que pasáramos a mi depa para tomar un tecito y seguir charlando sobre nosotros. En eso que ponía a hervir el agua, me abrazó por la espalda y empezó a darme besitos en el hombro. Me mata completamente cuando el hombre hace eso jiji, me puse un poco nerviosa, empecé a recibir una inmensidad de piropos por parte de Martín, hasta que me giró hasta tenerme de frente y lentamente acercó su boca a la mía. Me gustó mucho que sus labios eran suaves y gruesos, su aroma era como de madera y sus manos eran tan grandes también, podía acariciarme la espalda mientras nos besábamos. Me sentía como toda una enamorada otra vez, porque Martín me estaba devolviendo ese gustito de sentirme mujer.
Lentamente nos fuimos moviendo, bueno, él me iba moviendo por el departamento hasta que choqué con la muralla, sentía que los besos se estaban volviendo un poco más apasionados y yo solo reaccionaba a corresponderlos. De pronto nuestras lenguas empezaron a tener una batalla tan exquisita, tan salvaje, que acabamos por llegar al sillón. Yo estando debajo de él solo reaccionaba a abrir las piernas mientras que en cosa de segundos estábamos haciendo un quemarropa. Estaba sintiéndose tan rico el beso, yo gemía entre besos del puro calor que me provocaba la situación, hasta que siento que algo estaba vibrando muy fuerte junto a mi pierna, su celular.
Lo estaba llamando su hijo, si lo podía ir a buscar a la u porque tenía taller.... tuvimos que despedirnos y yo me quedé ahí, con las ganas y con el agua ya hervida hahaa re absurdo todo, justo cuando lo dejé en la puerta, sonó el pitito de que el agua ya estaba lista. En fin...
Más tarde, siendo ya de noche: "Calentaste el agua y no te la tomaste" le dije indirectamente... él me respondió que sentía muy avergonzado por lo que había pasado, que no quería faltarme el respeto ni cosas así...
Al principio no me la creí mucho, pensaba que era puro chamullo nada más por parte de él, pero no le insistí en juntarnos otra vez. Dejé pasar el tiempo nada más hasta que llegado el viernes me escribió para invitarme a pasar un fin de semana en la playa.
Me pasó a buscar en su auto y nos fuimos lejos a un hotel costero super lujoso, me llamó mucho la atención el lugar que era realmente como de millonarios hahaa en fin, llegamos a la pieza que tenía un solo dormitorio, una cama king tan grande, de sabanas blancas en las que Martín dejó nuestros bolsos. Me asomé por el balcón para disfrutar de la vista (nos había tocado un día soleadísimo, muy exquisito). En eso, se repitió la escena de aquella tarde en mi depa. Martín me abrazó por la espalda y nuevamente besó mi cuello, pero ahora diciendo: "Ahora si puedo arreglar tu mal rato". En esa ocasión fue un poco más osado, pues se había puesto a jugar con sus manos en mi pechos, yo reaccioné a besar su boca en un nuevo juego de lenguas, donde ambos parecíamos pelear para decidir cuál lengua tenía mayor ferocidad. Cuando una de sus manos llegó a mi pantalón, la ubicó mi entrepierna para masajear con delicadeza. Podía sentir sus dedos, me excitaba demasiado aquello y no me aguantaba las ganas de estar más tiempo con ropa.
Parecía que él lo había notado, así que me llevó al interior, quitándome una prenda tras otra en cada beso que nos dábamos. Me recostó en la cama mientras me quitaba el pantalón junto con los calzones. Me dejó desnuda toda la parte de abajo, él se arrodilló junto a la cama y me empezó a lamer tan sensualmente, tan exquisito y mojado. Era capaz de sentir su lengua en mi interior, mi vagina se estaba abriendo exclusivamente para él, para Martín, el hombre del Tinder. Estuvo tanto rato lamiéndome, provocándome, que yo lo único que quería era llegar a sentirlo dentro de mí. En un momento empecé a gemir más de lo normal, me estaba excitando tanto, que llegué a temblar, los dedos de mis pies sentían un cosquilleo tan rico, había llegado a tener un orgasmo sin una sola penetración por su parte, su lengua era poderosa. Pero tras haberme oído gemir así, parece que comprendió que ya era el momento. Sacó una tira larga de varios condones (se tenía mucha fe el hombre), tomó uno y se lo puso en el pene mientras yo seguía acostada, viendo todo.
Su pene era realmente grueso, no era taaaan largo como muchos hombres buscan presumir, sin embargo, tenía un grosor deseable haha. Se ubicó encima de mí, comenzó a besarme un ratito y ambos vimos cómo su pene iba entrando por mi vagina. Lentamente fui sintiendo un calor extremo, mis mejillas enrojecidas por la situación, y en mis piernas sentía la vellosidad de las suyas. Poco a poco fue entrando hasta que ya fue regresándose para meterlo de nuevo. Me lo empezó a hacer tan rico, nos besábamos y yo solo trataba de gemir para liberar el aire tan rápidamente. Necesitaba renovar el oxígeno de mis pulmones, que por causa de la excitación no podían permanecer tanto tiempo dentro de mí.
Martín parecía disfrutarlo tanto también, pero no así hasta que yo me puse encima de él. Estuve cabalgándole durante un buen rato, yo miraba su rostro todo encantado con mi cuerpo de chica universitaria, imagino que es como la fantasía de cualquier hombre, tirarse a una chica de esa edad. Movía mi cadera de una forma tan sensual, como si estuviera bailando lentito sobre su pene.
Después quiso volver a tomar el control, pues me puso en 4 sobre la cama y ahí fue que se volvió una verdadera bestia. Comenzó a embestirme con todas las ganas que le quedaban, porque fue tan duro, tan excitante, tan loco todo, llegó a cargarse encima de mi mientras me lo metía. Yo trataba de acomodarme con una almohada bajo la panza para no irme todo el rato contra la cama, pues él seguía dándome con tantas ganas.
Finalmente, ambos llegamos al orgasmo, yo antes que él, pero cuando acabó, se quitó el condón para dejarlo en el baño y ya luego volvió a acostarse conmigo un ratito, nos quedamos desnudos sobre la cama que había quedado con el cubrecama bastante desordenado haha. Esa había sido solo la primera ronda de una larga fila de folladas que íbamos a tener con Martín.
En fin, gracias a Tinder por haberme permitido conocer a Martín, al hombre que me liberó de la depre post ex y me llevó a gozar un buen finde...
Será que hay parte 2 de esto? :O :O
