"Tengo mi vida hecha acá": el miedo crece entre los inmigrantes indocumentados, de cara a las elecciones en Chile
Instalada cerca de un exvertedero de Santiago, la venezolana Suhey García renació con su familia tras migrar en 2020. Con la elección de un nuevo gobierno en Chile, puede ser deportada. Solo así se irá. "Tengo mi vida hecha acá", señala a la agencia de noticias AFP.
Archivo: personas esperan su autobús mientras agentes de la Policía de Investigación (PDI) trabajan en la escena del crimen en un baño de mujeres de la terminal de autobuses de Iquique, donde se encontró el cuerpo de un bebé abandonado. Chile se prepara para las elecciones presidenciales del 16 de noviembre en medio de temores por la delincuencia, la inmigración y el crimen organizado. Iquique, 28 de octubre de 2025.
Los extranjeros indocumentados, unos 337.000 y en su mayoría venezolanos, están en la mira de la derecha que compite con la centroizquierda en las elecciones generales de este domingo.
"Si me van sacar, bueno, nada que hacer. Pero irme, yo misma tomar la decisión, no", afirma García, de 30 años. Pese a no tener papeles, vive tranquila.
Vive en el asentamiento Nuevo Amanecer, al oeste de la capital chilena, donde unas 2.000 familias se encuentran apiñadas junto a lo que fue un vertedero de escombros.
En gran número son haitianos, peruanos, venezolanos y colombianos, muchos indocumentados.
Construyeron modestas casas, una pegada a otra. Disponen de agua potable pero no hay alcantarillado. Están conectados de manera clandestina a la red eléctrica y los niños juegan entre las callejuelas de tierra.
La campaña para las elecciones del domingo en Chile se desarrolló en un contexto dominado por el temor a la inseguridad que una mayoría asocia con los indocumentados.
Si bien la tasa de homicidios se triplicó en la última década (de 2,5 a 6,7 por cada 100.000 habitantes), se ubica por debajo del promedio de la región, de 15 homicidios cada 100.000, según los últimos datos de la ONU.
La población migrante se duplicó en siete años en Chile y alcanzó al 8,8% del total en 2024 en este país de 20 millones de habitantes, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
"Se siente miedo"
La izquierdista Jeannette Jara y el ultraderechista José Antonio Kast encabezan la intención de voto e irían a un balotaje el 14 de diciembre.
Detrás marchan en las encuestas dos candidatos de derecha, Johannes Kaiser y Evelyn Matthei.
El combate a la delincuencia y a la migración irregular centran los programas de todos los candidatos, pero con Kast y los demás aspirantes de derecha, los indocumentados serán personas no deseadas en Chile.
Archivo: un grupo de inmigrantes junto a un vehículo de las fuerzas armadas en la región de Tarapaca, Chile, en la frontera con Bolivia, el 5 de octubre de 2021.
"Imagínate, me mandan para Venezuela y allá no tengo casa. Cuando ya mis hijos tienen una vida estable en Chile", dice Suhey García.
Con su esposo y sus tres hijos -hoy de 13, 12 y 8 años-, ingresaron caminando desde Bolivia por un paso no autorizado.
"Una oportunidad"
Como los demás indocumentados, llevan una vida relativamente normal en el Chile de hoy. Aunque una reciente norma les impide regularizarse, no hay redadas antiinmigrantes, acceden a servicios de salud y pueden matricular a sus hijos en el sistema público.
También emplearse en el comercio informal o como repartidores, guardias o jornaleros en el campo.
Beneficios que se esfumarían con Kast.
El ultraderechista apuntaló su campaña en detener a los sin papales hasta expulsarlos, e impedir su ingreso con un muro y militares en la frontera por la que entró García.
"Me parece injusto porque todos somos seres humanos. Y por lo menos yo no vine a delinquir. ¿Por qué nos meten a todos en un mismo saco?", se pregunta.
Archivo: personal militar ayuda a un niño a cruzar un humedal tras ingresar irregularmente a Chile desde Bolivia junto con otros migrantes en la sierra, mientras Chile se prepara para las elecciones presidenciales del 16 de noviembre en medio de temores por la delincuencia, la inmigración y el crimen organizado. Colchane, Chile, 30 de octubre de 2025.
La colombiana Nancy Guevara se quedó ilegalmente en Chile después de haber ingresado como turista en 2024. Conoció a un haitiano que lleva ocho años indocumentado en el país y terminaron viviendo en Nuevo Amanecer.
Juntos han podido trabajar de manera informal. Mientras camina por una de las calles de tierra del asentamiento, envía un mensaje a Kast: "Tiene que darle como (una) oportunidad a la gente. Darle papeles para que no ande así ilegal".
Incluso migrantes con estatus legal temen la llegada al poder de la ultraderecha.
"Dicen que van a echar a los inmigrantes y (desalojar) las tomas (ocupaciones). (...) Pero no tenemos otro lado donde ir", afirma Wilmer Carvajal.
Este peruano de 40 años, que reside en Chile hace 13, teme que si esto ocurre los tiren a la calle con "niños y todo".
https://www.france24.com/es/américa...ocumentados-de-cara-a-las-elecciones-en-chile
Instalada cerca de un exvertedero de Santiago, la venezolana Suhey García renació con su familia tras migrar en 2020. Con la elección de un nuevo gobierno en Chile, puede ser deportada. Solo así se irá. "Tengo mi vida hecha acá", señala a la agencia de noticias AFP.
Archivo: personas esperan su autobús mientras agentes de la Policía de Investigación (PDI) trabajan en la escena del crimen en un baño de mujeres de la terminal de autobuses de Iquique, donde se encontró el cuerpo de un bebé abandonado. Chile se prepara para las elecciones presidenciales del 16 de noviembre en medio de temores por la delincuencia, la inmigración y el crimen organizado. Iquique, 28 de octubre de 2025.
Los extranjeros indocumentados, unos 337.000 y en su mayoría venezolanos, están en la mira de la derecha que compite con la centroizquierda en las elecciones generales de este domingo.
"Si me van sacar, bueno, nada que hacer. Pero irme, yo misma tomar la decisión, no", afirma García, de 30 años. Pese a no tener papeles, vive tranquila.
Vive en el asentamiento Nuevo Amanecer, al oeste de la capital chilena, donde unas 2.000 familias se encuentran apiñadas junto a lo que fue un vertedero de escombros.
En gran número son haitianos, peruanos, venezolanos y colombianos, muchos indocumentados.
Construyeron modestas casas, una pegada a otra. Disponen de agua potable pero no hay alcantarillado. Están conectados de manera clandestina a la red eléctrica y los niños juegan entre las callejuelas de tierra.
La campaña para las elecciones del domingo en Chile se desarrolló en un contexto dominado por el temor a la inseguridad que una mayoría asocia con los indocumentados.
Si bien la tasa de homicidios se triplicó en la última década (de 2,5 a 6,7 por cada 100.000 habitantes), se ubica por debajo del promedio de la región, de 15 homicidios cada 100.000, según los últimos datos de la ONU.
La población migrante se duplicó en siete años en Chile y alcanzó al 8,8% del total en 2024 en este país de 20 millones de habitantes, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
"Se siente miedo"
La izquierdista Jeannette Jara y el ultraderechista José Antonio Kast encabezan la intención de voto e irían a un balotaje el 14 de diciembre.
Detrás marchan en las encuestas dos candidatos de derecha, Johannes Kaiser y Evelyn Matthei.
El combate a la delincuencia y a la migración irregular centran los programas de todos los candidatos, pero con Kast y los demás aspirantes de derecha, los indocumentados serán personas no deseadas en Chile.
Archivo: un grupo de inmigrantes junto a un vehículo de las fuerzas armadas en la región de Tarapaca, Chile, en la frontera con Bolivia, el 5 de octubre de 2021.
"Imagínate, me mandan para Venezuela y allá no tengo casa. Cuando ya mis hijos tienen una vida estable en Chile", dice Suhey García.
Con su esposo y sus tres hijos -hoy de 13, 12 y 8 años-, ingresaron caminando desde Bolivia por un paso no autorizado.
"Una oportunidad"
Como los demás indocumentados, llevan una vida relativamente normal en el Chile de hoy. Aunque una reciente norma les impide regularizarse, no hay redadas antiinmigrantes, acceden a servicios de salud y pueden matricular a sus hijos en el sistema público.
También emplearse en el comercio informal o como repartidores, guardias o jornaleros en el campo.
Beneficios que se esfumarían con Kast.
El ultraderechista apuntaló su campaña en detener a los sin papales hasta expulsarlos, e impedir su ingreso con un muro y militares en la frontera por la que entró García.
"Me parece injusto porque todos somos seres humanos. Y por lo menos yo no vine a delinquir. ¿Por qué nos meten a todos en un mismo saco?", se pregunta.
Archivo: personal militar ayuda a un niño a cruzar un humedal tras ingresar irregularmente a Chile desde Bolivia junto con otros migrantes en la sierra, mientras Chile se prepara para las elecciones presidenciales del 16 de noviembre en medio de temores por la delincuencia, la inmigración y el crimen organizado. Colchane, Chile, 30 de octubre de 2025.
La colombiana Nancy Guevara se quedó ilegalmente en Chile después de haber ingresado como turista en 2024. Conoció a un haitiano que lleva ocho años indocumentado en el país y terminaron viviendo en Nuevo Amanecer.
Juntos han podido trabajar de manera informal. Mientras camina por una de las calles de tierra del asentamiento, envía un mensaje a Kast: "Tiene que darle como (una) oportunidad a la gente. Darle papeles para que no ande así ilegal".
Incluso migrantes con estatus legal temen la llegada al poder de la ultraderecha.
"Dicen que van a echar a los inmigrantes y (desalojar) las tomas (ocupaciones). (...) Pero no tenemos otro lado donde ir", afirma Wilmer Carvajal.
Este peruano de 40 años, que reside en Chile hace 13, teme que si esto ocurre los tiren a la calle con "niños y todo".
https://www.france24.com/es/américa...ocumentados-de-cara-a-las-elecciones-en-chile