¿Vida en torno a Alpha Centauri B? Un estudio meramente especulativo
Alpha Centauri, el objeto del presente estudio.
Mientras seguimos discutiendo sobre si Kepler-186f es un mundo habitable o no, parece que nos hemos olvidado del que fue el mayor descubrimiento de la caza planetaria. En 2012 se anuncio la existencia de un mundo rocoso junto al sistema estelar más cercano a la Tierra, Alpha Centauri Bb, a tan solo 4,3 años luz de nosotros.
Por supuesto, tal descubrimiento dio lugar a múltiples debates durante los dos años que han pasado desde su hallazgo. Muchos astrónomos siguen mostrándose escépticos sobre su existencia mientras que otros se han lanzado a la caza de otros mundos en este sistema estelar triple. Incluso una simulación informática realizada en 2008 señalaba que este peculiar sistema solar podría albergar hasta 21 mundos rocosos, y al menos uno de ellos se situaría en la zona de habitabilidad de Alpha Centauri B, un mundo que tendría una masa de entre 1 y 2 masas terrestres, un planeta que, según el trabajo, deberíamos ser capaces de descubrir tras tres años de observaciones continuas.
El sistema Alpha Centauri. ESO
Pero ahora, una nueva investigación sugiere que al menos cinco de estos mundos simulados tendrían un alto potencial para que en ellos surgiesen formas de vida con una elevada capacidad fotosintética.
El estudio de 2008 calculó el número probable de planetas alrededor de Alfa Centauri B, suponiendo un disco protoplanetario inicial en el que encontraríamos entre 400 y 900 protoplanetas con una masa similar a la de la Luna. Tras hacer evolucionar este disco durante unos 200 millones de años tratando de descubrir cuántos planetas se formarían por la interacción de estos protoplanetas, dando lugar a la aparición de planetas de pleno derecho.
Mientras que el número y el tipo de exoplanetas dependían en gran medida de las condiciones iníciales presentes en el disco protoplanetario, las ocho simulaciones predijeron la formación de 21 planetas, 11 de los cuales se encontrarían en la zona habitable de la estrella, y aunque no es más que un trabajo meramente especulativo, sí que resulta bastante interesante.
Simulación del Sistema Alpha Centauri A
Y ahora, un segundo equipo de astrónomos, liderado por el Dr. Antolín González, de la Universidad Central de Las Villas en Cuba, analizó los datos de estas simulaciones para llevarlas un paso más allá tratando de evaluar la probabilidad de que estos planetas sean habitables o incluso albergasen la presencia de vida fotosintética.
El equipo utilizó múltiples medidas que evaluar el potencial para la aparición de vida. El índice de similitud de la Tierra (ESI) es una primera evaluación de los parámetros de un exoplaneta y su comparación con los mostrados por nuestro mundo, así que, según esta escala, el 0 implicaría que un mundo sería completamente diferente a la Tierra, pero si hablásemos de un índice ESI 1 entonces estaríamos delante de un planeta completamente idéntico a la Tierra que se encontraría a su vez junto a una estrella idéntica a nuestro Sol, algo ya muy difícil de por sí. Así que, de momento volvemos a hablar de mundos similares a la Tierra, en los que la temperatura en la superficie sería similar a la que disfrutamos en nuestro hogar, por no hablar de la velocidad de escape, el radio y la densidad media aparente.
Representación artística de un planeta del sistema Alpha Centauri B
De esta forma, aquellos planetas que superen un indicie ESI 0,8 serian considerados como idóneos para la aparición de la vida tal y como la conocemos. Si observásemos desde la distancia a Marte, tan solo le aplicaríamos un índice cercano al 0,7, demasiado bajo como para que encontrásemos formas de vida en su superficie.
Y cuando hablo de observar a Marte desde la distancia es porque el índice de similitud no es, por sí solo, una medida objetiva para señalar que mundo puede ser habitable y cual no. De momento, la única certeza que tiene la ciencia es que la Tierra es el único planeta en el que ha aparecido la vida, lo demás no son más que meras especulaciones. Así que el equipo del Dr. Antolín González también se basó en el modelo P (modelo de productividad biológica) para tratar de establecer cuál es la capacidad de un mundo para que aparezca la vida, que tiene en cuenta la temperatura superficial del planeta y la cantidad de dióxido de carbono presente en la atmosfera, si es que existe una atmosfera claro.
Panorámica de los sistemas Alpha Centauri A y B. Las estrellas con nombres en celeste corresponden a estrellas visibles desde la Tierra pero que no pertenecen a este sistema.
Así que en este momento, y tal como señala González, no hay manera de predecir, al menos aproximadamente, la presión parcial de dióxido de carbono con los datos conocidos, o las variaciones de un planeta a otro. En lugar de ello asumimos una presión parcial constante de dióxido de carbono para todos los planetas simplificando el modelo en función de la temperatura.
Con estos datos, meramente especulativos, el equipo de González comprobó que de los 11 planetas simulados y que se situarían en la zona habitable, en cinco de ellos podrían aparecer formas de vida fotosintéticas. Sus valores de índice de similitud de la Tierra serian de 0,92, 0,93, 0,87, 0,91 y 0,86. Si tenemos en cuenta sus correspondientes valores del modelo de P nos encontramos con que dos de ellos tienen mejores condiciones para la vida que la propia Tierra.
¿Habrán gigantes gaseosos en Alpha Centauri? Seguramente sí, pero no son los más aptos para la vida, según el estudio analizado.
Todavía no podemos saber con certeza si en Alpha Centauri los mundos están llenos de vida, o si son planetas muertos.
De acuerdo con este documento, y de nuevo repito que es altamente teórico, si hay otros planetas en la órbita de nuestro vecino más cercano, probablemente estén llenos de vida. Es importante señalar que, si bien estos índices pueden resultar muy valiosos en futuros estudios que se realicen sobre los mundos que están por descubrir, tan solo valdrán para buscar formas de vida tal y como la conocemos en la Tierra.
Comparación del tamaño de la órbita de Alpha Centauri B con respecto a Alpha Centauri
A. A Alpha Centauri B le toma casi 80 años completar una altamente excéntrica órbita alrededor de su compañera. Las órbitas de los planetas de Alpha Centauri B son demasiado pequeñas para mostrarlas a esta escala.
Esquema con las zonas habitables de Alpha Centauri A y B. El sistema solar se muestra como punto de comparación.
Comparación de las Zonas Habitables de las estrellas Alpha Centauri A y B. Los planetas necesitan tener un tamaño adecuado y orbitar en las zonas coloreadas de verde para ser considerados habitables, en otras palabras, para poder alojar agua líquida en su superficie. El planeta oficialmente descubierto, Alpha Centauri Bb, e4stá demasiado cercano a su estrella a apenas 0,04 UA (Unidades Astronómicas), correspondientes con un periodo de 3 días y 4 horas. Los planetas habitables alrededor de Alpha Centauri B necesitan estra entre 0,5 y 1,4 UA de su estrella, equivalentes a un periodo orbital de 136 a 636 días. La órbita de la Tierra (1 UA) se muestra como una línea punteada (se ve más pequeña en el primer círculo, pero es sólo una ilusión óptica).
Alpha Centauri, el objeto del presente estudio.
Mientras seguimos discutiendo sobre si Kepler-186f es un mundo habitable o no, parece que nos hemos olvidado del que fue el mayor descubrimiento de la caza planetaria. En 2012 se anuncio la existencia de un mundo rocoso junto al sistema estelar más cercano a la Tierra, Alpha Centauri Bb, a tan solo 4,3 años luz de nosotros.
Por supuesto, tal descubrimiento dio lugar a múltiples debates durante los dos años que han pasado desde su hallazgo. Muchos astrónomos siguen mostrándose escépticos sobre su existencia mientras que otros se han lanzado a la caza de otros mundos en este sistema estelar triple. Incluso una simulación informática realizada en 2008 señalaba que este peculiar sistema solar podría albergar hasta 21 mundos rocosos, y al menos uno de ellos se situaría en la zona de habitabilidad de Alpha Centauri B, un mundo que tendría una masa de entre 1 y 2 masas terrestres, un planeta que, según el trabajo, deberíamos ser capaces de descubrir tras tres años de observaciones continuas.
El sistema Alpha Centauri. ESO
Pero ahora, una nueva investigación sugiere que al menos cinco de estos mundos simulados tendrían un alto potencial para que en ellos surgiesen formas de vida con una elevada capacidad fotosintética.
El estudio de 2008 calculó el número probable de planetas alrededor de Alfa Centauri B, suponiendo un disco protoplanetario inicial en el que encontraríamos entre 400 y 900 protoplanetas con una masa similar a la de la Luna. Tras hacer evolucionar este disco durante unos 200 millones de años tratando de descubrir cuántos planetas se formarían por la interacción de estos protoplanetas, dando lugar a la aparición de planetas de pleno derecho.
Mientras que el número y el tipo de exoplanetas dependían en gran medida de las condiciones iníciales presentes en el disco protoplanetario, las ocho simulaciones predijeron la formación de 21 planetas, 11 de los cuales se encontrarían en la zona habitable de la estrella, y aunque no es más que un trabajo meramente especulativo, sí que resulta bastante interesante.
Simulación del Sistema Alpha Centauri A
Y ahora, un segundo equipo de astrónomos, liderado por el Dr. Antolín González, de la Universidad Central de Las Villas en Cuba, analizó los datos de estas simulaciones para llevarlas un paso más allá tratando de evaluar la probabilidad de que estos planetas sean habitables o incluso albergasen la presencia de vida fotosintética.
El equipo utilizó múltiples medidas que evaluar el potencial para la aparición de vida. El índice de similitud de la Tierra (ESI) es una primera evaluación de los parámetros de un exoplaneta y su comparación con los mostrados por nuestro mundo, así que, según esta escala, el 0 implicaría que un mundo sería completamente diferente a la Tierra, pero si hablásemos de un índice ESI 1 entonces estaríamos delante de un planeta completamente idéntico a la Tierra que se encontraría a su vez junto a una estrella idéntica a nuestro Sol, algo ya muy difícil de por sí. Así que, de momento volvemos a hablar de mundos similares a la Tierra, en los que la temperatura en la superficie sería similar a la que disfrutamos en nuestro hogar, por no hablar de la velocidad de escape, el radio y la densidad media aparente.
Representación artística de un planeta del sistema Alpha Centauri B
De esta forma, aquellos planetas que superen un indicie ESI 0,8 serian considerados como idóneos para la aparición de la vida tal y como la conocemos. Si observásemos desde la distancia a Marte, tan solo le aplicaríamos un índice cercano al 0,7, demasiado bajo como para que encontrásemos formas de vida en su superficie.
Y cuando hablo de observar a Marte desde la distancia es porque el índice de similitud no es, por sí solo, una medida objetiva para señalar que mundo puede ser habitable y cual no. De momento, la única certeza que tiene la ciencia es que la Tierra es el único planeta en el que ha aparecido la vida, lo demás no son más que meras especulaciones. Así que el equipo del Dr. Antolín González también se basó en el modelo P (modelo de productividad biológica) para tratar de establecer cuál es la capacidad de un mundo para que aparezca la vida, que tiene en cuenta la temperatura superficial del planeta y la cantidad de dióxido de carbono presente en la atmosfera, si es que existe una atmosfera claro.
Panorámica de los sistemas Alpha Centauri A y B. Las estrellas con nombres en celeste corresponden a estrellas visibles desde la Tierra pero que no pertenecen a este sistema.
Así que en este momento, y tal como señala González, no hay manera de predecir, al menos aproximadamente, la presión parcial de dióxido de carbono con los datos conocidos, o las variaciones de un planeta a otro. En lugar de ello asumimos una presión parcial constante de dióxido de carbono para todos los planetas simplificando el modelo en función de la temperatura.
Con estos datos, meramente especulativos, el equipo de González comprobó que de los 11 planetas simulados y que se situarían en la zona habitable, en cinco de ellos podrían aparecer formas de vida fotosintéticas. Sus valores de índice de similitud de la Tierra serian de 0,92, 0,93, 0,87, 0,91 y 0,86. Si tenemos en cuenta sus correspondientes valores del modelo de P nos encontramos con que dos de ellos tienen mejores condiciones para la vida que la propia Tierra.
¿Habrán gigantes gaseosos en Alpha Centauri? Seguramente sí, pero no son los más aptos para la vida, según el estudio analizado.
Todavía no podemos saber con certeza si en Alpha Centauri los mundos están llenos de vida, o si son planetas muertos.
De acuerdo con este documento, y de nuevo repito que es altamente teórico, si hay otros planetas en la órbita de nuestro vecino más cercano, probablemente estén llenos de vida. Es importante señalar que, si bien estos índices pueden resultar muy valiosos en futuros estudios que se realicen sobre los mundos que están por descubrir, tan solo valdrán para buscar formas de vida tal y como la conocemos en la Tierra.
Comparación del tamaño de la órbita de Alpha Centauri B con respecto a Alpha Centauri
A. A Alpha Centauri B le toma casi 80 años completar una altamente excéntrica órbita alrededor de su compañera. Las órbitas de los planetas de Alpha Centauri B son demasiado pequeñas para mostrarlas a esta escala.
Esquema con las zonas habitables de Alpha Centauri A y B. El sistema solar se muestra como punto de comparación.
Comparación de las Zonas Habitables de las estrellas Alpha Centauri A y B. Los planetas necesitan tener un tamaño adecuado y orbitar en las zonas coloreadas de verde para ser considerados habitables, en otras palabras, para poder alojar agua líquida en su superficie. El planeta oficialmente descubierto, Alpha Centauri Bb, e4stá demasiado cercano a su estrella a apenas 0,04 UA (Unidades Astronómicas), correspondientes con un periodo de 3 días y 4 horas. Los planetas habitables alrededor de Alpha Centauri B necesitan estra entre 0,5 y 1,4 UA de su estrella, equivalentes a un periodo orbital de 136 a 636 días. La órbita de la Tierra (1 UA) se muestra como una línea punteada (se ve más pequeña en el primer círculo, pero es sólo una ilusión óptica).
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