Un deseo, un podría ser, jugando con fuego…
Era una fiesta, más bien un bingo a beneficio de una amiga en común. Nos encontramos en el domo de Puerto Marina. A veces conversábamos… en ocasiones cuando nos topábamos. Ambos siempre nos habíamos tenido ganas, pero ahora era más diferente, ambos teníamos compromisos.
Se acercó a conversarme, a preguntarme como estaba. Nos sentamos en la barra y mientras bebíamos, él tomaba una piscola y yo un tequila margarita, empezamos a coquetear.
Cada vez a hablarnos más cerca, de manera más sexy y despacito. No hablamos de nuestras parejas, sino que de nuestras actividades y no sé cómo llegamos a contarnos nuestros gustos en la cama.
- ¿Nos vamos de aquí?- me propuso
- Claro.
Salimos al hall de la sala de eventos y nos acercamos, nos besamos de manera muy excitada.
- ¿Dónde vamos?, ¿nos metemos al baño?-me dijo en el oído
- No, está muy lleno- dije tratando de soltarle la boca, sin tener resultado- Vamos a tu auto.
Tratamos de disimular, componiendo nuestros cuerpos y secando nuestras bocas. Caminando raudamente y sonriendo a quien pasara por nuestro lado.
Nos metimos al auto. El sentado en el asiento del conductor y yo al lado. En el estacionamiento podíamos escuchar la canción que había de fondo en el salón principal, era el tema de Sade, Cheryst the day, …¿qué mas ad hoc?
Nada fue lento, nuestro beso no era beso, era hacer el amor con la lengua. Era meterse uno dentro del otro.
Era tan exquisitamente excitante. Me subí la falda… me saqué el colaless, y empecé a jugar con la palanca…Me estaba mojando, y subía y bajaba al son de la música. Él me miraba mordiéndose el labio, me dirigió, se mojó los dedos y me tocó.
- ¿Quieres que te lo meta? – preguntó él
- Desde que te vi que lo quiero.
Afuera, pasaba un guardia a lo lejos. Sabía lo que hacíamos… Se hacia el loco. Me gustaba que nos miraran.
Echamos el asiento para atrás y me puso en cuatro. Me afirmé en el asiento trasero. Sacó su enorme pene erecto pegándome nalgadas con él, lo tomé con mis manos y estaba húmedo. Me tomó de las pechugas, tomándome los pezones y me llevó hacia él. Me froté regalonamente en su cuerpo, dejando que besara mi cuello. Mientras tanto yo metía mis dedos en mi vagina llevándome al limite.
El auto ya empezaba a calentarse, a moverse y a empañarse los vidrios.
Me dio un rato por atrás, jadeando cada vez más fuerte y haciendo sonar el golpeteo de nuestras partes. Luego me estiró en el asiento y puso mis piernas en sus hombros. Ahí me retorcía de placer.
Teníamos toda la noche por delante, no necesitábamos dar explicaciones ni tiempo a nadie. Tuvimos que detener la intensidad varias veces , para no irnos.
- Quiero más- le dije.
Me senté a horcajadas en él, le mordí la boca, el cuello y mientras me movía de arriba a abajo, le dije “No puedo aguantar, me voy”… y el explotó dentro de mí también. Sentí su semen como me llenaba y a la vez un deseo incontrolable de que esto se repitiera…
Era una fiesta, más bien un bingo a beneficio de una amiga en común. Nos encontramos en el domo de Puerto Marina. A veces conversábamos… en ocasiones cuando nos topábamos. Ambos siempre nos habíamos tenido ganas, pero ahora era más diferente, ambos teníamos compromisos.
Se acercó a conversarme, a preguntarme como estaba. Nos sentamos en la barra y mientras bebíamos, él tomaba una piscola y yo un tequila margarita, empezamos a coquetear.
Cada vez a hablarnos más cerca, de manera más sexy y despacito. No hablamos de nuestras parejas, sino que de nuestras actividades y no sé cómo llegamos a contarnos nuestros gustos en la cama.
- ¿Nos vamos de aquí?- me propuso
- Claro.
Salimos al hall de la sala de eventos y nos acercamos, nos besamos de manera muy excitada.
- ¿Dónde vamos?, ¿nos metemos al baño?-me dijo en el oído
- No, está muy lleno- dije tratando de soltarle la boca, sin tener resultado- Vamos a tu auto.
Tratamos de disimular, componiendo nuestros cuerpos y secando nuestras bocas. Caminando raudamente y sonriendo a quien pasara por nuestro lado.
Nos metimos al auto. El sentado en el asiento del conductor y yo al lado. En el estacionamiento podíamos escuchar la canción que había de fondo en el salón principal, era el tema de Sade, Cheryst the day, …¿qué mas ad hoc?
Nada fue lento, nuestro beso no era beso, era hacer el amor con la lengua. Era meterse uno dentro del otro.
Era tan exquisitamente excitante. Me subí la falda… me saqué el colaless, y empecé a jugar con la palanca…Me estaba mojando, y subía y bajaba al son de la música. Él me miraba mordiéndose el labio, me dirigió, se mojó los dedos y me tocó.
- ¿Quieres que te lo meta? – preguntó él
- Desde que te vi que lo quiero.
Afuera, pasaba un guardia a lo lejos. Sabía lo que hacíamos… Se hacia el loco. Me gustaba que nos miraran.
Echamos el asiento para atrás y me puso en cuatro. Me afirmé en el asiento trasero. Sacó su enorme pene erecto pegándome nalgadas con él, lo tomé con mis manos y estaba húmedo. Me tomó de las pechugas, tomándome los pezones y me llevó hacia él. Me froté regalonamente en su cuerpo, dejando que besara mi cuello. Mientras tanto yo metía mis dedos en mi vagina llevándome al limite.
El auto ya empezaba a calentarse, a moverse y a empañarse los vidrios.
Me dio un rato por atrás, jadeando cada vez más fuerte y haciendo sonar el golpeteo de nuestras partes. Luego me estiró en el asiento y puso mis piernas en sus hombros. Ahí me retorcía de placer.
Teníamos toda la noche por delante, no necesitábamos dar explicaciones ni tiempo a nadie. Tuvimos que detener la intensidad varias veces , para no irnos.
- Quiero más- le dije.
Me senté a horcajadas en él, le mordí la boca, el cuello y mientras me movía de arriba a abajo, le dije “No puedo aguantar, me voy”… y el explotó dentro de mí también. Sentí su semen como me llenaba y a la vez un deseo incontrolable de que esto se repitiera…
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