El repartidor

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Pauliwine

Usuario Casual nvl. 2
27 Feb 2024
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Nueva York
En mi época de universitaria viví un montón de experiencia locas en las que pretendía liberarme, como estaba en una edad en la que todo joven piensa que es capaz de comerse el mundo entero, no fui la excepción. Resulta que hubo un tiempo en el que estaba en plena semana de "descanso" por así decirlo, no había certámenes y no tenía que andar preocupada por pruebas o trabajos. Aproveché de cumplirme un capricho que tenía de puro curiosa nada más.
Pasó una tarde en que andaba con antojo de pedir pizza para ver pelis, regalonearme un ratito después de tanto estudio. Me metí a la app para encargar con una bebida y simplemente esperé. La verdad es que mi capricho de jovencita ardiendo por las hormonas, era coquetearle al repartidor y vivir algo. Igual me daba miedo de que llegara un hombre que no fuera de mi gusto o que tal vez fuera de esos que andan sucios (porque he tenido que recibir pedidos de gente de muy mala higiene :/ )
Pasó una media hora y yo estaba lista, me había puesto un shortcito negro y una polera roja. Tenía la casa con aire acondicionado, así que estaba perfecto el clima. En contexto, eran fechas otoñales, así que afuera hacía un poco de frío. Entonces cuando llegó mi pedido, salí a recibirlo desde la puerta, le pedí que entrara porque estaba buscando la plata para hacer el pago, y en cuanto lo vi bajarse de la moto y entrar por la puerta, me puse re nerviosa igual haha.
En mi escritorio tenía un montón de cuadernos abiertos y hojas repartidas, tenía el note con un ppt abierto además y en cuanto vio eso el repartidor me dijo que iba a estar buena la pizza para el estudio haha. Tenía una voz de señor, asumí que era más caballero. Le mencioné que de hacía rato tenía ganas de comer, pero entre tanto estudio estaba muy ocupada. Me empezó a preguntar cosas de la u mientras buscaba la plata, yo me hacía la total desentendida porque mi plan era cometer una locura con él nada más.
Me hice la preocupada porque "no encontraba la plata", le dije que me esperara un poquito más porque iba a revisar en la pieza. Pasaron unos pocos minutos y volví al living con cara de sufrimiento haha le comenté que no tenía el dinero para pagarle la pizza, que al parecer se me había ido pagando las cuentas de la casa. Él por su parte se mostró super atento conmigo igual, le pregunté si habría otra manera de pagarle, tal vez hacer alguna locura y que quede entre los dos.
Él me decía que no podía, que estaba casado y que tenía que recibir el pago por la pizza, porque sino se lo descontarían. ¿Está seguro de que no hay manera? le pregunté, y él insistía. Así que tuve que actuar y puse mi mano en su entrepierna... ¿seguro que no hay otra forma? con mi carita de niña buena. Sentí inmediatamente que su pene se había puesto durísimo. Era cuestión de tiempo no más. Él dijo que tampoco era de piedra, que no le hiciera eso porque sino no iba a aguantar haha.
Le hice cariñito un rato y seguí preguntándole hasta que me dijo que si, que no había problema, que él se encargaría luego, pero en cuanto me vio dar media vuelta tras agradecerle e ir a dejar la pizza, se quitó el casco y me agarró del brazo para girarme. Vi su cara de señor y al principio no me gustó mucho, pero cuando empezó a besarme el cuello, caí derretida de a poco.
Él no perdió el tiempo, puso su mano en mi entrepierna y comenzó a tocar por encima del short. Yo me estaba quejando en su oído hasta que se lanzó y nos besamos boca a boca con lengua y entre jadeos. ¿Te gusta así, cabra chica? me preguntó él. ¡Siii! le respondí gimiendo.
Me quitó la polera para chuparme los pechos y me estaba apoyando sobre la mesa para intentar sentarme, pero cuando me sujetó en sus brazos, me llevó directo al sillón para ponerme en cuatro. Le pedí que esperara un poquito, pero no él no estaba de acuerdo al parecer. Me sujetó las manos al sillón mientras nos frotábamos a la vez que me besaba la espalda.
Cuando me soltó, me bajó los pantalones casi al instante y al cabo de unos segundos sentí su enorme pene tratando de entrar por mi vulva. Lo ayudé abriendo un poco las piernas y cuando pudo entrar, solté un gemido tan rico, que al parecer acabé por excitarlo más de la cuenta. Me sujetó de las caderas y sentí cómo me embestía con tantas ganas, me estaba follando ese hombre con ese pene tan grueso, que al principio costó que entrara, pero que me estaba volviendo loca.
Le pedí que fuera más lento, pero no prestaba atención, simplemente me estaba dando con todo. Me sujetaba de los hombros mientras me empujaba contra él. Yo estaba completamente desnuda encima de mi sillón cuando él se quitó para desnudarse al completo. Me di vuelta para estar sentadita mirándolo y lo siguiente que hizo fue agarrar mi cabeza para hacer que se lo chupara. Yo no me quejaba, entonces ya estaba completamente excitada. Me hizo atragantar un buen rato hasta que sacó su pene y nuevamente lo insertó en mí. Pasó un ratito embistiéndome mientras ambos gemíamos, yo sentía la cara rojísima del puro calor, veía mi ropa al lado, veía su pene moviéndose entre mis piernas y el hombre no se detenía. Yo ya había tenido un orgasmo bien rico, mi cuerpo temblaba tan exquisito y el repartidor seguía en lo suyo. En un momento, empezó a sacar y meter su pene de lleno, yo quería seguir teniéndolo dentro, pero parecía querer torturarme con eso, hasta que una vez que volvió a meterlo hasta el fondo, gemí un poco de dolor y fue entonces que sacó nuevamente su pene para eyacularme en la panza. Yo estaba derretida en el sillón mientras lo veía comenzando a vestirse, yo partí a limpiarme y vestirme. Me dijo que no le contara a nadie, y que ya no me preocupara por el pago, así que se fue y yo disfruté de la rica pizza.