Destacado Francia: Encerró a su hija 25 años por enamorarse

Tema en 'Historia' iniciado por mataflaites, 17 Abr 2018.

  1. mataflaites

    mataflaites Usuario Casual nvl. 2
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    Una sorprendente historia ha quedado grabada para el recuerdo de millones de personas, debido a que el pensamiento conservador llegó al extremo en una mujer, a tal punto que no dudó en encerrar a su hija durante 25 años, con la intención de separarla del amor de su vida.

    Todo ocurrió en Francia, donde un joven y hermosa mujer robaba miradas en todas las personas, y es que Blanche Monnier tenía un gran atractivo, y a sus 25 años tenía muchos pretendientes, sin imaginar que ello la llevaría a la ruina.

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    La joven tuvo una infancia difícil debido a que se llevaba muy mal con su madre, y padecía de problemas con su peso. Además la relación de sus padres no era nada buena, hasta que un día el progenitor murió, pero se aseguró de dejarlas en buena posición económica.

    Como era de esperarse, un día la joven conoció el amor y se enamoró perdidamente de un joven estudiante universitario de leyes, hecho que su mamá no vio con buenos ojos, debido a que para ella era un pretendiente viejo y muy pobre.

    Al no querer dejar de ver al muchacho, la madre de Blanche decidió encerrarla en el ático, hasta que ella se olvidara por completo del amor que decía sentir, convirtiendo su vida en un completo infierno.

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    Corría un día del mes de mayo del año 1901 y el abogado general de la ciudad de París daba lectura a una carta anónima que contenía detalles espeluznantes sobre una casa apartada en las inmediaciones de Poiters. Según aquella carta redactada a mano, con buen vocabulario y caligrafía, una mujer era objeto de maltratos y vejaciones en este lugar.

    El escrito no ofrecía demasiada información sobre la víctima, simplemente solicitaba que alguien hiciera algo, que se avisara a las autoridades pues estas atrocidades habían sucedido desde hacía 25 años. La carta decía lo siguiente:

    “Sr. Abogado General.

    Tengo el deber de informarle un grave problema. Me refiero a una señora que es mantenida cautiva en la casa de Madame Monnier en Poiters. Está hambrienta, harapienta y ha vivido entre su propia suciedad a lo largo del último cuarto de siglo. Algo debe hacerse”.

    La mujer referida en la carta, Madame Monnier, era una viuda de 75 años cuyo nombre completo era Louise Monnier Demarconnay. Para casi todos sus vecinos la anciana era una ciudadana libre de cualquier sospecha. Era dueña de una mansión ubicada en un barrio próspero, y vivía acompañada de su hijo, Marcel. Emile, su finado esposo, había sido director de la facultad de arte de la localidad. Con 50 años, Marcel se desempeñaba como abogado y aspiraba al cargo de profesor en la comuna Puget-Théniers. Por donde se le viera, era una familia normal y con una vida bastante aburrida, jamás llamaron la atención y se habían ganado el respeto de sus conocidos, aunque se les consideraba muy reservados

    Las autoridades procedieron con escepticismo y cautela ante las acusaciones de la carta. Sin embargo, alguien recordó la existencia de Blanche, una hija de los Monnier que había desaparecido en circunstancias misteriosas. Blanche fue conocida como una joven “sumamente alegre y bien educada” con una “belleza excepcional y expresivos ojos azules”.

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    El asistente del abogado general, un hombre llamado Giroud, fue a realizar la inspección de rutina acompañado por dos oficiales. Al arribar a Poiters tocó a la puerta marcada con el número 21 en la calle Visitation. Tras insistir en repetidas ocasiones, una criada de aquella casa abrió la puerta solicitando disculpas por la tardanza. La mujer parecía muy nerviosa ante la presencia de aquellos hombres, sobre todo por los dos oficiales uniformados que exigían hablar con su empleadora. Curiosamente, el lugar estaba desordenado y sucio, pero aquello no despertó sospecha en los hombres que fueron llevados hasta una sala donde los recibiría Madame Monnier.

    Giroud inspeccionó la casa, analizando cada rincón mientras los oficiales esperaban en la entrada. Al momento que inspeccionaba uno de los pasillos en el segundo piso, llegó hasta sus narices un olor nauseabundo proveniente de un ala de la enorme mansión que se encontraba bajo llave.

    Ordenó a la sirvienta que abriera la puerta pero esta se negó, advirtiéndole que llamaría a la patrona. Giroud fue más hábil y atrapó a la mujer para exigirle que le contara lo que estaba sucediendo pues parecía bastante claro que pretendían ocultar algo. La mujer se limitó a mirar la puerta y a decir que no tenía la culpa de lo que sucedía allí dentro. El asistente solicitó la presencia de los oficiales quienes derribaron la puerta que se encontraba firmemente atrancada.

    Cuando la puerta cayó, el hedor penetró de lleno y casi los hace perder el sentido. Siguieron el rastro hasta una escalera que conducía al ático y que también estaba asegurado. Cuando retiraron el candado encontraron una habitación oscura y diminuta. Había una sola ventana cubierta por una pesada cortina que impedía el paso de la luz solar.

    Removieron la cortina y solo así la luz del Sol llenó aquella habitación olvidada. Una chocante revelación sucedió a continuación:

    En la esquina más oscura de ese lugar, cubierta por una sábana llena de inmundicia, se encontraba una mujer esquelética en posición fetal, descrita por los hombres como nada más que “piel y huesos”. Estaba completamente desnuda, recostada sobre un montón de paja atestada de orina y heces.

    El hedor era insoportable. Trozos de pan, vegetales y carne habían formado una costra de residuos alrededor del cuerpo. Estaba presa a un grillete de hierro remachado a la pared que la sujetaba por el tobillo. La piel en la zona del pie era carne viva debido al contacto permanente con el metal. Al ver a los hombres gritó con demencia, aterrada por la presencia humana después de tanto tiempo.

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    Pese a su decadencia física y mental, el asistente reconoció en aquellos ojos azules la identidad de Blanche Monnier. Tenía 49 años de edad y pesaba poco más de 42 kg.

    Al momento en que apreció de lleno la condición de Blanche, uno de los oficiales perdió el conocimiento por la impresión. El asistente Giround y el oficial restante le retiraron la cadena, la envolvieron en una sábana limpia y la llevaron hasta el Hôtel-Dieu de París, el hospital más próximo. Mientras esto acontecía, Madame Monnier se mantuvo en sus aposentos. La encontraron horas después degustando un bocadillo y una taza de té, vestida con una cómoda bata de seda y unas pantuflas de terciopelo. Hacía frío aquel día en París y la chimenea tenía un fuego bastante decente. Cuando la policía le informó sobre su crimen, se limitó a solicitar que llamaran a su hijo.

    Marcel ya había sido interceptado en la escuela donde pretendía impartir cátedra. Lo escoltaron hasta la mansión de Poiters donde el abogado general empezó a interrogarlo.

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    A partir de ese instante la perturbadora historia de Blanche Monnier empezó a ver la luz pública.

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    En apenas cuatro días, Marcel fue encontrado culpable y sentenciado tan solo a 15 meses de prisión. Apeló la sentencia a comienzos de noviembre. Gracias a su influencia y amistades en los tribunales, obtuvo un perdón especial – una aberración de la justicia francesa que jamás llegó a ser explicada. Para el enojo de los ciudadanos, abandonó la prisión como un hombre libre. Tras sufrir la conducta hostil de los parisinos, Marcel se mudó a Niza.

    Fue un hombre sumamente extraño, le producía placer procesar a las personas y recomendar sentencias pesadas. En el año de 1910 se vio involucrado en un caso de corrupción en la ciudad de Niza y fue condenado a un año de prisión en la Isla del Diablo. Algunos dicen que fue un sujeto sádico, metido en temas de necromancia y ocultismo. Aunque posiblemente tales afirmaciones fueron inventos de sus detractores. Nadie lo sabe con certeza, pero dicen que murió víctima de un incendio a pocos días de que murió su hermana.

    El final de Blanche

    El primer diagnóstico que hicieron los médicos sobre Blanche Monnier no era nada alentador: su muerte parecía algo inevitable y la recuperación improbable. Además de los severos daños causados por la desnutrición y las enfermedades, no lograba adaptarse a la claridad.

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    Pero milagrosamente la condición de Blanche empezó a mejorar, gracias a la atención de médicos voluntarios que se mostraron comprometidos con el cuadro clínico tan delicado. Blanche recibió apoyo de individuos ricos de toda Europa: presidentes, celebridades e incluso miembros de la realeza le enviaron obsequios. El gobierno francés le ofreció una casa en París donde podría pasar sus últimos días de vida, además de una pensión mensual.

    Sin embargo, pese a su mejoría física, jamás recuperó la cordura. Psiquiatras ilustres, como Sigmund Freud que apenas comenzaba su carrera, intentaron sacar a Blanche del pozo oscuro y pútrido donde había caído su mente. Jamás superó el trauma que supuso su encierro de 25 años, frecuentemente despertaba en medio de gritos creyendo que seguía encerrada, devorada por las ratas y cubierta de suciedad en aquella oscura habitación del ático.

    Blanche Monnier logró experimentar 13 años más de una vida en libertad. Tuvo una muerte tranquila en un hospital psiquiátrico de París en 1914. Jamás se supo la identidad del remitente de la carta que terminó con la liberación de la prisionera de Poiters.






     
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  2. Francoasd

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    ohhh genial esta historia!
    gracias por compartirla perrin
     
  3. patulon123

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    Qué aportazo. Genial la forma de contar la historia.
     
  4. mannrrini

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    Muy buena historia. Bien documentada y entretenida
     
  5. KrEuLox

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    Increible lo que paso esta pobre mujer, por una desquisiada madre y hermano y se han visto casos algo parecidos.

    Buena historia, gracias por compartir
     
  6. kabronx

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    Encerró a su hija 25 años por enamorarse, ... por una chupada de pico.....shiuuu


    Buena historia
     
  7. bumerag

    bumerag Usuario Casual nvl. 2
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    esea wea le deberian aplicar a bachelet
     
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  8. ***POTRO***

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    Existen mamás como las weas y la de esa mujer
     
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  9. jhony mandraque

    jhony mandraque Usuario Avanzado nvl. 4 ★ ★
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    y lo peor de estos casos es q se han repetido a lo largo de la historia en personas q no le han hecho mal a nadie
    y esta triste historia falto saber q a la madre la hayan quemada viva o algun castigo similar por tanta crueldad
     
  10. Albo_25

    Albo_25 Usuario Avanzado nvl. 4 ★ ★
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    La wea enferma ermanitoh!
    Hay algunos que hasta el día de hoy repiten esas conductas, como el caso Fritzl, el de Cleveland o acá en Chile el caso de la mujer gallina.

    PS: estaba harto rica ella...