Nació el 1 de agosto de 10 a.C. en (en la actualidad , Francia). Hijo de , y hermano menor del futuro emperador Tiberio.
No ocupó cargos públicos importantes hasta los 47 años, cuando se convirtió en consul durante el reinado de su sobrino Calígula. Cuando éste fue asesinado, en el 41, la , que le encontró escondido en el palacio, le proclamó emperador.
Cuando la guardia pretoriana destronó y asesinó a Calígula, acabando con su despótico reinado, coronó a Claudio, que con más de cincuenta años era el único superviviente de la dinastía, pensando quizá en poner al frente del Imperio a alguien manejable. Claudio se reveló entonces como un hombre inteligente y un emperador capaz: amante de las tradiciones romanas, restableció el modelo administrativo de Augusto, repudiando el absolutismo en favor de una mayor colaboración con el Senado.
Trató de volver a la pureza de la religión romana, restaurando cultos abandonados y combatiendo los que entendía como «supersticiones» extranjeras (para ello expulsó de la ciudad a los astrólogos y a los judíos). Para mayor eficacia puso los cargos políticos decisivos en manos de sus libertos (como Polibio o Narciso), sentando las bases de la burocracia imperial. Extendió la ciudadanía romana entre los provinciales.
En el año 42 se descubrió una conspiración contra su vida, por parte de su tercera esposa, , quien se hizo con el control del gobierno durante algún tiempo. Aparte de los excesos perpetrados bajo la influencia de Mesalina, su reinado fue el de un administrador inteligente, tanto en asuntos civiles como militares. (actual norte de Marruecos y el oeste de Argelia) se convirtió en provincia romana; conquistó la isla de , y los ejércitos romanos lucharon con éxito contra los germanos, fundando la denominada Colonia Claudia Ara Agrippinensis (actual ciudad alemana de ), en honor de su cuarta mujer, la Menor (50 a.C.). y también se convirtieron en provincias romanas durante su reinado.
En el terreno exterior, impulsó la conquista de Britania (la actual Gran Bretaña) entre el 43 y el 47, así como la anexión definitiva al Imperio de Mauritania (norte de Marruecos y Argelia) y los territorios orientales de Licia, Panfilia, Judea y Tracia (43-46). Una de las lacras del reinado de Claudio fue la influencia que sus mujeres ejercieron en los asuntos de gobierno. Su tercera mujer, Mesalina, le ridiculizó públicamente con su escandalosa promiscuidad, hasta que se decidió a ejecutarla en el 48.
Casado luego con su sobrina Agripina (que a la vez era biznieta de Augusto), ésta le convenció para que designara sucesor a Nerón(hijo de un matrimonio anterior de Agripina), en lugar de Británico (hijo de Mesalina y -supuestamente- del propio Claudio). Conseguido su objetivo, Agripina envenenó a su marido y vio acceder a su hijo al Trono imperial.
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