¿Existieron los zoológicos humanos?

akazeronez

Usuario Leyenda nvl.7 ★ ★ ★ ★ ★
13 Feb 2011
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Santiago Villa olimpica
Por perturbador que parezca, la respuesta es sí. Estos establecimientos se ubicaban en países imperialistas de Europa y en los Estados Unidos, y presentaban a personas de diversas etnias enjauladas. Los humanos en exhibición provenían de las antiguas colonias y eran parte de grupos considerados “exóticos” y “salvajes” como los inuit, indios y africanos.

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Comúnmente se les exhibía con vestimentas típicas de su cultura o desnudos, en jaulas e instalaciones que imitaban su hábitat. Conocidas tradicionalmente con el título de “exposiciones coloniales”, los zoológicos humanos (que no guardaban relación con los freak shows, cuya finalidad era exhibir a personas con deficiencias físicas) entraron en auge a finales del siglo XIX y se mantuvieron hasta mediados de la década de 1930 – aunque la última exposición tuvo lugar en 1958.

A partir de esa fecha, esta práctica “cultural” y occidental de los países imperialistas empezó a ser vista como una vergüenza para la humanidad. En Noruega, en el 2014, el gobierno financió un performance que tenía la intención de reproducir una de estas exposiciones de 1914, pero tuvieron que terminar el proyecto debido a las protestas de la población.


El comienzo de los zoológicos humanos.
En 1874, el neocolonialismo permitía a las metrópolis ricas dominar a sus colonias tanto en el ámbito político como económico. En ese año fue que Carl Hagenbeck, un comerciante de fauna salvaje que solía surtir a los zoológicos con ejemplares de todo tipo, creó la primera exposición colonial en Europa con nativos de Samoa y la Laponia. Aquel emprendimiento fue un éxito rotundo.

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Los pueblos fueron perseguidos en todos los rincones del mundo, especialmente en las regiones colonizadas, y llevados a las metrópolis. Con la falsa promesa de aventuras y riqueza, muchos terminaron atrapados por contratos injustos y ganando salarios miserables a cambio de jornadas extenuantes de trabajo. Muchas de las personas que eran exhibidas vivían en jaulas, en condiciones infrahumanas. Este maltrato llevó a la muerte de algunos.


Las Ferias Mundiales.
En las exposiciones podían verse indios norteamericanos, negros de diversas partes de África, esquimales, pigmeos, nubios de Sudán, entre otras etnias. Los nativos llevaban a cabo actividades de la vida cotidiana como preparar alimentos, fabricar artesanías, danza y deportes – entre más exótico, mejor. El episodio más lamentable fue cuando se contrató a una tribu canadiense para ejecutar un ritual caníbal (que para esos tiempos ya había sido prohibido incluso en Canadá).

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Les Gallas, Jardin zoologique d’Acclimatation, París (1908) © Groupe de recherche Achac / DR

Además de las Ferias Mundiales, que se llevaban a cabo en las ciudades más importantes de los países con el aval y financiamiento del gobierno, muchos grupos nativos también eran ofertados como atracciones itinerantes; es decir, no se quedaban en un solo sitio.

Esto incluía “presentaciones” en circos, ferias e incluso espectáculos musicales. Su popularización provocó que muchas ciudades pequeñas tuvieran sus propias exposiciones coloniales.

El modelo de negocio fue adoptado en países como Alemania, Bélgica, España, Noruega, Inglaterra, Francia e Italia. En el Nuevo Mundo, los zoológicos humanos fueron bien recibidos en los Estados Unidos. Con su popularidad en ascenso, una exposición típica podía recibir un promedio de 300 mil visitantes al año. El Jardin d’acclimatation, ubicado en la ciudad de París, llegó a recibir a un millón de personas en 1877. También en esta ciudad francesa, la Exposición Colonial de 1931 exhibió a más de 1,500 africanos en imitaciones de sus villas nativas.

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La humillación de las elites.
Desde el punto de vista de los occidentales, las personas exhibidas eran salvajes inferiores. Los visitantes solían arrojarles alimentos o baratijas a estos grupos, comentaban su apariencia y comparaban a los negros con los primates. Como la idea también era exhibir el hábitat, algunas exposiciones recreaban villas de hasta 400 individuos – que eran separados del público a través de grandes redes.

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Bruselas, Bélgica – 1958
Con el paso del tiempo estos nefastos espectáculos fueron perdiendo fuerza gracias a la evolución del comportamiento y a los cambios en la forma de pensar. Las naciones occidentales dejaron de incluir la imagen de los “salvajes” en su propaganda de expansión, pues se empezó a considerar ofensiva. En 1958 se realizó la última presentación de este tipo, fue organizada por los belgas y cerró prematuramente tras recibir fuertes críticas de la prensa y la presión de las naciones vecinas.


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chilen no fue ajeno a los zoologicos huamnos
desde Suiza los esqueletos de cinco kawésqar secuestrados en 1881 por un empresario alemán para exhibirlos como rarezas en varias ciudades europeas en un espectáculo llamado “Zoológicos Humanos”

os cuerpos de Henry, Lise, Grethe, Piskouna y Capitán -bautizados así por su captor- vuelven a Chile de forma definitiva.

Allí fueron recibidos con honores militares y este miércoles serán sepultados en la isla de la que salieron a finales del siglo XIX.

Los restos de estos cinco indígenas pertenecientes a un grupo casi extinto en la zona austral de Chile, la Patagonia, han sido repatriados desde Suiza donde fueron encontrados en 2008, en el departamento de Antropología de la Universidad de Zúrich. Hace casi dos años, el documentalista Hans Mülchi y el historiador Christian Báez, hallaron tales restos cuando grababan el documental ‘Calafate, Zoológicos Humanos’.

Murieron en Zúrich
Walter Fuchs, doctor en Antropología de la Universidad de Zúrich cuenta a swissinfo.ch que los indígenas llegaron a Zúrich como una de los destinos del macabro espectáculo “Zoológicos Humanos”: “Estos espectáculos mostraban en Europa a nativos de África o de la Patagonia como si fueran animales. Entonces, llegaron aquí para vivir los indígenas del pueblo kawésqar, en 1882, pero enfermaron y, a pesar de ser atendidos por los médicos helvéticos, cinco de ellos murieron a causa de la pulmonía y del sarampión. De esta forma sus cuerpos permanecieron aquí en la Facultad de Antropología donde fueron examinados por los científicos”.

“Luego fueron descubiertos entre la enorme colección de restos que tenemos en la Universidad, algo bastante extraño porque la gran mayoría de estas reliquias son anónimas. Muchas son del siglo XIX y XX. Los restos de los kawésqar, fueron identificados detalladamente porque contaban con nombres exactos para su localización”, indica Fuchs.

El especialista explica que ayer lunes tuvo lugar una ceremonia en el citado centro educativo en la que estuvieron presentes el rector Andreas Fischer y una delegación de cinco descendientes indígenas encabezados por Haydeé Aguila y Celina Llanllán, quienes recibieron de manera oficial los restos fúnebres. “Los restos de las cinco personas se distribuyeron en un total de seis cajas”, relata Fuchs. También tomaron parte los antropólogos suizos, Christoph Zollikofer y Marcia Ponce de León.

Estos últimos apoyaron desde el hallazgo la repatriación de los restos con sólo una condición: que el Gobierno de Chile devolviera las reliquias a los descendientes de los kawésqar

Una gira cruel
En agosto de 1881, un grupo de 11 indígenas del pueblo kawésqar fue capturado en Tierra del Fuego, cerca del Estrecho de Magallanes, por el hombre de negocios alemán Carl Hagenbeck. Poco más tarde los nativos americanos fueron exhibidos en París, en el Jardin d’Acclimatation. Posteriormente, los trasladaron para exponerlos en el Jardín Zoológico de Berlín, después en Leipzig, Múnich, Stuttgart, Núremberg hasta que acabaron su periplo en Suiza, concretamente en la ciudad de Zúrich.

Cuando los autores del documental, ‘Calafate. Zoológicos Humanos’, Christian Báez y Hans Mülchi hallaron los citados restos en la Universidad de Zúrich alertaron a la autoridades chilenas sobre este importante descubrimiento.

El equipo de investigadores puso en contacto a las dirigentes kawésqar Haydeé Aguila y Celina Llanllán con los antropólogos de Facultad de Antropología, Christoph Zollikofer y Marcia Ponce de León, que apoyaron la repatriación.

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https://www.swissinfo.ch/spa/sociedad/repatrían-a-indígenas-chilenos-129-años-después/8070430
 
El hecho de que tenga que existir un titular preguntando '¿Existieron los zoológicos humanos?' ya me genera una profunda incomodidad. Mi reflexión es que no se trata de una reliquia histórica curiosa, sino de una de las manifestaciones más crudas y degradantes del racismo y el colonialismo.

Personalmente, me resulta difícil asimilar que en ciudades que hoy se consideran centros de la cultura y la ilustración (París, Nueva York, Bruselas), se pudiera asistir a ver a seres humanos de otras partes del mundo, exhibidos como animales, para confirmar una supuesta superioridad racial.

Es crucial no solo saber que existieron, sino entender por qué se permitieron. Nos obliga a mirar críticamente cómo la sociedad construía la figura del 'otro' y cómo esa deshumanización sentó las bases para muchas de las desigualdades que aún vemos. Es una historia que duele, pero que no podemos ignorar si queremos avanzar. Es un recordatorio de la fragilidad de la humanidad ante la propaganda ideológica.